Por eso fue este país el elegido por el Departamento de Estado como la primera escala de la gira por la región que inició el lunes Arturo Valenzuela, subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental. Desde que se planeó la cita, el gobierno estadounidense tenía claro que sin el aval del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva es poco probable que cambie su relación con la región. “Si EE.UU. quiere mejorar su relación con América Latina, nada mejor que empezar con el líder, con la potencia política y económica, con el único país que le habla a Obama al mismo nivel”, explicó Malcom Seronal de la Universidad de Miami.
Valenzuela se reunió con Marco Aurelio García, asesor de Lula para temas internacionales, y coincidieron en que las elecciones en Honduras no son la salida a la crisis. Un gran cambio de opinión de Estados Unidos, teniendo en cuenta que hace pocos días se enfrentó con Brasil por el reconocimiento del proceso electoral en el país centroamericano. “Tenemos una pequeña diferencia de apreciación sobre los efectos de la elección en Honduras, pero coincidimos en algo: tanto para el Gobierno de Estados Unidos como para el brasileño, el proceso electoral no es condición suficiente para la normalización democrática”, explicó García.
El funcionario de Lula también aseguró que ambos gobiernos coinciden en que Roberto Micheletti, presidente de facto, debe dejar el poder. “A Manuel Zelaya se le debe dar un salvoconducto u otro instrumento que le permita salir adelante”, agregó.
Arturo Valenzuela concluyó que ambos gobiernos coinciden en los aspectos fundamentales de la relación.