El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Cuba: El régimen en su laberinto

Mientras los cubanos sufren las peores penalidades desde que triunfó la revolución en 1959, el régimen castrista maniobra para evitar su derrumbe. Anuncia medidas para abrir la economía y adelanta contactos con Estados Unidos, pero sin renunciar a su discurso. ¿Hasta dónde llegará tras años de rigidez ideológica?

Cristian Ascencio Ojeda | CONNECTAS

27 de marzo de 2026 - 09:00 p. m.
Imagen de referencia.
Foto: CONNECTAS
PUBLICIDAD

El experimento revolucionario que por casi 70 años sacudió al continente, inspiró artistas, y sirvió de ejemplo a políticos e intelectuales, se hunde y arrastra consigo a sus ciudadanos. La terquedad y corrupción interna, sumadas a la llegada al poder en Estados Unidos de un Donald Trump hambriento de conquistas geopolíticas, se han transformado en un cóctel de desgracias.

Pero no hay que engañarse, advierten tres periodistas cubanos entrevistados por CONNECTAS para este artículo. Aunque la dictadura castrista haya encontrado en Trump, con quien ahora negocian, la excusa perfecta para achacarle todos sus problemas, la crisis siempre ha formado parte de la vida de los cubanos. “Han existido desde el mismo 1959 (año en que los revolucionarios conquistaron el poder)”, dice la periodista del medio El Toque, Melissa Cordero Novo. “Son crisis cíclicas y que se derivan fundamentalmente de una economía estatal que solo ha llevado a la ruina al país y un modelo político ideológico que se sostiene a base de represión y miedo”, asegura.

A fines de 2024, la Oficina Nacional de Estadísticas e Información publicó que Cuba tenía 9.748.000 habitantes, es decir, más de un millón menos que en 2020. Y cada vez más cubanos emigran, asfixiados por las medidas de Trump en los últimos meses. Es que si antes los apagones se extendían por tres horas, ahora es ese el tiempo que dura la energía eléctrica en un día. A esto se suma que, como están mostrando los youtubers desde la Isla, cada vez hay menos automóviles en las calles y la gente debe caminar largos trayectos para comprar comida o útiles de aseo. El país está paralizado.

Pero el régimen sigue empeñado en mantenerse en el poder y lanzó, el 16 de marzo, una serie de reformas económicas que intentan captar inversión extranjera. El encargado de dar a conocer las medidas fue el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro. Un símbolo en un régimen que se jactó de buscar la igualdad social, pero que mantiene una serie de personajes que caen en la categoría de “nepo babies” revolucionarios.

Read more!

Pérez-Oliva Fraga hizo el anuncio en “Mesa Redonda”, un añoso programa de la televisión oficial dedicado al debate político en un país donde no se permite la disidencia. Pero en medio de los constantes apagones, muy pocos lo vieron, así que grabó un audio que circuló por redes sociales. En lo principal, la reforma permitiría a los cubanos residentes en el exterior invertir y poseer negocios en la Isla, incluidos los que viven en Estados Unidos, el principal destino de su diáspora. Parece normal, pero es una medida que contradice décadas de seguir casi estrictamente una economía centralizada y estatizada, un marxismo al estilo soviético. Pero por lo que parece, no hay mucha sinceridad en la decisión.

“Son una mera compra de tiempo por parte del régimen” dice Pablo Díaz Espi, director de El Diario de Cuba. Para el periodista exiliado en España, las medidas llegan tarde, son escasas y vienen de un gobierno que no es confiable. “Es un estado que a lo largo de las décadas una y otra vez ha prometido reformas y libertades económicas; y una y otra vez las ha vuelto atrás. Prácticamente ha robado cualquier riqueza y cualquier iniciativa a la sociedad cubana”, agrega.

El poder monopólico de Gaesa

Díaz Espi sostiene que en esta trama de desastre, el actor clave es Gaesa (Grupo de Administración Empresarial S.A.), la mayor empresa estatal del régimen y controlada por las fuerzas armadas. Para el periodista, Cuba pasó de una economía planificada de corte estalinista, a un “capitalismo de amigos, en que un grupo empresarial manejado por el ejército, se ha adueñado de las riquezas del país, las administra y no rinde cuentas ante nadie”.

Por eso, no cree que a los cubanos en el exterior les interese invertir en su país de origen. “A nadie le pasa por la cabeza llevar recursos a un país en el que ya no hay electricidad, no hay economía ni hay independencia judicial. Hay miles de empresarios que invirtieron en Cuba antes y que no pueden retirar sus activos”, añade.

