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El Gobierno brasileño invertirá cerca de 20.000 millones de reales anuales (unos 12.500 millones de dólares) hasta 2014 en el programa social que busca sacar de la miseria a 16,2 millones de personas, dijo hoy la ministra de Desarrollo Social, Tereza Campello.
Parte de ese dinero se destinará a planes de capacitación en oficios técnicos que estarán a cargo de organismos como la estatal Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa), señaló la ministra en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros en Río de Janeiro.
El programa "Brasil sin miseria" fue lanzado el jueves por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff y, según subrayó hoy la ministra, la iniciativa tiene como objetivo aumentar la renta de los más necesitados y las condiciones de bienestar de la población.
"Vamos a montar una tarea extraordinaria para sacar a la gente de la pobreza", dijo la funcionaria.
Campello reconoció que a pesar de que durante la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva salieron de la pobreza 28 millones de personas y 36 millones pasaron a formar parte de la clase media, todavía hay 16,2 millones de brasileños que viven con menos de 70 reales (43 dólares) por mes y son ellos el objetivo del nuevo programa.
El plan gubernamental reúne una serie de iniciativas no sólo para mejorar los ingresos de los que viven en la miseria sino también para que ellos y quienes les siguen en la base de la pirámide social, que son los considerados pobres, mejoren el acceso a los servicios públicos, a salud y educación y puedan beneficiarse de la llamada "inclusión productiva".
Los pobres, en los programas del Gobierno brasileño, son quienes viven con entre 70 y 140 reales (entre 43 y 86 dólares) mensuales.
"No queremos que los pobres corran atrás de una ayuda del Estado sino que el Estado vaya donde los pobres están", dijo Campello al explicar que uno de los ejes del programa "Brasil sin miseria" será la "búsqueda activa" de aquellas personas que no reclaman sus derechos porque no saben que los tienen.
En ese grupo se incluyen quienes viven en las calles, sin domicilio fijo, y que son al menos 50.000 personas en el país, según la ministra, así como los campesinos que habitan en zonas remotas y que ni siquiera saben que existe el Bolsa Familia, programa bandera de la anterior administración.
El Bolsa Familia es un plan asistencial que funciona desde 2003 y subsidia a unos 13 millones de familias que, para acceder a ese apoyo oficial, deben mantener a sus niños en la escuela.
La ministra señaló que mediante la "inclusión productiva" se capacitará a las personas para que puedan sacar algún beneficio económico de sus actividades diarias, ya sea en el campo o en la ciudad, mediante programas específicos para cada región del país.
De esta forma, en la región nordeste, la más deprimida del país, y donde vive el 59 % de los 16,2 millones de brasileños que están bajo la línea de la pobreza, se dará capacitación a los campesinos que se dedican a la cría de cabras para que saquen más provecho de esta actividad.
En la Amazonía se pondrá énfasis en la explotación sostenible de los recursos naturales y en las ciudades se capacitará a los beneficiarios del "Brasil sin miseria" en oficios que les permitan obtener un ingreso, especialmente en el área de servicios.