
Una mujer protesta en Argentina por las tasas de interés que las plataformas digitales les cobran a los usuarios de escasos recursos.
Foto: AFP - JUAN MABROMATA
Los bancos y las billeteras virtuales ya no son una opción, al menos no la única. Las deudas no lo permiten. Las personas, en su afán por tener con qué llevar un pan a la mesa, terminan envueltas en dinámicas peligrosas, incluso ilegales, que las ponen en una situación de mayor riesgo. Se ha escuchado de gente que llega en moto, puerta a puerta, a hacer préstamos, y que eso hace que sea más fácil cobrarles después a sus deudores. Conocen exactamente dónde viven. Pero también se sabe de algunas personas que, ligadas al mundo de la droga o el...
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