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¿Caerá Rousseff?

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, está en una situación similar a la de su predecesor, Lula Da Silva.

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Redacción Internacional
05 de marzo de 2016 - 03:26 a. m.
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O peor. Aunque ella no es blanco de ninguna investigación, el fiscal que ayer ordenó la detención de Lula para interrogarlo señaló que ellos dos “fueron los principales beneficiarios políticos del esquema de corrupción investigado dentro de la llamada operación Lava Jato. “Queda claro que el beneficio político fue recibido básicamente por el ex presidente Lula y ahora por la presidenta actual”, el fiscal Carlos Fernando dos Santos Lima.

Las declaraciones llegan en momentos en que Rousseff no goza del favor popular: sólo el 11% de la población aprueba su labor. Los llamados para que renuncie se multiplican. El presidente de la mayor patronal de Brasil, Paulo Skaf, pidió que dejara el cargo, además de casi todas las voces de la oposición. ¿Se caerá Dilma? La prensa brasileña no lo cree, pero vaticina días difíciles por venir, pues su principal apoyo político, Lula, hoy está en la mira. A eso se suma una intensa caída en la economía nacional, en los precios de las materias primas y en el desempleo, justo cuando a Brasil se lo consideraba el gigante en el desarrollo de América Latina.

El Instituto Brasileño de la Geografía y la Estadística (IBGE) anunció el jueves que la economía había caído 3,8% en 2015. En cuentas claras, eso significa que la crisis política y la corrupción, que suman una catástrofe moral para el país, minaron los planes económicos de Rousseff. Uno de los sectores más afectados ha sido el de la construcción porque, de acuerdo con Le Monde, el crecimiento previo de la economía brasileña alentó a los constructores a justamente abrir campo a los nuevos ricos. Sin embargo, la tasa oficial de desempleo aumentó al 7,6%. La caída económica ha sido la peor en los últimos 25 años.

Durante la presidencia de Lula da Silva, la economía creció 7,6%. El cambio fue visible en los años siguientes con la batuta de su “ahijada política”: en 2014, la última vez que tuvo visos de aumento, la economía se elevó 0,1%. Sectores como la industria, los servicios y el comercio decrecieron. La presidencia de Rousseff continúa numerosos recortes de gastos (que sumarán US$5.780 millones en 2016), pero la presidenta sigue en el centro de la crítica por las exenciones fiscales que continúan disfrutando numerosas empresas.

La amenaza de un impeachment (juicio político), en el que un Congreso enemistado con Rousseff pueda expulsarla de su cargo, se alimenta día a día, aún más en momentos en que el escándalo Petrobras cobra fichas cercanas a su presidencia: el más reciente fue el ministro de Justicia, Eduardo José Cardozo, acusado por los malos resultados de su gestión y por miembros de su partido. El director del Banco Central de Brasil, Luiz Fernando Figueiredo, dijo a Bloomberg que el país carecía de un líder y que “todos están tomando una dirección diferente”.

El senador Aécio Neves, líder de la oposición contra Rousseff y excandidato presidencial, ha dicho que “Brasil merece saber la verdad”. La calle también lo pide.

Por Redacción Internacional

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