Según el diario El Comercio, el oficialismo busca lograr la victoria de la Constitución por encima del 60%, con un nivel similar al alcanzado cuando los ecuatorianos aprobaron en abril de 2007, con un 65% de los votos, la instalación de una Asamblea Constituyente.
Sin embargo, una vez redactado el texto, altos jerarcas de la Iglesia se han ido lanza en ristre contra varios de sus artículos, que, consideran, dejarían la puerta abierta en Ecuador para aprobar las uniones entre homosexuales y el aborto.
A finales de julio, monseñor Antonio Arregui dijo: “Algunos contenidos de la Constitución son rechazables para una conciencia cristiana y no son negociables”. Luego agregó que la Iglesia “haría una gran catequesis sobre estos valores (cristianos)... no negociables... y trataría de formar las conciencias cristianas en ese sentido. Cada ciudadano será libre de llegar a una conclusión sobre cómo debe votar”.
Según reveló El Mercurio, una reunión del gabinete que tuvo lugar el 29 de julio, y que incluyó al presidente Correa, tomó la decisión de adoptar un discurso endurecido frente a la postura de la Iglesia. Desde entonces, Correa ha tenido varias salidas en las cuales ataca a los prelados, a quienes les reprocha que se involucren en política: “No están llamados a hacer política electoral, sino a seguir el evangelio de Cristo”, les dijo hace unos días en Orellana.