El gerente del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), Donald F. Ferry, encargado de seguir el movimiento de remesas en la región, dijo que “Esta es la primera vez en ocho años que el incremento no llega por lo menos al 10 por ciento, esto se debe a que los dos principales destinatarios de las remesas en la región, México y Brasil, no siguieron las tendencias pasadas”.
Las remesas a México apenas crecieron en 1% en 2007, a unos 24.000 millones de dólares, ó el 3% de su producto interno bruto (PIB). Las transferencias a Brasil bajaron un 4% a unos 7.100 millones de dólares, o el 1% del PIB.
Terry aseguró que “la baja es una mala noticia para México” y que si los datos para el país representan los primeros indicios de un descenso regional permanente, “ello tendría un grave impacto en las vidas de millones de familias”.
En 2007, el monto total de remesas enviadas desde Estados Unidos a la región fue de 66.500 millones de dólares, un aumento de apenas el 7% con relación a 2006, en que llegó a 62.300 millones. El monto del año pasado, cubrió tres cuartos del total de las remesas que llegaron a Latinoamérica y el Caribe. La otra cuarta parte provino de Europa y Asia.
La única área que experimentó un incremento fue Centroamérica, con 11% para llegar a 12.400 millones de dólares. Las transferencias a los países andinos desde Estados Unidos aumentaron un 5%, a 11.600 millones.
En el caso de Brasil, los incentivos para enviar dinero desde Estados Unidos han caído ante las mayores oportunidades en ese país para conseguir empleo y el fortalecimiento de la moneda brasileña: el real se ha revaluado un 24% frente al dólar en los últimos 12 meses.
FOMIN indicó que cualquiera que sea la tendencia, “las necesidades de las familias en los países de origen de los emigrados no se reducirán”, lo cual puede sugerir que los trabajadores migrantes tratarán de compensar la baja trabajando más horas y en más trabajos y, posiblemente, hasta cambiando de ocupación, de lugar de residencia e incluso de país.
La mayor parte de las remesas sigue siendo todavía destinada a gastos corrientes como alimentación, ropa, vivienda y medicinas.