Justamente, un reportaje de CONNECTAS y elTOQUE titulado “La Matrioska de los negocios cubanos”, explica cómo la estructura empresarial de Gaesa enriqueció a los más cercanos a las cúpulas político-militares, en medio de una total opacidad. Gaesa controla operaciones en el turismo, el transporte marítimo, la fabricación de explosivos, inversiones inmobiliarias, supermercados y tiendas minoristas, estaciones de gasolina, servicios financieros y de telecomunicaciones. Según el exilio cubano, ese conglomerado sería una fuente de ingresos multimillonarios para la familia Castro, aunque, como señala un artículo de The Economist, sus resultados económicos hoy en día contribuyen a la crisis. Eso sucede en parte por el desastrosos plan por el cual Gaesa apostó el 70% de sus inversiones en construir megalómanos complejos hoteleros que hoy descansan vacíos en La Habana y otras ciudades.

No ad for you

Romper el monopolio de Gaesa sería una de las exigencias de Estados Unidos en las negociaciones reservadas con La Habana que el propio Miguel Díaz-Canel reconoció sorpresivamente. El presidente ostenta, en teoría, el principal cargo del régimen, pero para muchos es claro que ya no tiene poder alguno, si es que alguna vez lo ha tenido. Para el periodista Díaz Espi,“es un hombre de paja, se le ve completamente demacrado e inseguro”.

Su colega Melissa Cordero Novo añade que la familia Castro sigue con el verdadero poder en sus manos. Justamente el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, a quien llaman el Cangrejo, participaría en las negociaciones con el gobierno de Donald Trump. Para Cordero esto demuestra la intención de las élites castristas de “intentar salvarse a toda costa sin tener que responder a la justicia, sin perder los privilegios y todo el poder comercial y financiero que han logrado”. Privilegios que han permitido a muchos nietos de los revolucionarios originales acceder a altos cargos o presumir una vida de lujos, mientras los cubanos pasan hambre.

No ad for you

Paradójicamente, en medio de una isla cada vez más hastiada por el hambre y la pobreza, Donald Trump puede haberse convertido en la tabla de salvación para la élite revolucionaria. Eso sucedería si el presidente de Estados Unidos contemplara, como algunos indicios señalan, una aproximación similar a la de Venezuela, pero sin tener que secuestrar al presidente isleño con los Delta Force.

Cuatro fuentes implicadas en las negociaciones le dijeron a The New York Times que Trump exige la dimisión de Díaz Canel, sin que esto deba significar necesariamente la caída completa del régimen. Para Trump sería un triunfo simbólico, ya que derrocaría al segundo presidente de izquierda en la región en menos de un año. Y no cualquiera, sino al de Cuba, que ha sido la piedra en el zapato de Washington por casi 70 años.

Mientras tanto, sigue con su asedio. Desde la captura de Nicolás Maduro mantiene sobre la Isla un bloqueo petrolero que colapsó el ya golpeado sistema energético cubano. Y no sólo restringe el ingreso de combustible. El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció que Estados Unidos restringirá las visas a funcionarios vinculados al programa cubano de exportación de médicos, a los que llamó “trabajadores forzosos”. La Habana ha utilizado este programa durante décadas como herramienta diplomática y también como fuente de ingreso de divisas, ya que el estado cubano se queda con buena parte del sueldo de los médicos. A su vez, para muchos países pobres era su mejor posibilidad de acceder a personal sanitario de alta calificación.

No ad for you

Con todo, y muy en el tono de su gobierno, con este ahogamiento económico Trump parece buscar abrir la Isla a las empresas y negocios estadounidenses, más que ayudar a los cubanos a dejar atrás el totalitarismo comunista y hacer el tránsito hacia la democracia.

Y en espera de resultados concretos, la situación es cada vez más dura. Muchos vuelos han sido cancelados porque las aerolíneas no saben si tendrán combustible para regresar, las calles de las principales ciudades están llenas de basura, los precios de alimentos se han disparado y la gente tiene que recorrer grandes distancias en bicicleta, en el mejor de los casos, o caminando, en el peor.

La youtuber Made Reyes muestra en un video, subido a mediados de marzo, cómo debe recorrer toda la ciudad y hacer una larga fila para conseguir algo de arroz. “Hoy no les hablo de política, les hablo de supervivencia. Me levanté temprano con la esperanza de comprar el arroz de la bodega-carnicería y esto fue lo que me encontré: horas de espera, calor, incertidumbre y la lucha diaria de un pueblo por lo más elemental”, escribió en la descripción. También mostró que panaderías y mercados están cerrados, simplemente porque no tienen nada que vender.

No ad for you
La verdad sobre las colas en Cuba 2026: Así conseguí el arroz de este mes

En medio de todo, algunos dirigentes de la izquierda de varios países viajaron a La Habana

como parte de una flotilla llamada “Nuestra América”, con 20 toneladas de ayuda en alimentos, medicamentos y productos de higiene. Uno de ellos, el exvicepresidente español Pablo Iglesias, afirmó luego de reunirse con dirigentes del Partido Comunista Cubano, que la “situación es ciertamente difícil, pero tampoco como se está presentando desde afuera”.

