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Crisis tras las rejas

El hacinamiento y el deterioro de las condiciones de los sitios de reclusión se han agudizado durante la última década. Los motines son cada vez más frecuentes.

Redacción Internacional

20 de junio de 2011 - 05:00 p. m.
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En la cárcel El Rodeo II, a 40 km de Caracas, había 4.700 presos;  el lugar solo tenía capacidad para 750. El número de detenidos en El Rodeo I era de 2.500; la prisión sólo podía albergar a 500.  Según familiares de los internos, el hacinamiento y las condiciones de El Rodeo I desataron un violento enfrentamiento entre dos sectores del penal que hoy, casi una semana después, el gobierno venezolano no ha logrado controlar.

Según cifras oficiales, en el enfrentamiento armado murieron 19 presos y se incautaron armas de grueso calibre. Según denuncian organizaciones de derechos humanos, las dos prisiones eran un centro del delito por cuenta de la corrupción de las autoridades. Hace apenas una semana, varios funcionarios fueron secuestrados por parte de los prisioneros en El Rodeo II.

El director del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), Humberto Prado, señaló que lo triste del caso de El Rodeo I, en donde mil presos se niegan a negociar su rendición, es que se puede repetir en cualquier prisión del país, pues el hacinamiento en las prisiones venezolanas es de 400%, además de que la presos están armados con granadas, fusiles y hasta pistolas de nueve milímetros. “La población reclusa está armada no porque las armas le caen del cielo, sino porque hay un mecanismo bien perverso de tráfico de armas en el país por responsabilidad compartida de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), encargada de la seguridad externa, y el Ministerio del Interior, que se encarga de la seguridad interna”, denunció Prado.

Venezuela tiene una población reclusa de unas 44.500 personas, aunque según Organizaciones No Gubernamentales (ONG) sólo tiene capacidad para alojar a 15.000. Por la violencia y el hacinamiento, fallecen cada año en las cárceles del país más de 300 reos, de acuerdo con datos de organizaciones humanitarias.

Para Elías Carranza, director del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente (ILANUD), existe una situación penitenciaria muy grave en toda la región: “Lamentablemente, esto que ocurre en Venezuela no es exclusivo del país, sino que ha venido ocurriendo en toda la región”.

Según un informe de ILANUD, entre el año 92 y la actualidad, la mayoría de los países triplicaron el número de presos, lo que provocó una sobrepoblación en las prisiones y con ello un aumento en el hacinamiento, suicidios y homicidios al interior de las prisiones. El estudio revela que nueve de los diecisiete países con tasas de homicidio más altas en el mundo están en América Latina y el Caribe, los ocho restantes están en el África.

Un informe de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) señaló que otra parte del problema es el alto número de prisioneros por delitos contra las drogas. “La mayoría de la población carcelaria de la región es por tráfico a pequeña escala”, explica WOLA. 

ILANUD revela que los países de la región que tienen mayor hacinamiento en prisiones son Granada, Bolivia, Antigua y Barbados, Brasil y El Salvador. Con la sola excepción de Venezuela, todos los países elevaron sus tasas de encierro, algunos de manera impresionante. Muchos duplicaron o más sus tasas (Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile, El Salvador, México, Panamá, Perú, Uruguay) o estuvieron my cerca de hacerlo (Ecuador, Nicaragua); Brasil triplicó su tasa; Argentina, El Salvador y Uruguay están próximos a triplicarlas.

“Se está haciendo un uso excesivo de la pena de prisión, esta hay que reservarla para los delitos graves y reservar las penas no privativas de la libertad para los delitos que no son de esta naturaleza”, explica Carranza.


Una medida ineficaz

De acuerdo con un estudio del Centro de Investigación para el Desarrollo de México, el  hacinamiento que se vive en el país se debe en gran parte a las 82 mil personas que por años permanecen encarcelados a la espera de una sentencia.

Alarmante aumento

El número de presos encarcelados en las 31 prisiones del Sistema Penal Federal de Argentina (SPF) se incrementó en un 44% en los últimos cinco años de acuerdo con las cifras del Ministerio de Justicia.

Nuevo modelo

A finales de año Brasil traerá el modelo de cárceles privadas por primera vez a América Latina. El complejo penal de Ribeirão das Neves, en el estado de Minas Gerais, y el Centro Integrado de Resocialización de Itaquitinga, en Pernambuco, tendrán capacidad para alojar a unos 3.000 presos.


Panorama carcelario de la región, clic aquí

Por Redacción Internacional

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