28 Nov 2019 - 5:48 p. m.

Destitución de Calderón Berti evidencia las grietas en la diplomacia de Juan Guaidó

La destitución de su representante en Colombia, Humberto Calderón Berti, ha dejado al descubierto una serie de fisuras en la diplomacia del líder opositor venezolano. Los embajadores aseguran que no tienen tareas y que los diputados son quienes están llevando las riendas de la política exterior.

Jesús Mesa / @JesusMesa

Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela. / EFE
Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela. / EFE

La estrategia diplomática de Juan Guaidó comienza a mostrar sus primeras fracturas. La sorpresiva destitución de Humberto Calderón Berti como su representante en Colombia ha dejado en su país y en el exterior más preguntas que certezas.

Por medio de una breve carta, Guaidó, reconocido por más de 50 países como presidente legítimo de Venezuela, comunicó a Calderón que cambiaría a su embajador en Colombia para “hacer modificaciones con relación a nuestra política exterior”. También le agradeció por “la labor cumplida” y le pidió consideración.

Calderón Berti, de 78 años, había sido anunciado como embajador de Guaidó en Colombia en febrero de este año. Su pasado como presidente de PDVSA y ministro de varios gobiernos le hacían ser un hombre muy respetado en varios círculos de la oposición venezolana.

Pero poco después de que se conociera la noticia de su destitución, el diario El Nacional de Venezuela, publicó un artículo en el que se revelaban las supuestas razones por las cuales Guaidó habría tomado esa decisión.  

“Se descubrió que estaba en una conspiración paralela para sacar del juego a Guaidó”, dice la nota, en la que citaron a supuestos informantes ligados al círculo cercano del presidente de la Asamblea Nacional.

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De acuerdo con el medio venezolano, en el supuesto plan habrían participado Calderón Berti, Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia del gobierno usurpador, un hombre de Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, y alguien de mucho peso ligado a los medios de comunicación para lograr que finalmente se diera la transición.

“Les encontraron las conversaciones en un grupo de Whatsapp donde detallaban todo”, afirma la nota, que poco después fue eliminada de la página del periódico, sin mayores explicaciones.

Otra explicación que circula sobre su salida es una supuesta incomodidad por parte del círculo de Guaidó sobre las investigaciones en torno a la malversación de los fondos destinados a la ayuda humanitaria en los meses de febrero y marzo. Calderón Berti anunció en abril que lideraría las indagaciones e incluso llevó a la Fiscalía colombiana pruebas para que se esclarecieran los hechos.

De hecho, según fuentes consultadas por El Nacional, Calderón Berti no habría podido justificar estas denuncias sobre malos manejos administrativos con la ayuda humanitaria que llegó a Cúcuta.

“Todo eso generó una situación extraña y difícil de digerir”, puntualizaron.

Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, compró esta versión y dijo que el despido se debió a que Calderón Berti continuaba investigando el desvío de los fondos que serían destinados para ayudar a los militares que desertaron en febrero.

“Yo lo dije hace tres meses, que este señor estaba cambiado; ellos aguantaron la decisión porque lo dijimos, ahorita tomaron la decisión”, manifestó Cabello en su programa Con el mazo dando, transmitido por VTV.

Williams Dávila, diputado a la Asamblea Nacional por el estado Mérida, defendió la decisión de Guaidó y aseguró que la destitución de Calderón Berti responde a una decisión normal en un gobierno democrático.

El embajador destituido, por su parte, no se ha pronunciado, aunque dijo que le hablaría a su país “en las próximas horas”.

 

 

“Un grave error”

Humberto Calderón Berti, exembajador de Guaidó en Colombia. Foto: Twitter

Para algunos importantes miembros de la oposición venezolana, la salida Calderón Berti, de 78 años, ha sido considerada como “un grave error”. Figuras de la talla de Maria Corina Machado y Diego Arria manifestaron que la decisión del jefe del Parlamento venezolano no fue acertada.

 “Remover-despedir por carta a un venezolano de la talla de Humberto Calderón Berti es un error grande”, indicó Diego Arria, exrepresentante permanente de Venezuela en la ONU, en su cuenta de Twitter.

María Corina Machado, coordinadora nacional de Vente Venezuela, dijo que la salida del empresario de 78 años era “una terrible pérdida”.

La líder opositora aseguró que Calderón Berti es un hombre íntegro y que más adelante él mismo explicará a los venezolanos las razones por las que fue destituido.

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Mientras que la Fracción 16 de Julio, que agrupa a varios de los partidos más radicales de la oposición, y se ha opuesto a los mecanismos de diálogo con el chavismo, pidió explicaciones a Guaidó sobre la decisión tomada el miércoles a través de una dura carta.

“Consideramos que no se le ha explicado suficientemente al país las razones que motivaron su remoción. En tal sentido, se solicitará formalmente una explicación a este respecto ante la Asamblea Nacional y al presidente Juan Guaidó”, señaló la Fracción en un comunicado.

Este grupo legislativo también reconoció que Calderón Berti había sido un “factor determinante para poner al descubierto la presunta apropiación indebida en Colombia de los recursos provenientes de la cooperación internacional”.

 

Fisuras entre los embajadores de Guaidó

La destitución de Calderón Berti es apenas un síntoma de lo que viene ocurriendo en la estrategia de política exterior de Juan Guaidó. De acuerdo con otro artículo de El Nacional, la salida del embajador en Colombia no habría sido bien recibida por varios de los embajadores designados por el jefe del Parlamento venezolano, quienes llevan varios meses manifestando su descontento por la intromisión de algunos diputados en el exilio en sus tareas y funciones.

“Los diputados afuera no tienen oficio y entonces hay que sacrificar a gente buena y ponerlos en puestos de decisión”, señaló uno de los diplomáticos a El Nacional.

Buena parte de los representantes nombrados sienten que no cumplen ninguna función, desplazados por los legisladores en el exterior. También dicen que los diputados “los utilizan”.

“Yo honestamente pensé que iban a entender que a nivel internacional no se puede improvisar”, afirmó un embajador, que guardó su identidad, al diario venezolano.

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Con la salida de Calderón Berti, ya son tres los funcionarios diplomáticos de alto nivel que han dejado sus cargos en la diplomacia de Juan Guaidó. El primero de ellos fue Ricardo Haussmann, representante del jefe del Parlamento venezolano en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que alegó que este puesto le acarreaba un conflicto de intereses con su otro trabajo como catedrático en la Universidad de Harvard.

La segunda funcionaria en dejar su puesto fue Tamara Sujú, embajadora de Guaidó en República Checa. Suju, quien también es directora del Instituto Casla, una plataforma para los estudios de América Latina con base en Praga, alegó también un conflicto de intereses y agradeció al líder opositor por su confianza.

Sin embargo, según la carta que la abogada compartió en su cuenta de Twitter, Sujú encontró que ese cargo no le permitía la independencia necesaria para llegar a la justicia y reparar a las víctimas del “sistema actual que ha destruido el Estado de Derecho” en Venezuela.

“La justicia, la verdadera justicia, para que sea justa e imparcial, debe ser independiente de la política”, expresó Sujú en su carta de renuncia.

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