Guatemala vive una situación compleja: la violencia es una dolorosa constante que durante el año pasado cobró la vida de 5.885 personas, el índice de pobreza es muy alto, la inseguridad es alarmante, el narcotráfico va en aumento y sus instituciones son muy frágiles. Por eso las elecciones de este domingo constituyen una oportunidad para intentar regenerar este "estado fallido", como calificó la revista de análisis político Foreign Affairs al país centroamericano.
Ese nuevo liderazgo que necesita Guatemala se lo disputarán el empresario textil Álvaro Colom y el general Otto Pérez Molina. El duelo está muy reñido, pues según las últimas encuestas, los dos candidatos están empatados: Pérez tiene un 53% y Colom alcanza el 49%, lo que en lenguaje estadístico es un empate técnico.
Y es precisamente en este punto en donde surgen todas las preocupaciones de la comunidad internacional, pues temen un escenario de confrontación por un resultado muy apretado. El jefe de la misión electoral de la OEA en este país, Diego García-Sayán, aseguró que "todo está preparado para que técnicamente se celebre una jornada electoral democrática y legítima, pero existe cierta incertidumbre en cuanto a la actitud que adoptará el bando perdedor en caso de que el resultado sea muy apretado".
Por eso, la OEA apeló a la "madurez política" de los candidatos y los líderes de sus partidos para que cumplan el acuerdo suscrito el pasado 3 de septiembre, en el que todos se comprometieron a respetar la voluntad popular que se exprese en las urnas este 4 de noviembre.
Álvaro Colom - Un empresario maya
Es la tercera vez que Álvaro Colom Caballeros disputa la presidencia de Guatemala, pero es la primera en la que está tan cerca de conseguirlo. Colom es un empresario reconocido en el país, dueño de una fábrica de textiles y máximo dirigente de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) -un partido de reciente creación-, que fundó para desprenderse de la imagen de candidato de la ex guerrilla que lo acompañó en sus anteriores intentos electorales.
Su carrera política comenzó después de graduarse de ingeniero industrial de la Universidad de San Carlos (Usac). En 1991 fue nombrado viceministro de Economía y ese mismo año sirvió a su país como director del Fondo Nacional para la Paz, cargo que ocupó hasta 1997. Fue asesor de la Secretaría de la Paz y director ejecutivo de la Dependencia Presidencial de Asistencia Legal y Resolución de Conflictos de Tierras (1997).
El área de acción de dicho fondo se concentró en el oeste del país, donde la guerra civil (1960-1996) causó más estragos y donde vive la mayoría de la población indígena, que representa el 42% de los guatemaltecos. Es allí donde Colom tiene su bastión electoral. Este político, de hablar pausado y fumador empedernido, practica la religión maya, a la que adhirió tras años de trabajo con comunidades indígenas.
Se define como un social demócrata que admira al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. Su plan de gobierno contempla trabajar conjuntamente con Estados Unidos, México, Colombia, El Salvador y Honduras en el combate al narcotráfico. Además, asegura que busca dar salud, educación y seguridad y crear al menos dos millones de empleos en el país.
Otto Pérez - La mano dura...
Si gana las elecciones, Otto Pérez Molina se convertiría en el primer militar en llegar a la Presidencia tras la firma de la paz, hace 11 años. No sería el único récord que batiría. Pérez Molina, del partido Patriota, bien podría convertirse en el primer candidato desde el retorno de la democracia, en 1986, en ganar la presidencia de Guatemala en su primer intento. Las encuestas señalan que le lleva una ventaja de cerca de cinco puntos a Álvaro Colom.
Todo en Pérez está encaminado a que los votantes estén convencidos de que es el indicado para combatir la violencia y el crimen. Un general retirado que habla con voz marcial y tiene la mano derecha empuñada como símbolo de su partido, no deja lugar a dudas sobre su intención de atacar a los delincuentes. Sin embargo, su imagen se ha ido suavizando en las últimas semanas, según dicen, porque esa imagen recuerda los peores años de la dictadura militar en el país.
Fue nombrado comisionado presidencial de Seguridad del actual gobierno. Sin embargo, renunció al cargo cuatro meses después de asumir, aduciendo falta de apoyo del presidente Óscar Berger.
Se retiró del Ejército a los 49 años de edad, cuando tenía el grado de general de brigada. Ingresó en la Escuela Politécnica en 1966, de donde se graduó como subteniente en 1973. En 1982, durante el gobierno de facto de Efraín Ríos Montt, Pérez fue investigado por malos procedimientos administrativos e intentos de sedición, pero los señalamientos no pasaron a más.
Fue enviado por Ríos a Nejab, una de las regiones en donde más masacres se cometieron, pero se le reconoció la pacificación del lugar. En 1992, cuando Jorge Serrano Elías dio el autogolpe de Estado, Pérez lideró, junto a un grupo de oficiales del Ejército, el grupo de oposición que, junto a la cúpula empresarial y partidos políticos, promovió el regreso de la institucionalidad que había sido violentada.
En 1996, Otto Pérez Molina se convirtió en signatario de la firma de los acuerdos de paz. El militar fue enlace entre la institución armada y los negociadores del Gobierno y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca. Y hoy en día promete acabar con el crimen y la violencia que atacan el país.