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A finales de 2014, centenares de indígenas Warao empezaron a huir de sus tierras por cuenta del agravamiento de la crisis política y económica en Venezuela. Viajaron desde las aldeas del Delta del Orinoco, donde son conocidos como "personas de canoa". Para llegar al norte de Brasil, recorrieron unos 925 kilómetros precisamente en canoa, aunque también podrían hacerlo en taxi o autobús. Luego, para alcanzar Manaos, recorrieron 930 kilómetros más.
Se alojaron en campamentos que ubicaron debajo de un puente y en la terminal de buses. La ocupación del espacio público y el estar sometidos a situaciones de riesgo personal y social, con la presencia de menores y ancianos, hizo que las autoridades de Manaos, la ciudad más grande del estado de Amazonas, decretara una situación de emergencia social.
Manaos no es la única ciudad de Brasil que está viviendo tensiones motivadas por la llegada de venezolanos que aterrizan huyendo de su crisis. En Boa Vista, la capital del estado de Roraima, la Policía Federal deportó, entre 2014 y 2016, 532 indígenas Warao. La alcaldía tomó esta decisión luego de recibir una solicitud de ciudadanos, quienes estaban descontentos con la presencia de los indígenas pidiendo limosnas en los semáforos.
Brasil es uno de los países que más pedidos de refugio ha recibido por parte de venezolanos en los últimos años.