Entre colas de varias horas en los puestos de votación, intensas olas de calor y la sombra del crimen incesante, México logró sacar adelante los comicios más grandes de su historia y escogió a la oficialista Claudia Sheinbaum, exalcaldesa de Ciudad de México, como su nueva presidenta.
Además de elegirla, más de 20.000 cargos estaban sometidos al voto popular. La estela de muertes que ha permeado toda la temporada electoral siguió y dejó al menos tres personas asesinadas en hechos violentos (un candidato y dos particulares).
Sheinbaum, heredera...

Por Hugo Santiago Caro
Periodista de la sección Mundo de El Espectador. Actualmente cubre temas internacionales, con especial atención a derechos humanos, migración y política exterior.@HugoCaroJhcaro@elespectador.com
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