“Me han acusado de que quiero ser perpetuo. Dios es perpetuo. La Patria es perpetua. Pero para que la Patria sea perpetua tiene que haber un pueblo perpetuo, que no lo empaña ese ser insignificante”, aseguró Chávez, segundos después del anuncio del primer boletín del Consejo Nacional Electoral (CNE).
Pero Chávez sabe bien que podrá perpetuarse en el poder. Logró allanar el camino hacia su reelección indefinida al aprobarse la enmienda de tres artículos de la Constitución. El presidente venezolano ganó con amplio margen el referendo que le permitirá en 2013 volver a ser candidato por otros seis años. Y por otros seis y por todos los que él quiera.
Pero antes de que eso suceda, el panorama para Chávez no es nada fácil. El presidente venezolano tendrá que enfrentarse a dos grandes retos: gobernar con la economía en contra y lograr unir a su partido, dividido por la corrupción y las ansias de poder de los mandos bajos.
Con la caída de los precios del petróleo y la inflación más alta de América Latina, los analistas del vecino país dicen que a Chávez se le está acabando la chequera con la que mantuvo su proyecto bolivariano en los últimos diez años. Según escribió el director de la revista Foreign Policy, Moisés Naim, en el diario El País, “la esperanza de sus adversarios es que la caída de los precios provocará una severa crisis económica que minará la popularidad del presidente, llevando eventualmente a su reemplazo”.
El otro grave problema es que la revolución podría hacer agua desde sus bases populares. Los militantes del chavismo que empezaron a acumular algo de poder se han visto implicados en enredos de corrupción que están causando malestar en buena parte del chavismo. “Unos pocos se han hecho ricos a costa del gobierno y eso no lo vamos a seguir tolerando. El gobierno se hizo el de la vista gorda durante este proceso, pero ya los va a meter en cintura”, decía Pedro Vallesteros, uno de los más fieles seguidores de Chávez en el barrio 23 de Enero, en donde se concentran los cuarteles chavistas.
“Chávez sabe que tendrá que arreglar muchas cosas si quiere ser reelegido en 2013. Una cosa es haber ganado la enmienda constitucional y otra es ganar las elecciones. Ya veremos qué pasa de aquí a cuatro años”, explicó el profesor de la Universidad Metropolitana Andrés Falcón.
El triunfo de Chávez es además un mensaje directo a varios países de la región. Para Malcolm Seronal, de la Universidad de Miami, “eso pone en evidencia todo lo que está pasando en América Latina y lo que puede llegar a suceder si Estados Unidos sigue mirando a la región con desdén”.
Para el analista político Juan Carlos Flórez, el referendo en Venezuela fue una especie de advertencia para los países de Suramérica sobre el riesgo que tiene el que un individuo quiera perpetuarse en el poder con la totalidad de los recursos estatales como respaldo. “Por el bien de Colombia y por el bien de su propio legado, Álvaro Uribe debe recapacitar antes de meterse en un proceso reeleccionista de perpetuación. Lo preocupante es que su mensaje de hacerse reelegir es de querer perpetuarse”.
Al borde del colapso
El derrumbe de los precios del petróleo, unido al derroche populista del presidente Chávez, provocan que la economía venezolana esté al borde del colapso. Los analistas sólo difieren al señalar el mes en que el Estado se quedará con las arcas vacías, sin poder cumplir con sus compromisos. Los especialistas advierten que en 2009 será imposible sostener el ritmo del gasto público, ya que 93 de cada 100 dólares que entran al país provienen del petróleo.