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Hasta el momento 28 cuerpos de pasajeros del accidentado vuelo 447 de Air France han sido rescatados del mar. Barcos, helicópteros y aviones dotados con radares especiales siguen buscando en las agitadas aguas del Atlántico, cercanas al archipiélago Fernando de Noronha. El objetivo ahora es encontrar la caja negra del Airbus A330-200.
Los primeros cadáveres ya están a bordo de la fragata Bosísio, que tiene una cámara frigorífica capaz de almacenar 20 cuerpos. Según el comando conjunto de la Fuerza Aérea y de la Marina de Brasil, los cadáveres ya están en Fernando de Noronha y fueron clasificados por peritos de la Policía Federal, quienes los enviaron en un avión con destino a Recife, en donde se hará la identificación y entrega de los restos a sus familiares.
Según los peritos, la identificación será un proceso doloroso para la familia, pero tratarán de hacerlo en el menor tiempo posible. En el reconocimiento de cuerpos participa la Organización de Policía Internacional (Interpol). El secretario general de Interpol, Ronald K. Noble, destacó que “la colaboración internacional es esencial para asegurar una recuperación y una identificación exacta, digna y rápida, y para permitir a las familias comenzar el proceso de repatriación”.
Mientras comienza este doloroso proceso, la compañía Air France anunció que va a sustituir los sensores encargados de medir la velocidad en sus aviones de los modelos A330 y A340.