31 Mar 2018 - 2:00 a. m.

“En Perú no aprendimos las lecciones del caso Fujimori”

El abogado que lideró la investigación contra Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos habló con El Espectador sobre la salida de Pedro Pablo Kuczynski y el problema de la corrupción en Perú y América Latina.

Jesús Mesa Mosquera

EFE
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Foto: AFP - ERNESTO BENAVIDES

Hace 18 años, el jurista peruano José Ugaz se enfrentó con el reto más importante de su carrera. El presidente del Perú, Alberto Fujimori, lo designó como procurador e investigador del proceso de Vladimiro Montesinos, exasesor de seguridad de Perú, acusado de corrupción, y cuyo caso amenazaba a su gobierno. Ugaz aceptó con una única condición: que Fujimori le garantizara total independencia en las investigaciones, algo a lo que el presidente aceptó a regañadientes. Una promesa que finalmente terminó siendo su cruz, pues pocos días más tarde el mismo Montesinos reveló unos videos en los que se inculpaba al presidente peruano.

Su labor en la aprehensión de Montesinos y Fujimori fue aplaudida no solo en Perú, sino también en el exterior. Tras dejar su cargo en las investigaciones, Ugaz ingresó a Transparencia Internacional, organización que presidió desde octubre de 2014 hasta octubre de 2017. En diálogo con El Espectador, el abogado analiza la salida de Pedro Pablo Kuczynski (PPK), sus similitudes con el caso Fujimori y explica por qué la corrupción sigue tan arraigada no solo en Perú, sino en toda Latinoamérica.

Cuando Fujimori cayó hace 18 años, se pensaba que Perú había tocado fondo en la degradación de la política. ¿Qué pasó?

Yo creo que parte del problema es que precisamente no se aprendieron las lecciones que derivaron de ese proceso. Luego de la caída de la red de Fujimori y Montesinos, el presidente de transición, el señor Valentín Paniagua, creó la Iniciativa Nacional Anticorrupción (INA), que hizo un diagnóstico para entender por qué habíamos llegado a esos niveles de corrupción y qué soluciones se podían implementar. El informe final se le entregó al nuevo presidente, Alejandro Toledo, quien lo encarpetó, por lo cual no hubo un proceso social de reflexión y de búsqueda de soluciones. Hoy sabemos por qué: Toledo está prófugo acusado también de corrupción.

(En contexto: Congreso de Perú acepta renuncia de Kuczynski)

Usted tuvo un papel clave en el caso Fujimori. ¿Qué similitudes encuentra entre ambos procesos?

En el caso Fujimori hablamos de una red criminal organizada conformada por el presidente, su asesor personal, el servicio de inteligencia, y al comandante general de las fuerzas armadas. De ahí para abajo había toda una estructura que se manejaba desde el servicio de inteligencia nacional que corrompió absolutamente todo el estado.

En el caso de PPK lo que ha generado su caída es un problema de conflicto de intereses, en el que no ha sabido aclarar su vinculación con dineros provenientes de empresas brasileñas cuando fue ministro de economía y que fueron a su cuenta. Además, está el indulto fraudulento a Fujimori, que terminó por debilitar sus bases de apoyo a nivel nacional. Ahora con esto de los videos lo que se evidencia es su desesperación por evitar la vacancia.

Entonces, aunque en ambos casos hubo corrupción, son procesos diferentes.

¿Cree que PPK pueda ir preso?

Vamos a ver cómo evolucionan las investigaciones. Lo cierto es que él ya no tiene beneficio del antejuicio por esos hechos, porque ya transcurrieron los cinco años de protección constitucional. Si los fiscales encuentran que estos dineros sí fueron a las empresas de las cuales es propietario y prueban que sirvieron para obtener favores es muy probable que eso termine en una sentencia condenatoria.

El tema de corrupción es muy común después de Fujimori en Perú. ¿Por qué cree que su país es tan vulnerable a este fenómeno?

Hoy en día tenemos un país donde efectivamente hay una corrupción muy extendida. 17 de los 24 gobernadores regionales tienen problemas penales, algunos de ellos presos. Más del 95% de los alcaldes municipales tienen procesos o investigaciones por corrupción y da cuenta de un problema que se ha esparcido en el país.

Pero vale la pena aclarar que este no es un problema solo del Perú. Si uno mira el mapa regional, salvo Chile, Uruguay o Costa Rica, todos los países están en una situación similar, con una clase política profundamente penetrada por la corrupción. Esto tiene que ver con la falta de una regulación adecuada en el tema del financiamiento de la política, que ha permitido que el crimen organizado penetre en las estructuras de los partidos políticos, de las campañas, de los lideres, etc.

Desde Transparencia Internacional usted ha trabajado el fenómeno de la corrupción en Latinoamérica. ¿Por qué aquí se ven tantos casos de este tipo?

