El ministro de Defensa de Ecuador, Javier Ponce, asumió el cargo hace dos semanas en medio de la crisis diplomática con Colombia y las graves denuncias contra los servicios secretos del país. Antes de asumir el cargo, siendo secretario privado del presidente Rafael Correa, el funcionario aseguró, en entrevista con El Espectador, que existen dudas de si hubo un sector de las Fuerzas Armadas que colaboró con el Ejército colombiano y otro sector con las Farc. Por su parte, Gustavo Larrea, ministro de Seguridad del vecino país, insiste en que Ecuador es sólo un vecino que sufre los coletazos del conflicto interno colombiano.
¿Cuál es el fondo social del problema?
La ausencia de Estado en la frontera. De los dos Estados, desde luego. En toda la franja fronteriza la gente trabaja con las Farc. ¿A quién le venden sus productos los campesinos? A las Farc. Los ecuatorianos trabajan en coca al otro lado. Es una franja que tiene su propia vida económica, su propia lógica. Además, el movimiento migratorio ha sido facilitado por la red de caminos hechos por las petroleras y también, hay que decirlo, aupado por los militares colombianos para aliviar sus responsabilidades. El problema es que ese impulso económico que avanza hacia Ecuador es muy peligroso.
¿En qué va el Plan Ecuador?
El Plan Ecuador no se ha echado a andar por falta de recursos económicos. Es la verdad. Somos un país pobre. No obstante, el gobierno ya ha comenzado a movilizar recursos. En San Lorenzo, que es una región muy amenazada por los paramilitares y las guerrillas colombianas, el gobierno está metiendo mucho dinero en saneamiento, energía, vivienda, crédito.
¿Y de la coca en Ecuador, qué?
El gobierno sostiene que son muy pocos los cultivos, Ecuador es un país en que se lavan dólares y esa sí es nuestra preocupación. La producción de coca es mínima.
¿Cómo han sido las relaciones entre los Ejércitos de Colombia y Ecuador?
El actual gobierno ha desmantelado más de 50 bases de las Farc, y la cooperación con el Ejército colombiano ha sido muy intensa. Sin embargo, hay sospechas de colaboración en el operativo del 1º de marzo. Se dice en las mismas Fuerzas Armadas del Ecuador que el Comando Conjunto conocía el operativo. Mire usted: el Ejército ecuatoriano empieza a trasladar a efectivos a las 11 de la mañana, habiendo comenzado el operativo colombiano a la medianoche. En la base militar de Coca no había helicópteros, hubo de movilizarse uno para trasladar seis los 35 soldados enviados. Como ya se sabía que Reyes había caído, se adujo que había un gran anillo de seguridad en los alrededores, por lo cual se tenía que ir muy lentamente.
¿Cuáles son las relaciones del gobierno con las FF.AA.?
Se hace necesaria una reestructuración muy fuerte. La cosa no puede quedarse ahí, porque va a reinar una gran desconfianza entre militares y civiles. Con la Policía también hay problemas. Ella sabía de Aizalla y nada le informó al Presidente. Queda la duda de si hubo un sector de las Fuerzas Armadas que colaboró con el Ejército colombiano y otro sector con las Farc.
¿Sospechan de Estados Unidos?
Los aviones K'afir no pueden llevar las bombas porque no las pueden guiar por sistema digital; los tukanos sólo pueden hacerlo si llevan las bombas adheridas a sus barrigas y en ese caso se habría necesitado una flotilla de 10 aparatos. De otro lado, la embajada de EE.UU. asegura que de Manta no salieron aviones esa noche, pero no dijo que no hubiera habido aeronaves americanas en el ataque. A nosotros, de todas maneras, el operativo se nos hace raro. Si a Reyes lo tenían tan seguido, ¿por qué no lo liquidan en territorio colombiano? Matarlo en Ecuador tenía un sentido y es el de meternos en el conflicto contra nuestra voluntad manifiesta. Y así, mientras más metidos estamos, menos posibilidades tenemos de romper el acuerdo que permite a Estados Unidos la base de Manta, que para nada le sirve al Ecuador. A Washington y a Bogotá les conviene porque de allí se apoya la fumigación de la coca. A pesar de todo, Correa sigue firme en no reanudar el contrato.
¿Hubo ruido de sables en la Marina hace unos meses?
No. Eso fue una bronca entre las mujeres de dos almirantes. Sin peligro.
¿Cómo reaccionó Correa al bombardeo?
Él fue a la cadena radial después de la conversación con Uribe a las 8 de la mañana, con la convicción de que había sido un incidente y lamentaba la pérdida de vidas humanas. Estaba de verdad apenado. Lo que hace montar en cólera es cuando unas horas después se constata que la guerrilla estaba durmiendo y que no había habido ninguna persecución en caliente o que había sido un simple cruce de disparos, como le aseguró Uribe. Y más se encolerizó cuando supo que a mediodía todavía había tropas colombianas en el sitio del bombardeo. Eso significaba llanamente que se trataba de una invasión militar. Entonces Correa dio la orden de tomar las presas. Hay un oficial colombiano
que pide apoyo al general Narváez, ecuatoriano. El general le dice que no, que la orden es tomarlos presos. El colombiano le dice que bueno y le da coordenadas falsas. Todo esto carga la atmósfera. Más tarde se comprueba que el barrido de las ametralladoras se hace de sur a norte y que las bombas caen verticalmente. Pudieron ser disparadas desde el exterior, Colombia no se ha preocupado por demostrarlo.
Se dice que las tropas colombianas remataron a varios heridos.
Sí, hay evidencias de tiros por la espalda a quemarropa. Hubo remates.
¿Qué opina de las acusaciones salidas del computador de ‘Reyes’?
