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El Gobierno de Ecuador mantiene medidas de precaución en las zonas costeras y en las Islas Galápagos tras bajar el estado de alerta, que se activó tras la posibilidad de un tsunami en el océano Pacífico provocado por el terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter que afectó la madrugada del sábado a Chile.
Felipe Bazán, subsecretario de Respuesta de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgo (SNGR), indicó que se ha degradado el nivel de alerta a una de precaución y prevención tras confirmarse que había pasado el peligro.
Bazán indicó que, después de conocerse la alerta de posible tsunami, se activó un programa de "respuesta conjunta", que involucró a todos los organismos que conforman la protección civil, para prevenir a las poblaciones costeras.
Además, señaló que se estaban realizando reuniones de coordinación entre expertos de las entidades involucradas en el sistema de gestión de riegos para evaluar la situación y adoptar las medidas correspondientes.
La autoridad sostuvo que, "aunque no se puede descartar nada en este tipo de situaciones", existe normalidad en toda la costa ecuatoriana y en las islas Galápagos, donde, según lo medios de comunicación, se produjo una evacuación hacia sitios seguros, de habitantes y turistas que se encontraban en las costas del archipiélago.
Bazán afirmó que la SNGR mantiene también coordinación con su par chilena, la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (Onemi), y agregó que Ecuador está lista a prestar su ayuda si así se lo pidieran las autoridades de ese país.
El subsecretario declaró que la alerta de tsunami llegó en un momento en que la SNGR atiende varios frentes en el país, sobre todo por las inundaciones que han afectado a varias provincias, la sequía en otras y la reactivación del volcán Tungurahua, en el centro andino del país.
"Estamos trabajando en todos estos frentes", pero es necesario "crear una cultura, una política de Estado" de gestión de riesgos, ante la posibilidad de que se presenten en el país fenómenos naturales, añadió.
De su lado, el Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar), precisó que la onda marina provocada por el terremoto en Chile pasó por las costas ecuatorianas sin causar efectos.
Tyron Lino, jefe del Inocar, indicó a la cadena de televisión Ecuavisa que la ola alcanzó apenas unos centímetros por las costas ecuatorianas.
Aunque los efectos pudieron ser otros en las islas Galápagos, mil kilómetros al oeste de las costas continentales, tampoco se han presentado inconvenientes, añadió Lino, que explicó que por prevención se evacuó a las personas que estaban en las partes bajas del archipiélago.