4 Feb 2016 - 3:16 p. m.

"Explotadas", la tendencia de belleza en Venezuela

Busto exagerado, cintura de avispa, entre otras características con medidas desproporcionadas, son la nueva tendencia de belleza en el país vecino. ¿Por qué?

Jován Pulgarín / elestimulo.com

 No existen estadísticas, pero es una realidad que se palpa en la calle: hay más curvas entre los venezolanos. Si antes los cuerpos delgados “tipo miss” era la aspiración de muchas mujeres, hoy el patrón es otro. La mayor prueba de esta tendencia se constata en las vitrinas de las tiendas venezolanas, donde los maniquíes muestran unas medidas incuantificables, pero también en la vida real.

Explotada. Aunque no esté registrado en el diccionario de la Real Academia Española, el término en Venezuela se usa como un adjetivo calificativo. Y todos comprenden su significado.

—¿Viste cómo se puso Adriana?
—Explotada.

Del diálogo anterior se infiere que Adriana se operó arriba y abajo. Se concluye, también, que las proporciones desafían a la madre naturaleza. No se juzga, en este caso, la belleza. Aunque tampoco la priva. Puedes ser explotada y linda. Pero lo segundo es anecdótico frente a lo primero.

En 2013, The New York Times advertía que los maniquíes de “busto exagerado y un trasero enorme, una cintura de avispa y piernas largas”, presentes en diferentes tiendas de ropa, eran una “fantasía de vidrio al estilo venezolano”. El artículo, que causó sorpresa en las redes sociales y mucho escozor en los grupos feministas, no tomó en cuenta que ya muchas mujeres de carne y hueso habían recorrido ese camino. Un ejemplo de ello es Aleira Avendaño.

“Mis medidas son 97-52-106”, cuenta Avendaño, una joven de 27 años y 1.61 centímetros de estatura. Su transformación comenzó a los 19 años. Cuando se sienta, afuera del gimnasio donde entrena en Caracas, sus senos, que apenas respiran tras una malla deportiva, nos apuntan como dos bombas atómicas. “Uso sostén doble D. Tengo en total 1000 cc. Pasé por cuatro operaciones para llegar a ese tamaño. Para la cintura, llevo siete años con corset”. A pesar de que asegura que sus glúteos son naturales, en otros programas de televisión ha confesado dos modificaciones.

El cuerpo que actualmente exhibe Avendaño le permite mantener una agenda muy ocupada. “He viajado por Europa, Asia, Norteamérica… En Japón fue una locura. Me entrevistan en programas de televisión y revistas. Les llama la atención mi figura. Este fin de semana —del 29 al 31 de enero—, por ejemplo, no puedo viajar porque vienen de Australia a hacerme una nota. Luego de eso viajo a Medellín donde voy a lanzar mi propia marca de fajas”.

El fenómeno de Aleira es interesante. Con poca exposición en los medios tradicionales, es una reina de las redes sociales y de las revistas especializadas. En Instagram (@aleiraoficial_sexy) supera los 690 mil seguidores. En UB Magazine rompió el récord de descargas para pantalla de computadoras y fue la portada digital más vista, duplicando o incluso triplicando a otras modelos más famosas. “Más que una modelo es una mujer de negocios. Sabe exactamente lo que quiere. En el caso de UB, nos tomó por sorpresa el impacto que tuvo. Posiblemente sea que su cintura y curvas tan pronunciadas crean mucho morbo. Pero también sabe manejar muy bien sus cuentas, atiende a cada seguidor que le escribe”, cuenta Héctor Trejo, productor de @urbebikini.

“Comencé con 400 cc. Después aumenté a 600 y 700. Finalmente, llegué a 1000 y aquí me quedo”. ¿Por qué tanto busto? “Soy así, exagerada”, dice. Además de lo evidente, también se ha retocado la nariz y los labios. Con el tiempo ha desarrollado una resistencia al dolor y una capacidad de recuperación como la de Wolverine. “A los ocho días ya estoy lista”. Aleira asegura que no tuvo ningún modelo a seguir para esculpir su cuerpo. Tampoco se siente víctima de una sociedad que admira y exige curvas. “Siempre quise tener un cuerpo como el que tengo. Desde que tenía 18 años. Me gusta que me vean, aunque a una le toca aprender y vivir con que te digan ‘prepago’ o que crean que eres actriz porno. Simplemente no le paro”.

Aleira ha hecho de su cuerpo una inversión. Solo en prótesis se ha gastado más de tres mil dólares. Las últimas son importadas de Alemania y una operación de senos, sencilla, supera los 300 mil bolívares. “No es barato, por supuesto. Por eso hay que trabajar duro. Ahora voy a lanzar un disco y sigo con mis presentaciones en diferentes shows, además de lo de las fajas”. Cuando se le pregunta si cree que su caso es la representación máxima de una tendencia, responde: “ahora ves más mujeres con curvas, más tetonas, con más nalgas. Dudo que hoy no exista una mujer que no desee operarse, lo que posiblemente le falte para hacerlo es billete”, acota soltando una carcajada. “Ella no se ha operado tanto como parece”, explica Marysabel Quintero Angarita, cirujana plástica, que se encargó de moldear parte del cuerpo de Aleira. “Como es muy flaca, come muy bien y se ejercita con religiosidad, todo se ve más marcado. Claro que se realizó una lipoescultura de definición, lo cual hace ver el torso muy rayado, pero mantenerlo debe trabajarlo mucho en el gimnasio. Mucha gente se opera y como no se cuida, pierde inmediatamente lo que se hizo. Por eso tiene valor lo de Aleira, ella vive para eso. Ha hecho de su cuerpo una forma de vida”.

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