El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como ha sido habitual en su trayectoria política, se pronunció sobre los resultados de la primera vuelta presidencial en Colombia, felicitando al candidato ganador, Abelardo De la Espriella, y afirmando que cuenta con su respaldo político para la segunda vuelta, que se celebrará el próximo 21 de junio.
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Las declaraciones han dividido a los colombianos. Para muchos representan un impulso positivo para la campaña de la derecha, mientras que para otros son vistas como una nueva muestra de la influencia que Trump busca ejercer en la política latinoamericana. El mandatario estadounidense se ha caracterizado por intervenir en debates internacionales tanto durante su actual mandato como en el periodo en que permaneció fuera de la Casa Blanca.
“Donald Trump no es un líder típico. Tiene interés en mostrar su influencia y nunca ha ocultado su prioridad de mantener el hemisferio occidental como una zona donde Estados Unidos ejerza predominio. Cada país es diferente, pero su interés en la política interna de otros países es un arma de doble filo”, explicó Lawrence Gumbiner, exdiplomático y consultor internacional.
A Abelardo De la Espriella, candidato de la derecha colombiana afín a varias de las ideas defendidas por Trump y quien ha resaltado la importancia de la cooperación con Estados Unidos, el mandatario estadounidense lo describió como “inteligente, fuerte y firme”.
Trump también destacó su desempeño en la contienda electoral y afirmó que la elección colombiana será clave para el futuro del país y de la relación bilateral entre ambas naciones. Además, expresó su respaldo personal al candidato, al que ofreció un “apoyo completo y total”.
“En Colombia, donde existe una larga historia de cercanía con Estados Unidos, este tipo de respaldos pueden ayudar o perjudicar a un candidato. Sin embargo, en términos generales, considero que este apoyo favorecerá a De la Espriella debido a la fuerte relación entre ambos países”, afirmó Gumbiner.
Trump se ha involucrado cada vez más y de manera más directa en procesos electorales de América Latina, como ocurrió en Brasil durante el periodo en que se encontraba fuera de la Casa Blanca y, más recientemente, en Honduras, Chile, Argentina y ahora Colombia.
Para el internacionalista Abelardo Rodríguez Sumano, investigador de la Universidad Iberoamericana de México, las intervenciones de Trump en los procesos políticos de América Latina responden a una estrategia más amplia de liderazgo regional. En declaraciones recogidas por CNN, el académico sostuvo que el mandatario estadounidense busca consolidarse como la figura dominante del hemisferio occidental y reducir los espacios de confrontación política o ideológica frente a su gobierno.
Esto recuerda un caso similar de intervención de la administración de EE. UU. en las elecciones de Hungría, donde respaldó al conservador Viktor Orbán. El apoyo no fue determinante y el episodio generó tensiones, incluso por la visita del vicepresidente JD Vance a la capital.
Por su parte, Brasil es uno de los casos más representativos de la influencia política de Donald Trump en América Latina. Durante las elecciones de 2022, el entonces expresidente estadounidense respaldó abiertamente a Jair Bolsonaro, a quien llamó el “Trump tropical” y ofreció su “total y completo apoyo”. Sin embargo, el respaldo no fue suficiente para evitar la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva.
Tras su derrota en los comicios de 2022, Bolsonaro alentó las denuncias de un presunto fraude electoral sin presentar pruebas. Esto impulsó movilizaciones de sus seguidores más radicales, que culminaron con el asalto a las sedes del Congreso, el Palacio de Planalto y el Supremo Tribunal Federal en enero de 2023. Años después, en medio del proceso judicial que enfrenta Bolsonaro por su presunto intento de golpe de Estado, Trump salió nuevamente en su defensa y calificó el caso como una “caza de brujas” promovida por el presidente Lula da Silva.
La influencia de Trump vuelve a ser relevante en Brasil, donde el presidente Lula da Silva se prepara para enfrentar en las elecciones a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente. En medio de la campaña, Trump amenazó con imponer aranceles del 25 % a las importaciones brasileñas, argumentando supuestas prácticas comerciales injustas denunciadas por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). Lula rechazó la medida y aseguró que responde más a intereses políticos que económicos, mientras que desde el Palacio de Planalto se sospecha que Flávio Bolsonaro habría impulsado estas presiones para debilitar al Gobierno de cara a los comicios.
Durante su segundo mandato, el respaldo de Trump ha mostrado efectos más favorables para algunos candidatos que han contado con el apoyo de su administración. Un ejemplo de ello fue Honduras en las elecciones de 2025, donde los sondeos mostraban una disputa muy cerrada entre los principales aspirantes. Trump expresó su apoyo a Nasry Asfura, quien finalmente se impuso en las urnas y ganó la contienda presidencial.
El analista político Héctor Soto aseguró en declaraciones a CNN que el respaldo de Donald Trump influyó de manera decisiva en el voto indeciso en Honduras. Según Soto, “Trump habló directamente a ese electorado, lo movilizó hacia Asfura por el temor a que una derrota dañara las relaciones con Estados Unidos”. Además, sostuvo que Trump dejó claro que no colaboraría con un eventual gobierno distinto si Asfura perdía.
En Argentina, por su parte, la administración Trump también fue señalada por favorecer políticamente al oficialismo encabezado por el presidente Javier Milei, a quién ya había apoyado en su candidatura a la presidencia. Según un informe de Viva la Ciudadanía, el Gobierno estadounidense ejecutó un swap inédito de USD 20.000 millones y presionó al Fondo Monetario Internacional (FMI) para sostener financieramente al gobierno argentino de cara a las elecciones legislativas.
El propio Trump también se atribuyó parte del mérito por las victorias de Nasry Asfura y José Antonio Kast en Chile. En una entrevista concedida en diciembre de 2025 afirmó: “Apoyamos a un candidato en Honduras que no iba ganando y terminó ganando. Y justo ahora me entero de que en Chile también ganó el candidato que apoyamos, que no estaba liderando y terminó ganando fácilmente, así que ansío mostrarle mis respetos pronto”.
Según Gumbiner, la política internacional de Donald Trump tiene poco de estratégica o ideológica y responde principalmente a una lógica transaccional. En ese esquema, los líderes extranjeros son vistos como aliados o adversarios, sin muchos matices, por lo que Trump busca contar con mandatarios en América Latina que sean leales a él y a sus intereses y, más adelante, obtener sus favores.
“El presidente tiene una gran confianza, incluso narcisista, en su capacidad para influir en la opinión pública. También busca generar la percepción de que, si un candidato gana, es gracias a su respaldo, creando así una suerte de deuda política con Trump”, afirmó el exdiplomático.
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