Ad
19 Aug 2020 - 2:00 a. m.

Christian Krüger: “No hay país desarrollado que no tenga historia migratoria”

El exdirector de Migración Colombia, Christian Krüger, habla sobre su experiencia al frente de esta entidad y sobre cómo esta fue adquiriendo más relevancia para el país durante los últimos años.
Christian Krüger, director de Migración Colombia entre 2014 y 2019.
Christian Krüger, director de Migración Colombia entre 2014 y 2019.
Foto: El Espectador

Migración es una entidad muy joven en el país que nació con la supresión del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), y usted estuvo durante toda su conformación y consolidación. ¿Cuáles fueron los retos internos en este proceso?

El primer reto fue cambiarles el chip a los funcionarios, que cuando estaban en el DAS, y lo viví en carne propia, pensaban que el tema de migración era como un castigo. De alguna manera lo limitaban a poner unos sellos en el aeropuerto El Dorado. Tuvimos entonces que explicar la importancia de la migración. También quedamos con funciones de policía judicial, entonces empezamos a enfocarnos en los delitos de trata, de tráfico de migrantes, de falsificación de documentos, y les dimos un enfoque a todos los funcionarios de la importancia que tiene la migración para un país.

Luego tuvimos que socializar a nivel municipal, departamental, regional y nacional todos estos temas. Y pues, cómo es la vida, solo cuando las personas ven una situación grave se dan cuenta de la importancia de este trabajo. Llegó ese episodio de tráfico de migrantes cubanos en Turbo en 2015. Ese fue el punto de partida para que el país comenzara a ver la importancia de la migración. Y luego vino el cierre de la frontera con Venezuela, el 19 de agosto de 2015, el primer cierre por parte de Maduro, que duró un año, donde se expulsaron un poco más de dos mil colombianos y retornaron un poco más de 20 mil. Ahí Colombia, tanto la opinión pública como la ciudadanía, se dio cuenta de la importancia de este tema.

¿Cuál fue el momento más impactante que vivió en Migración?

Sin duda fue ese cierre de la frontera en agosto de 2015 por los actos y la vulneración de los derechos de miles de colombianos. Este gobernador del Táchira, Vielma Mora, del círculo de Maduro, deportó a un poco más de dos mil ciudadanos solo por ser colombianos. Además salieron de manera voluntaria otros 20 mil por miedo. Mora comenzó a marcar las casas en frontera de los colombianos y las demolió, y les ponía unas bolsas negras y los deportó de manera inhumana.

Además, los tiempos han cambiado. Ahora hay un control y la migración está en movimiento. En ese agosto nos dejaron a más de 20 mil personas en Cúcuta, a las que tenía que buscarles qué hacer, dónde van a dormir, qué les voy a dar de comer. Gracias al apoyo de varias entidades, como la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Policía, las gobernaciones, nos ayudaron para atender este episodio tan difícil.

Pero así como fue un momento complejo para la entidad, también fue un posicionamiento para la institución, pues sus funcionarios hicieron una gran labor. Imagínese, muchos duraron separados más de tres meses de sus familias trabajando todo el día. Su trabajo y compromiso realmente fue de admirar.

Sergio Bueno, quien estuvo en la Dirección de Migración antes que usted, dice que la entidad no ha crecido al mismo ritmo de los desafíos que le llegan. ¿Falta apoyo?

Mire, se ha presentado un crecimiento, pero obviamente la responsabilidad y la carga que tiene Migración es mucho más grande a la que tenía cuando nació. El Gobierno nos dio varias ayudas, por ejemplo, creando un poco más de 80 cargos de migración y la dirección del Atlántico. Pero obviamente las necesidades que tiene una entidad como Migración Colombia demanda por lo menos el doble de personas para responder eficientemente en sus tareas. No puedo negar que el Gobierno nos ha ayudado mucho en el crecimiento. Pero falta mucho más, es verdad.

La migración es un desafío para todos los países. ¿Cómo marcha la cooperación en la región?

Vi con mucha tristeza y desilusión que Colombia impulsaba todo para el bienestar de las personas que llegaban y de las comunidades receptoras, pero otros países que han coordinado políticas de flexibilización no las cumplen en la práctica. Perú y Ecuador impusieron restricciones. Y esto no resuelve el problema. Los que piensen que imponiendo restricciones a este tipo de migración de necesidad y de hambre van a pararlo todo se equivocan. Lo único que genera es irregularidad migratoria, la cual trae consigo riesgos en seguridad, salud y educación. En ese sentido, Colombia lo ha hecho muy bien, al entender que la forma correcta de asumir este reto es incorporando esta población a la vida productiva. De esta manera, los migrantes se favorecen, pero también aporta a los diferentes sistemas del país. Es preferible mantener a las personas regulares que irregulares.

Vea también: Lo que los números dicen de la migración venezolana en Colombia

¿Cómo ha funcionado la asistencia de gobiernos extranjeros durante estos años?

Nosotros como entidad, adscrita a la Cancillería, no recibimos ayuda directa de organizaciones internacionales. La ayuda ha sido positiva. No podemos desconocer que hay muchos países que nos han ayudado, sobre todo en el tema de migración desde Venezuela, pero falta mucho. Y aquí el llamado es que, si el mundo no se concientiza acerca de que esto es un reto mundial, pues Colombia no tiene la posibilidad de soportar toda esa situación de manera individual. Nos falta ayuda de organizaciones multilaterales para responder a las características de este fenómeno migratorio. Es que este, el de Venezuela, es el segundo fenómeno migratorio más importante de la actualidad, después del de Siria. Y, si la situación sigue como está, superaremos la situación siria, donde los países receptores de migrantes sirios han tenido una ayuda muy importante. Pero en el caso de Colombia muchos países se han quedado cortos en la ayuda. Lo que no quiere decir que no estemos agradecidos.

¿Cuál es la hoja de ruta a seguir ahora?

La única forma de superar esto es que los países receptores adopten los mismos principios para el tema de salud, educación y regularización. Si no hacemos eso, vamos a tener mayores retos. Debemos insistir a los otros países receptores que se apliquen los principios que adelanta Colombia para atender este tema. No existe país desarrollado en el mundo que no haya tenido historia migratoria. En su momento, estas situaciones siempre han sido complejas por condiciones políticas, culturales y religiosas, pero la migración siempre trae desarrollo a un país. Le llegó el momento a Colombia, y tenemos que responder la mejor manera.

¿Cree que los venezolanos están agradecidos con la labor de Colombia?

Estoy seguro de que lo están. Obviamente, quisiéramos hacer más, pero no somos un país con un presupuesto grande como otros. Colombia ha sido muy generoso con sus hermanos venezolanos. Ahora queremos que se incorporen a la vida del país y aporten a esta.

Colombia es un país muy grande. Hay muchas actividades que no hacen hoy en día los colombianos, pues podemos aprovechar que nos ayuden en esas actividades que no hacemos. Hay migrantes especialistas en actividades médicas. Algunas que están concentradas en las principales capitales, cuando hay departamentos que necesitan de estas actividades. Aprovechemos esta mano de obra calificada para que nos beneficiemos todos. Es hora de hacer un ejercicio de migración inteligente. No es sencillo, pero a eso es lo que tenemos que apuntar para que en 10 años podamos hablar de los aspectos positivos que deja la migración venezolana en el país.

Le recomendamos: Migrar a Colombia: más allá de abrir las puertas

Recibe alertas desde Google News