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Mucho se ha hablado de las similitudes entre el referendo que votó el Reino Unido para decidir su salida de la Unión Europea, el pasado 23 de junio, y el plebiscito que se vota hoy en Colombia para refrendar el Acuerdo de Paz alcanzado por el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc.
En ambos casos, un complejo y detallado asunto técnico se reduce a un voto por el Sí o por el No. Y, en ambos casos, serán las futuras generaciones las que juzguen si el país tomó la decisión correcta.
Pasarán décadas antes de que cualquiera pueda saber realmente cuáles serán las consecuencias del triunfo del brexit: 17’410.742 millones de británicos votaron a favor de que el Reino Unido dejara la Unión Europea. Aunque los efectos iniciales sacudieron la política británica –el primer ministro, David Cameron, renunció a su cargo y la libra esterlina sufrió una caída abrupta, a su nivel más bajo desde 1985–, los fectos reales aún son inciertos.
Así también pasarán décadas antes de que Colombia pueda ver completamente el impacto del plebiscito, independientemente del resultado.
El día después
En el corto plazo, los meses que siguieron al brexit han estado llenos de incertidumbre y confusión. Tras la renuncia del primer ministro, la mayoría de los líderes de la campaña para dejar la Unión Europea también dejaron sus cargos.
Las agencias de calificación de riesgo descartaron todas sus proyecciones e incluso el proceso por el cual el Reino Unido pondría en movimiento el Artículo 50 y comenzaría a deshacer y a renegociar más de 40 años de acuerdos con el bloque europeo no es claro. De acuerdo con las normas, el Artículo 50 establece un plazo de dos años para negociar los términos de la salida.
Los dos –brexit y plebiscito– no son sólo asuntos complejos, también son muy emotivos. Muchas personas en el Reino Unido votaron con su corazón en vez de con su cabeza. Muchos fueron presas de las mentiras creíbles provenientes de ambos lados de la campaña. Por eso varios ahora lamentan su decisión.
Había un polémico bus cubierto con el eslogan “Le damos 350 millones de libras a la UE semanales. Mejor usemos esos fondos para nuestro sistema nacional de salud (NHS)”. Inmediatamente después del voto, quienes estaban haciendo la campaña para “salir” pretendieron que esto nunca se dijo, porque es algo que simplemente no pueden cumplir.
Había una valla mostrando a miles de inmigrantes con las palabras “Ya no podemos más” y enfatizando en que debíamos tomar control sobre nuestras fronteras, lo que en realidad resultó ser mucho más complejo, dado que sencillamente el Reino Unido no puede cerrar sus fronteras.
Tristemente, estas campañas con verdades a medias se han convertido en una estrategia aceptada de casi todos los sistemas democráticos modernos, incluyendo Colombia.
Mientras que los observadores expresan su indignación y hablan de un daño no reconocido a nuestra democracia, la pregunta más pertinente es: ¿Qué pueden hacer los votantes?
Los referendos y plebiscitos se convocan para decidir sobre cosas que definen a la Nación y por lo tanto tenemos la responsabilidad de investigar lo más que podamos; debemos tratar de corroborar la información que se nos ha dado, cuestionar lo que se nos está diciendo y usar el despliegue de información disponible para tomar la decisión de la manera más informada posible.
El día después del brexit, las encuestas demostraron que alrededor del 7 % de las personas que votaron por “salir” (1,2 millones de británicos) deseaban haber votado por “permanecer”.
Mi esperanza para cualquier votante colombiano es que, independientemente de su voto, sea una decisión informada porque (como ya lo sabemos en el Reino Unido) el 3 de octubre será muy tarde para arrepentimientos.
Nacida en el Reino Unido, fundadora y propietaria de “The Bogotá Post”, un periódico en inglés de distribución gratuita en Bogotá.