En un discurso pronunciado ante miembros de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), el embajador Callahan salió al paso de reiteradas denuncias hechas, en ese sentido, por Ortega.
“Quiero declarar públicamente que todo lo que hacemos aquí (en Nicaragua), cada programa en apoyo del desarrollo, democracia, salud y educación, cada intercambio de estudiantes, soldado o artistas, cada donación a la policía o a las fuerzas armadas, todo, cada cosa, lo hacemos de manera pública y transparente”, enfatizó.
“Así que cuando ustedes escuchan acusaciones de que los Estados Unidos está secretamente tratando de socavar la democracia en Nicaragua, o que está furtivamente involucrándose en políticas partidarias, por favor recuerden lo que acabo de decir: todo lo que hacemos, lo hacemos abiertamente”, sostuvo.
Callahan indicó que la intención de la Casa Blanca en Managua es apoyar a aquellos nicaragüenses que quieran fortalecer su democracia y desarrollar su economía.
“No podemos, y no queremos, hacerlo por ustedes; sólo queremos ayudarles a medida que ustedes lo hagan por ustedes mismos”, dijo
La cooperación de Estados Unidos hacia Nicaragua ascendió a 40,5 millones de dólares en 2007.
En el discurso, en el que Callahan adelantó que hablaría sobre la “compleja y frecuentemente conflictiva historia” de Estados Unidos y Nicaragua, reconoció que Washington ha cometido muchos errores en este país, “algunos de gestión, otros por omisión”.
“Muchos nicaragüenses me han dicho que los Estados Unidos han invadido Nicaragua cinco veces”, refirió.
Agregó que pese a esa conflictiva relación entre ambos países, lo importante es que han mantenido el diálogo. “Mi siguiente punto es que si alimentamos la confianza, nos enfrascamos en debates inteligentes, logramos arreglos constructivos, y demostramos la buena voluntad, podemos domar las sospechas históricas y sobreponemos a antiguos resentimientos”, propuso.
Callahan dijo que EE.UU., como país más grande, debe cuidarse “contra la arrogancia y el descuido”, razón por la cual, apuntó, algunos nicaragüenses ven “nuestra presencia aquí con cierta desconfianza”.
“Sabiendo eso, tendríamos que ser ingenuos, obtusos, casi insensatos, si intentáramos empezar a hacer algo que arriesgase nuestras actividades diplomáticas en Nicaragua. Ni lo hacemos, ni lo haremos”, reafirmó.
Manifestó que cuando su embajada organiza una capacitación sobre las formas modernas de hacer campañas políticas transparentes, invita a todos los partidos nicaragüenses y cada cual decide si acepta o no.
En declaraciones a periodistas, el embajador dijo que las relaciones con Nicaragua “son satisfactorias”. “Hay problemas, no cabe duda, pero tenemos líneas de comunicación abiertas y fluidas y tengo la oportunidad de hablar con el canciller (Samuel Santos) con frecuencia”, destacó.
“Con frecuencia no estamos de acuerdo con la política de Nicaragua y también Nicaragua no está de acuerdo con la política de los Estados Unidos”, reconoció.
Pese a esas diferencias, dijo Callahan, siempre mantienen conversaciones “muy francas, abiertas y el resultado es un entendimiento entre los dos países”.
“La mejor manera de resolver las diferencias es hablar. Hablar de una forma sofisticada, madura, sin emociones”, subrayó.
A la actividad de Amcham asistieron los representantes de los organismos financieros acreditados en Managua, los ex embajadores de Nicaragua en Washington y empresarios.