Las razones no son de ahora, pues son históricas. Nuestros países estuvieron mal armados desde el principio, concebidos a partir de un modelo extractivista que fomentó, con el clientelismo, estructuras corruptas. Esta situación, no obstante, se ha ido incrementando por una falta de estructura institucional y de cultura cívica, de controles sociales, de sistema de justicia adecuados… En fin. Se han ido sumando, capa tras capa, una serie de factores que llevan a una situación extrema como la que estamos viviendo ahora en Perú

(Lea: Vizcarra y su misión de pasar la página en Perú)

La salida de PPK ha reabierto un debate sobre la forma en la que han salido los presidentes de Perú, muchos de ellos con líos con la justicia ¿Cómo se explica esta situación?

Es que no se aprendieron las lecciones. Toledo, García, Humala y ahora PPK han salido todos por la puerta de atrás y fuertemente cuestionados. Esto habla de un fenómeno que no se detuvo a tiempo en los tiempos de Toledo y que se ha ido repitiendo y profundizando.

¿Cómo cree que se pueda resolver el problema de la corrupción en su país?

Si se entiende que este no es un problema episódico ni coyuntural, sino estructural. La caída de PPK no va a resolver el problema de la corrupción en nuestro país, peor aún si los que han impulsado su caída son tan o más corruptos que él. Aquí hay que iniciar reformas profundas del estado y hay que trabajar en el ámbito de la cultura ciudadana para cambiar patrones de conducta y estándares en el ejercicio de la función pública. Hay que interrumpir las rutinas corruptas, la impunidad y eso pasa por aplicar medidas de prevención en temas como la financiación política, la contratación publica y el libre acceso a la información. Esto para que se generen las condiciones adecuadas y haya un ejercicio de poder con mayor transparencia y limpieza.

El presidente Martín Vizcarra se posesionó en medio de una tormenta política. ¿Cree que pueda culminar el mandato?

Él ha dicho que viene a asumir, pero vamos a ver si la oposición, que ha actuado de una manera absolutamente maliciosa, lo deja. El fujimorismo está plagado de personajes corruptos y queda por ver si le va a dar espacio a un presidente de transición. Vizcarra viene precedido de una buena reputación en términos de integridad, pero no hay que olvidar que ahora estos mismos que lo avalan hace muy poco meses lo acusaron de ser un corrupto, razón por la que tuvo que renunciar como ministro y refugiarse en una embajada de Canadá.

Pero yo no soy optimista. Con la clase política que continúa en el poder lo veo difícil, pues no veo ninguna posibilidad de avanzar con el nivel de congresistas que tenemos, la mayoría claramente comprometidos con prácticas corruptas.

¿Qué se puede esperar de un eventual gobierno de Vizcarra?

Vizcarra ha sido antes gobernador regional, por lo tanto tiene resultados que exhibir. Llevó a la región de Moquegua a elevar los niveles educativos a unos estándares sin precedentes para el estado peruano. Fue un gobernador eficiente y hasta donde sé, sin ningún cuestionamiento por actos de corrupción. Esto ya es mucho pedir para un presidente de nuestro país. Por lo tanto, esperamos que abra el espacio para un gobierno democrático, de concertación y que sea sobre todo implacable con la corrupción.

El fujimorismo se ha consolidado como una fuerza implacable en la política peruana y solo en el último tiempo lograron la renuncia de 14 funcionarios del gobierno. ¿Cree que pueda haber un diálogo entre Vizcarra y los Fujimori?

Va a ser complicado. Yo no creo en esta súbita conversión de los fujimoristas, que ahora sí quieren que haya un acuerdo nacional. Ellos han demostrado que no tienen la autoridad moral como para hacer eso… pero el Perú es un país de sorpresas. De pronto algo suceda y eso cambia.

(Lea también: Vizcarra presidente de Perú... ¿hasta cuándo?)

¿Por qué el fujimorismo es tan fuerte en Perú, si ha sido tan cuestionado?

El populismo siempre ha sido una fuerza con mucho arraigo, no solo en el Perú, sino en América Latina. Sabemos por la historia de nuestros países que el populismo ha movilizado masas y ha generado ilusión y efervescencia y eso de alguna manera explica por qué el fujimorismo ha llegado a donde ha llegado. Hay que reconocer que en su momento tuvieron aciertos, sobre todo en materia de control de inflación y en derrotar al terrorismo. Pero lo que hizo con una mano lo borró con el codo y vinieron las violaciones a los derechos humanos, saqueo a las arcas del estado y el autoritarismo. Sus pergaminos no son los mejores y esto va de la mano con una ciudadanía poco consciente de sus derechos y de alguna manera resignada por años de frustración a un destino fatalista.

Con la salida de PPK, ¿cómo ve el futuro del Perú?

La esperanza es lo último que se pierde y de eso sabemos muy bien los peruanos. Esperemos que este nuevo presidente tome las medidas necesarias para iniciar una lucha frontal contra la corrupción y se puedan reducir a niveles que no impidan el desarrollo del país, que se ha visto detenido por todo este ruido político. Ojalá podamos romper con ese fatalismo y llegar a una situación en la que dejemos de avalar a los corruptos “porque al menos hacen”. Nos merecemos políticos honestos y con capacidades para que nuestro país se pueda desarrollar y les aseguramos condiciones de vida decentes a los peruanos.

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