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El Gobierno de Ecuador asumió el control total de la base aérea de Manta (oeste), desde donde Estados Unidos desarrolló operaciones antinarcóticos regionales durante una década.
En una breve ceremonia en la base aérea situada en la provincia costera de Manabí, el canciller ecuatoriano, Fander Falconí, aseguró que la salida de militares estadounidenses es un “triunfo de la soberanía nacional”.
Recordó que el convenio, suscrito en 1999, no fue socializado ni aprobado por el pleno del Parlamento, sino sólo por la Comisión de Asuntos Internacionales y avalado por el canciller, Heinz Moeller.
Falconí formuló un llamamiento para “evitar relaciones basadas en la subordinación” y la presencia de bases extranjeras en territorio nacional.
La salida oficial se concreta dos meses después de que se realizara el último vuelo antinarcóticos de EE.UU. desde el puesto de Operaciones Avanzadas (FOL), en Manta, que tuvo lugar el pasado 17 de julio.
El acuerdo para la utilización de esta base por parte de EE.UU. lo firmó en 1999 el entonces presidente ecuatoriano Jamil Mahuad, por un período de diez años, que concluía en noviembre de este año.
El presidente Rafael Correa anunció en 2007 que no renovaría el convenio con Washington para el uso de la base, y la nueva Constitución de Ecuador, aprobada el año pasado, prohíbe bases militares extranjeras en su territorio.