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El revuelo de la minifalda

Universidad expulsa a estudiante por “inmoral”.

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Redacción Internacional
10 de noviembre de 2009 - 11:07 p. m.
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Geisy Arruda comenzó a sentir miedo cuando se dio cuenta de que no podía salir del baño de mujeres de su universidad. Desde afuera un grupo de hombres, que la había seguido tan pronto había puesto un pie en el edificio, le gritaba que saliera.

Varios minutos después sus amigas y un profesor la ayudaron. Haciendo un cerco lograron llevarla a un salón, pero durante el recorrido Arruda, de 20 años y quien estudia primer semestre de turismo, recibió chiflidos, insultos y amenazas de que sería objeto de un ataque sexual. Algunos de sus compañeros en la Universidad Bandeirante (Uniban) de São Paulo, grabaron las escenas en sus celulares y las publicaron en internet, en el portal de videos YouTube.

El motivo de tanto escándalo había sido la minifalda púrpura que la estudiante se había puesto para ir a clase el pasado 22 de octubre. Y debido a esta prenda, las directivas de Uniban decidieron expulsarla por su “flagrante falta de respeto a los principios éticos, a la dignidad académica y moral”, según reza el anuncio que la universidad publicó el fin de semana pasado en varios medios paulistas.

Fue cuestión de horas para que el tema se convirtiera en un asunto de carácter nacional. La historia, que primero fue publicada en un blog dedicado a cubrir la industria pornográfica y fue replicada por canales de televisión, estaciones de radio, periódicos y otros medios digitales, llegó al Congreso y al Ministerio de Educación de Brasil, que no tardaron en criticar la decisión académica de “injusta” y “apresurada”.

“Lo que se espera de una universidad es que forme ciudadanos. En este caso es bastante preocupante la postura de Uniban, que puede indicar que está comprometida con la formación integral de sus estudiantes”, le dijo Jefferson Aparecido Dias, procurador general de los Derechos del Ciudadano de São Paulo, al diario O Estadao.

Mientras el Ministerio le daba a la universidad un plazo de 10 días para revocar la suspensión, y el Congreso convocaba a su Comisión de Educación para debatir el caso, la estudiante se convirtió en estrella: los programas de televisión estatales la invitaron a sus estudios para que narrara su amarga experiencia, además de ser el objeto de diversos reportajes. “Nunca pensé en llamar la atención, porque desde el inicio de clases siempre me vestí así”, le confesó a un noticiero local.

Y ante la amenaza de demanda por parte de los abogados de Arruda, la universidad aceptó revocar su decisión. “Fue una victoria de todos aquellos que se indignaron”, expresó la Unión Nacional de Estudiantes de Brasil a través de un comunicado.

Pero el anuncio dejó satisfechos a todos menos a la propia estudiante, quien aseguró que cambiará de universidad el próximo año. “Me sentí como si fuera culpable”, le dijo a los medios entre lágrimas.

Por Redacción Internacional

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