
Un integrante de la Policía inspecciona un vehículo en el puente internacional de Rumichaca, fronterizo entre Colombia y Ecuador, este viernes, en Tulcán (Ecuador).
Foto: EFE - Xavier Montalvo
Cuando comenzaron las amenazas arancelarias desde Quito contra Colombia, desde el sector comercial binacional creyeron que iba a ser algo pasajero. En enero muchos pensaron en el 30 % inicial como una forma de presión contra el gobierno de Gustavo Petro; una manera de forzar la cooperación en materia de seguridad que necesitaba Daniel Noboa. Sin embargo, después de cuatro meses, el tono, en lo diplomático y lo comercial, no ha hecho sino elevarse, con el caso del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas en el trasfondo político. Las medidas...

Por Hugo Santiago Caro
Periodista de la sección Mundo de El Espectador. Actualmente cubre temas internacionales, con especial atención a derechos humanos, migración y política exterior.@HugoCaroJhcaro@elespectador.com
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