28 Dec 2018 - 2:30 a. m.

El muro de la discordia de Trump

Después de que los demócratas del Congreso de Estados Unidos se negaran a otorgarle al presidente US$5.000 millones que exigió para el muro fronterizo con México, el mandatario ordenó el cierre temporal del gobierno mientras no se llegue a un acuerdo.

Jesús Mesa

 Un vehículo  de la patrulla fronteriza de Estados Unidos pasa al lado de tres prototipos del muro propuesto por Trump en la frontera con México.    / AFP
Un vehículo de la patrulla fronteriza de Estados Unidos pasa al lado de tres prototipos del muro propuesto por Trump en la frontera con México. / AFP
Foto: AFP - GUILLERMO ARIAS

Al tiempo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciaba con bombos y platillos que retiraba sus tropas militares de Siria con el argumento de que su país no tenía más razones para continuar en esa guerra, el mandatario iniciaba en Washington un nuevo conflicto, pero esta vez no en el campo de guerra, sino en el plano político.

El presidente estadounidense y el Congreso están enfrentados desde hace días por el presupuesto gubernamental para el año 2019, con el que Trump busca financiar gran parte de sus programas el próximo año. El punto de la discordia es, como lo fue también en 2017, el muro que el magnate prometió durante su campaña presidencial y del que, pasados casi dos años desde que llegó a la Casa Blanca, no se ha construido ni un centímetro y apenas se conocen diseños preliminares.

Trump les ha exigido a los legisladores que le otorguen exactamente US$5.000 millones para comenzar la construcción del muro en la frontera con México. Sin embargo, en el Congreso, que a partir de enero tendrá mayoría demócrata en la Cámara Baja, argumentan que no les darán al presidente y a los republicanos tal cantidad de dinero y han hecho contraofertas de hasta US$1.600 millones para fortalecer la seguridad en la frontera. Eso sí, sin un centavo para el muro.

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La disputa entre ambos bandos ha provocado un caos interno en Estados Unidos. Ante la falta de un acuerdo, desde la medianoche del pasado viernes el gobierno estadounidense está en “parálisis presupuestaria”, la cual tiene cerrados nueve de los 15 servicios federales, incluidos el FBI, la Secretaría de Estado, la Seguridad Nacional, el Transporte, la Agricultura, la Justicia e incluso museos y parques nacionales.

El cierre de gobierno ha hecho que al menos 800.000 empleados federales tengan que trabajar sin remuneración hasta que se llegue a un acuerdo, mientras otros tendrán que tomarse ‘unas vacaciones obligadas’. Una situación que ha sido aprovechada por Trump para ejercer presión sobre los demócratas, a quienes acusa de haber provocado esta crisis, que lleva seis días y podría prolongarse aún más si no hay acuerdo.

“Necesitamos que los demócratas finalmente se den cuenta de que requerimos desesperadamente seguridad de fronteras y un muro en la frontera sur”, dijo Trump en un trino este jueves. “Necesitamos evitar que las drogas, la trata de personas, los miembros de pandillas y los delincuentes entren a nuestro país. ¿Se dan cuenta los demócratas de que la mayoría de las personas que no reciben pagos son demócratas?”, agregó en su cuenta de Twitter.

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Pero los demócratas dicen que tienen pocas razones para negociar. La administración Trump, de acuerdo con esa bancada, ha gastado solo el 6 % de los US$1.700 millones asignados durante los años fiscales 2017 y 2018 para las barreras físicas en la frontera. De hecho, en 2018, dicen los demócratas, se le asignaron cerca de US$1.300 millones para la construcción de diferentes tipos de cercas que debían cubrir 150 kilómetros, pero con ese dinero solo se pudieron levantar 20 kilómetros.

Aunque el día de ayer, demócratas y republicanos se sentaron de nuevo para negociar una solución al cierre de gobierno, de acuerdo con la prensa estadounidense parece “poco probable” que haya un acuerdo antes de final de año. Tanto Trump como sus opositores han dicho que están dispuestos a dialogar, pero el problema es que ninguno quiere ceder. “Si Trump quiere reabrir el gobierno lo puede hacer, pero debe abandonar la idea del muro”, dijo Chuck Schumer, líder de los demócratas en el Senado a The New York Times.

De hecho, un portavoz de los demócratas dijo que el probable plan de su partido es proponer un proyecto de ley que financie al gobierno, sin fondos para el muro de Trump, el próximo 3 de enero. Ese día concuerda con la posesión del nuevo Congreso, cuando los demócratas retomen el control de la Cámara Baja.

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“Hasta que el presidente Trump pueda comprometerse públicamente con una resolución bipartidista no habrá acuerdo antes de enero”, dijo la demócrata Nancy Pelosi el sábado en una carta a sus colegas. “Cuando la nueva mayoría demócrata de la Cámara de Representantes se posesione se aprobará rápidamente la legislación para reabrir el gobierno”, agregó la líder opositora.

Los caminos para Trump no parecen por ahora sencillos. Por un lado, hombres cercanos al presidente le han dicho que en 2019 su influencia empezará a perder fuerza y que si quiere dar la pelea por el muro este es el momento para hacerlo, mientras otros le sugieren que negocie directamente con los demócratas y reabrir el gobierno. El punto es si esta vez Trump está dispuesto a aceptar, como lo hizo el año pasado, un trato con el que no está, ni estará, conforme.

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