Las declaraciones de un polémico juez venezolano, que terminó como testigo protegido en Estados Unidos, están enredando aún más el panorama político en Venezuela, en momentos en que el país espera noticias del presidente Hugo Chávez, quien viajó por séptima vez a Cuba para recibir tratamiento contra el cáncer que padece.
Se trata de Eladio Aponte, una de las figuras estrella de la justicia venezolana hasta hace una semana. Este hombre ocupaba la presidencia de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), pero fue destituido por la Asamblea Nacional luego de que se conocieran sus vínculos con el presunto narcotraficante Walid Makled, a quien supuestamente le otorgó una credencial de la Fiscalía General Militar.
Según dijo en una entrevista emitida la noche del jueves, tan pronto perdió su cargo huyó hacia Costa Rica, pues “temía por su vida”. Después, terminó en Estados Unidos como testigo protegido de la DEA, y desde entonces se ha dedicado a acusar al gobierno venezolano de manipular la justicia y tener vínculos con el narcotráfico. En una entrevista concedida a una cadena hispana de televisión, Aponte aseguró que “desde el presidente para abajo le daban las directrices de acuerdo con el panorama político”. Aseguró que el vicepresidente, Elías Jaua, es quien “maneja la Justicia en el país”, y especificó que Chávez lo llamaba “principalmente para que condujera, de una manera conveniente para el Gobierno, las investigaciones de un caso que implicaba a unos paramilitares”.
El exjuez indicó que a él le “pedían los favores” y él “los ejecutaba. Y ¡ay del juez que se negara a hacerlo!”, señaló. Terminó su entrevista asegurando que no le importa que lo tilden de ‘traidor’ por denunciar la corrupción que impera en el sistema judicial, y al que describe sin autonomía. En Venezuela “no hay separación de los poderes. Todos son controlados por el Jefe de Estado. No nos caigamos en dudas, aquí no se da puntada si no lo aprueba el Presidente de la República”.
El canciller Nicolás Maduro criticó al juez y aseguró que “es un hombre absolutamente desprestigiado y prófugo de la justicia”. También dijo que la DEA se llevó a este hombre acusado de estar vinculado a mafias narcotraficantes para convertirlo en vocero en contra de Venezuela. “Estados Unidos sigue convirtiéndose en un santuario de narcotraficantes, corruptos, traidores y terroristas”, afirmó el canciller. Por su parte el ministro del Interior, Tareck el Aissami, aseguró que “toda la operación de fuga de este exmagistrado la organizó la DEA”.
En cambio, para el exembajador de EE.UU. ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Roger Noriega Eladio, Aponte puede ser “el testigo perfecto” para investigaciones en Estados Unidos sobre “los capos del narcotráfico” en Venezuela: “Él puede ser el testigo perfecto porque tiene conocimiento personal de la red delictiva, del modus operandi y un contacto personal con funcionarios de muy alto nivel que son los autores intelectuales de estos crímenes”, señaló Noriega en una entrevista que publicó el periódico El Nacional.