Esa visita subraya la nostalgia por un régimen que ilusionó por años a muchos alrededor del mundo, pero que hoy se ve abrumado por su incapacidad para sobrevivir sin ayuda. Para el periodista cubano Jesús Arencibia, doctor en Literatura Latinoamericana, el régimen es “una dictadura maquillada de poesía”. Arencibia sostiene que el discurso antiimperialista es sólo “un cuento que quieren creer los intelectuales. Hay un deseo de mantener ese mito, pero nadie que esté medianamente informado lo puede creer”.

¿El punto de inflexión?

Los periodistas cubanos coinciden en que la crisis cubana parece más allá del punto de no retorno en esta crisis que comenzó con la caída de la Unión Soviética en 1991. Pero también reconocen que el régimen ha sido muy hábil para salir de situaciones que parecían insuperables. “Es que ni siquiera se ve si hay fisuras entre los mismos militares, por ejemplo. Siempre me recuerda mucho a la película ‘La vida de los otros’. Es un sistema en que todos los compañeros se vigilan entre sí. Cualquier disidencia la logran cortar en estado embrionario”, dice Arencibia.

No ad for you

Para estos periodistas, el castrismo supo mantener su mito, con una hábil diplomacia, y unos gestos de apertura asumidos en momentos justos, como en la época de Obama. “Pero finalmente su principal habilidad ha sido la de mantenerse monolíticos”, agrega Arencibia.

Esa misma intransigencia está empujando a la sociedad cubana a exigir un cambio, algo que en todas esas décadas de control absoluto del estado había ocurrido muy pocas veces. Las primeras grandes protestas se produjeron en julio de 2021, bajo el lema “Patria y Vida”. El Gobierno las reprimió con dureza y calificó a los participantes como “contrarrevolucionarios” mientras bloqueaba internet, apresaba manifestantes y perseguía a periodistas.

Lo de ahora es más profundo, porque la falta de electricidad y alimentos también es más intensa. Los cacerolazos suceden todas las noches e incluso en Morón decenas de personas atacaron una sede del Partido Comunista, un acto inusual en un país en que ese es el máximo símbolo del poder.

Pero la situación no deja de ser insólita, porque mientras el régimen se apoya en las amenazas de Trump para apegarse a su discurso antiimperialista, sabe que el propio magnate puede ser su tabla de salvación. Lo cual no le impide desarrollar su vieja retórica. El viceministro de Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, dijo que se están preparando para una agresión militar e incluso el casi octogenario cantautor Silvio Rodríguez,recibió un fusil por su “patriótica disposición” para defender el país.

No ad for you

En estas circunstancias, la influencia de Donald Trump genera sentimientos encontrados a los cubanos en el exilio, que esperan un cambio democrático pero desconfían de las intenciones del mandatario estadounidense. “Uno quisiera llegar al mismo objetivo, pero no con los mismos medios, y no ayudado por estas mismas personalidades. Sabemos que Trump es el ególatra que es y que le interesa únicamente pavonearse y ostentar su poder. Pero al mismo tiempo creo que, quizás por ironías de la vida, le vamos a deber un empujón hacia una Cuba distinta”, dice Arencibia. Recalca que fue la propia dictadura castrista la responsable de que la isla esté prácticamente en manos de Trump.

Para Melissa Cordero Novo, en tanto, hablar de Cuba y su tránsito a la democracia solo en perspectiva de su relación con Estados Unidos “hace un daño terrible. En Cuba hay un régimen dictatorial opresivo, hay miles de presos políticos y hay desgracia y sufrimiento. Eso debería ser por sí solo de interés internacional, sin importar que Estados Unidos esté en la ecuación”. No olvida que sus primeros 60 años de vida ‘independiente’, Cuba fue prácticamente un protectorado de Washington. ¿Volverá a serlo?

No ad for you

Cada semana, la plataforma latinoamericana de periodismo CONNECTAS publica análisis sobre hechos de coyuntura de las Américas. Si le interesa leer más información como esta puede ingresar a este enlace.

👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.

El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.

Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times. No pierda la oportunidad de acceder a todos estos beneficios y más. ¡Suscríbase aquí a El Espectador hoy y viva el periodismo desde una perspectiva global!

📧 📬 🌍 Si le interesa recibir un resumen semanal de las noticias y análisis de la sección Internacional de El Espectador, puede ingresar a nuestro portafolio de newsletters, buscar “No es el fin del mundo” e inscribirse a nuestro boletín. Si desea contactar al equipo, puede hacerlo escribiendo a mmedina@elespectador.com

No ad for you

Por Cristian Ascencio Ojeda | CONNECTAS

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.