El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, acusó a México, Colombia, Guatemala y Panamá de orquestar un complot contra su país para facilitar el narcotráfico. Colombia respondió que sus operativos se limitan a sus zonas de influencia.
En Nicaragua se dice que hay tres estaciones del clima: la seca, la lluviosa y la de los conflictos bilaterales, que comenzó hace unas semanas cuando Costa Rica envió una nota de protesta diplomática a Managua por la presencia de militares en Isla Calero, una zona que ese país considera suya, y desplegó un inusual operativo de policías.
El gobierno del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, esperó a que los uniformados costarricenses se retiraran y envió a un grupo de militares que reclamaron el terreno como propio bajo el nombre de Harbour Head. Comenzaba oficialmente la temporada de conflictos.
Costa Rica apeló entonces a la Organización de Estados Americanos (OEA), que la semana pasada emitió una resolución, en donde invita a las partes a retirar soldados o policías de la zona en conflicto y a organizar un diálogo binacional bajo su supervisión a la mayor brevedad. La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, aceptó la decisión del organismo multilateral, pero su homólogo nicaragüense no.
El sábado en la noche, Ortega arremetió contra todo. Advirtió que mantendrá a sus soldados en Isla Calero, amenazó con retirar a su país de la OEA y dijo que elevará ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) un pedido de libre navegación de su país por el río Colorado, que pertenece a Costa Rica.
El presidente de Nicaragua también acusó a México, Colombia, Guatemala y Panamá de orquestar un complot en contra de su país para facilitar el narcotráfico. Según Ortega, “México es un país infestado de narcotráfico y la resolución de la OEA sólo beneficia a los narcotraficantes”. En respuesta, la Cancillería mexicana envió una nota de protesta en la que calificó como “infundadas e injustificadas” las aseveraciones de Ortega.
A su turno, el Ministro de la Defensa colombiano, Rodrigo Rivera, señaló que los operativos y la presencia de la Fuerza Pública “se circunscribe exclusivamente a las zonas que corresponden a la soberanía colombiana”.
El gobierno costarricense se pronunció este lunes, rechazando la aspiración de Managua sobre el río Colorado, que se nutre con aguas del río San Juan, fronterizo y que pertenece a Nicaragua, pero sobre el que Costa Rica tiene derecho a navegar libremente con fines comerciales, al amparo del tratado Cañas-Jerez, de 1858.
Costa Rica también protestó por las acusaciones formuladas por Ortega, en las que dijo que la diplomacia internacional estaba influenciada por el narcotráfico.
“Aunque el gobierno de Costa Rica ha procurado mantener relaciones correctas con el de Nicaragua, considera inadmisibles las manifestaciones del presidente Ortega y las rechaza”, afirmó en otra nota de protesta entregada por el embajador costarricense en Managua, Hárold Rivas. La nota también dice que Costa Rica está dispuesta a dar un compás de espera a Nicaragua antes de recurrir a otras instancias.