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Abel Stiven Carabalí, un exjugador de fútbol colombiano de 30 años, fue detenido en Chile tras ser acusado de asesinar, decapitar y calcinar el cuerpo de un amigo, también de origen colombiano. Las autoridades relacionaron el crimen con actividades de tráfico de drogas y con torturas antes del homicidio.
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Carabalí, quien durante su trayectoria futbolística hizo parte del Deportivo Cali, llegó a Chile y se unió a una banda dedicada al narcotráfico, según la Fiscalía, ciatada por el medio T13: “Llevaban al menos ocho años de amistad ligados al fútbol. De acuerdo a las investigaciones preliminares que tenemos, sería líder de la organización”.
El caleño fue detenido junto a otro colombiano de 51 años tras un asesinato ocurrido el 12 de abril en un edificio en la comuna de Estación Central. El cuerpo de la víctima fue hallado a las afueras de Santiago. Luego de conocerse el reporte de un incendio, el cadáver, que estaba parcialmente calcinado y decapitado, fue encontrado con una Biblia al lado de la cabeza y un cargamento de cocaína.
La fiscal Carmen Gloria Guevara, del equipo de crimen organizado y homicidios, citada por T13, aseguró: “Previo a la decapitación, tuvo varias heridas cortopunzantes innecesarias, si es que el objetivo era matarlo. La forma en que lo presentan, lo dejan, lo queman, lo distribuyen, dejan la Biblia al lado de su cabeza, claramente es una marca delictual del crimen organizado”.
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Uno de los registros clave dentro de la investigación es el que corresponde a una serie de imágenes en las cuales se ve a Carabalí saliendo de un parqueadero con un carro de carga, dentro del cual, de acuerdo con lo dicho por el Ministerio Público, estaba el cuerpo de su amigo. Con ayuda de otro ciudadano colombiano que trabajaba como taxista, habría puesto los restos en el baúl de un vehículo para trasladarlos hasta Curacaví. Los reportes indican que ellos incendiaron el cuerpo en la cuesta Zapata. Ambos están en prisión preventiva.
En operativos policiales posteriores se incautaron 19 kilos de droga, cuatro armas de fuego y un armamento que simulaba fusiles de guerra. Además, la Fiscalía confirmó que otros dos integrantes de la banda ya habrían sido identificados, aunque aún permanecen prófugos de la justicia.
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