El Gobierno de Colombia nos envió hojas con textos transcritos, ni siquiera una foto de las páginas donde aparecen los mensajes en el computador. El Gobierno sospecha que las versiones son acomodadas. Las acusaciones sobre financiación de la campaña de Correa por parte de las Farc implican, ante todo, a un coronel retirado, el coronel Brito, que nunca ha estado en el Gobierno actual y al que el Presidente, cuando era candidato, le tenía tanta desconfianza, que lo apartó de la campaña electoral.
¿Ecuador espera nuevos ataques de Colombia?
Nosotros hemos hecho tanto escándalo internacional y nacional porque sospechamos nuevas violaciones y ataques en nuestro territorio. A las Farc no les conviene otra intervención, porque ella fortalecería a nuestra derecha, que anda al acecho. El gobierno del Ecuador tendrá que ser más firme con las Farc.
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“Yo me reuní con el señor Reyes” Gustavo Larrea
¿Quién es usted, señor Larrea?
Soy un defensor de los Derechos Humanos, que incluso ha ganado premios internacionales. El gobierno de Francia me otorgó, en el año 2000, el Premio Mundial de Derechos Humanos, precisamente porque he estado siempre en contra de la violencia, provenga de donde provenga, y en contra la violación de los Derechos Humanos, provenga de donde provenga. Yo soy de los que creen que no sólo los Estados violan Derechos Humanos, sino también los grupos organizados que irrespetan los derechos de los ciudadanos.
¿Cómo afecta el conflicto colombiano al Ecuador?
El gobierno ecuatoriano no tiene ningún interés en meterse en un problema que les corresponde a los colombianos. En el conflicto interno tenemos una clara posición humanitaria, como la mantenemos con los 50.000 ciudadanos colombianos refugiados. Es decir, nosotros hemos tenido una actitud que no implica ninguna concesión ni a la guerrilla ni a ningún grupo armado colombiano. Quiero insistir: aquí lo que hay es un país que tiene un conflicto armado interno, y un vecino que sufre los coletazos de este conflicto y que es víctima no deseada de este conflicto, pero víctima al fin. Y nosotros somos víctimas porque sufrimos el efecto de un desplazamiento humano, y somos víctimas porque sufrimos fenómenos delictivos tan desconocidos para nuestro país como el secuestro extorsivo, el
sicariato, el narcotráfico y la masacre. Pero, además, tenemos que tener a lo largo de la frontera 8.000 soldados, con un costo de un poco más de cien millones de dólares anuales.
En concreto, ¿cuál es la posición del Ecuador sobre las Farc?
Nuestra posición sobre las Farc ha sido inequívoca. Primero: cualquier acción de las Farc en territorio ecuatoriano ha sido reprimida, y es reprimida. Si encontramos fuerzas guerrilleras, son detenidas inmediatamente. Segundo: el deterioro del conflicto colombiano nos preocupa y por ello es urgente buscar una salida pacífica y humanitaria. De ahí nuestra predisposición por colaborar en la liberación de los secuestrados. ¿Y qué secuestrados le propusimos liberar al gobierno colombiano? Le propusimos la liberación de Íngrid Betancourt, por dos razones: por su estado de salud y por ser una figura emblemática para el mundo. Segundo, creíamos que debería ser liberado también un grupo de militares y policías por su estado de salud. Teníamos la esperanza de que su liberación pudiera abrir las puertas hacia un acuerdo humanitario. Nosotros pensamos que las Farc no deberían exigir nada a cambio de la liberación de estas personas. La intención debería ser únicamente generar condiciones para facilitar un acuerdo humanitario; o, por lo menos, para que una comisión internacional pudiera colaborar en la humanización del conflicto de acuerdo con el Derecho Internacional Humanitario (DIH).
¿Cómo fue su encuentro con ‘Reyes’?
Efectivamente, yo me reuní una vez con el señor Reyes. Yo había participado en una comisión internacional para la liberación de Consuelo y de Clara Rojas. En esta ocasión le manifestamos al presidente Uribe nuestra disposición de colaborar en la liberación de los secuestrados, inclusive si ella se llevara a cabo eventualmente en territorio ecuatoriano. También pusimos de manifiesto que una comisión que participara en una acción humanitaria para liberar secuestrados, tendría necesariamente que hablar con la contraparte. Lo más obvio, natural y normal es que yo haya tenido que hablar con el señor Reyes, el encargado político de las Farc en este tema.
¿Es aún posible la liberación de Íngrid y sus compañeros de cautiverio por la vía del Ecuador?
Si no se hubiera violado nuestro territorio, con los efectos conocidos —la muerte de Reyes—, las posibilidades de liberación serían reales y tangibles. Hoy dejaron de serlo. Es decir, creo que antes del bombardeo la esperanza de la liberación, al menos esa fue la respuesta que dio Reyes, era real. Después de su muerte, no sabemos cuál pueda ser el destino de Íngrid Betancourt.
¿Qué opina usted del efecto del narcotráfico en Ecuador?
Es importante saber que el Ecuador no tiene una sola hectárea de cultivos de cocaína, por ejemplo. Ecuador tiene una política de Estado frente al tema del narcotráfico. Ecuador no tiene violencia interna, no tiene un grupo armado interno. Ecuador es un país que vive en paz, que tiene un acuerdo democrático básico. Estamos en contra del uso de la violencia, somos una fuerza política pacífica y pacifista. Creemos en la democracia, creemos que los cambios que el país requiere hay que hacerlos con democracia. Y en eso hemos creído siempre, porque si no fuera así, hubiésemos usado otra forma de acción que no fuera la política.
¿Cree usted que Estados Unidos colaboró con Colombia en el bombardeo?
No tenemos información que nos permita aseverar que Estados Unidos colaboró con Colombia.