“Enfrentarnos a las ambiciones de un vecino más grande y poderoso sobre nuestro territorio no solo ha amenazado nuestra paz y seguridad, sino que también ha frenado nuestro desarrollo”, manifestó el lunes el ministro de Relaciones Exteriores de Guyana, Hugh Hilton Todd, a los jueces en el Gran Salón de la Justicia de La Haya, durante la audiencia por la propiedad de la región del Esequibo, disputada con Venezuela desde el siglo XIX.
Este miércoles, Caracas, por su parte, alegó que tiene derecho “irrenunciable” a dicha región. El representante Samuel Moncada dijo, además, que “los derechos históricos de Venezuela son irrenunciables” y que el país está decidido “a defenderlos en paz”.
Ante los alegatos de su contraparte, él comentó que “la caracterización que presenta Guyana de una supuesta amenaza a su integridad territorial o a su territorio soberano constituye una interpretación errónea flagrante, y una presentación deliberadamente engañosa de los hechos y el derecho”.
El conflicto gira en torno a un territorio fronterizo de 160.000 kilómetros cuadrados alrededor del selvático río Esequibo, donde se han realizado importantes descubrimientos de petróleo y gas.
Guyana, con una superficie de poco más de 210.000 kilómetros cuadrados, mostró su preocupación porque el 70 % de su territorio está en juego en la disputa con Venezuela. “Este caso tiene una importancia existencial para Guyana”, señaló el ministro Todd.
Las audiencias, que durarán una semana, continuaron el miércoles con las declaraciones iniciales de Venezuela, que el sábado confirmó su participación para “mostrar ante el mundo la verdad”, tras dejar claro que no acataría ningún fallo.
El canciller venezolano y líder del equipo, Yván Gil, adelantó el lunes en redes sociales que la delegación se centrará en “reafirmar la ilegalidad” del proceso en el tribunal.
La disputa fronteriza entre Venezuela y Guyana es histórica
Las diferencias por los límites fronterizos en torno al Esequibo, un territorio rico en minerales y yacimientos, comenzaron al final del siglo XIX.
Venezuela considera la región como parte de su territorio desde la época colonial española, cuando esta se encontraba dentro de sus fronteras. La situación cambió en 1899 con un fallo arbitral del Reino Unido, Rusia y Estados Unidos, quienes trazaron la frontera a lo largo del río Esequibo, favoreciendo en gran medida a Guyana, entonces colonia británica.
Estados Unidos representó a Venezuela, en parte porque Caracas había roto relaciones diplomáticas con Londres. Pero Venezuela declaró nulo el fallo en 1962 y, cuatro años más tarde, firmó el Acuerdo de Ginebra con el Reino Unido, a través del cual Venezuela y Guyana se comprometían a buscar una solución práctica y satisfactoria para ambas partes.
En la actualidad, el Gobierno venezolano ha invocado ese pacto como la “única solución posible”. En un comunicado, el canciller Gil señaló que “este tratado internacional es el marco normativo que debe ser cumplido de buena fe, con el objeto de poner fin a la controversia territorial”. También manifestó que su gobierno “jamás” renunciará al Esequibo.
Las tensiones entre los dos países suramericanos se agravaron cuando ExxonMobil descubrió en 2015 yacimientos que otorgan a Guyana, de 800.000 habitantes, una de las mayores reservas de petróleo per cápita del mundo.
Guyana solicitó en 2018 el pronunciamiento de los jueces de la Corte Internacional de Justicia, máximo tribunal de las Naciones Unidas, a quienes les pidió que ratificaran la decisión fronteriza de 1899.
Venezuela desconoce el tribunal de la ONU
Las dos naciones han recurrido a la Corte en múltiples ocasiones, aunque Venezuela impugnó la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia al considerar que no podía juzgar el caso sin la presencia del Reino Unido, que era la potencia colonial de Guyana en el momento de la decisión original sobre la frontera.
En 2020, el tribunal dictaminó que tenía potestad para llevar el caso, un pronunciamiento que ha hecho posibles las audiencias de esta semana.
Pero, en un referendo celebrado en 2023, los votantes venezolanos rechazaron la jurisdicción de la Corte sobre la disputa territorial con Guyana y respaldaron la creación de un nuevo estado en la región de Esequibo, que Venezuela estableció un año después.
En medio del litigio, el tribunal le ordenó a Caracas que se abstuviera de celebrar elecciones en 2025 para elegir a los funcionarios que supuestamente supervisarían la región. El país, sin embargo, llevó adelante los comicios en un par de parroquias fronterizas, sin la participación de ningún esequibano ni la instalación de centros de votación en territorio guyanés.
En el preámbulo de las audiencias, Delcy Rodríguez lució un pin con la forma de la región del Esequibo durante sus recientes visitas de Estado a las islas caribeñas de Granada y Barbados. El accesorio se popularizó entre funcionarios del Gobierno venezolano, presentadores de la televisión estatal, legisladores y simpatizantes del chavismo.
El fallo definitivo del caso tardará varios meses en conocerse. Las sentencias de la Corte Internacional de Justicia son vinculantes e inapelables en teoría, pero el tribunal no tiene forma de hacerlas cumplir directamente, sino que depende del Consejo de Seguridad de la ONU, un órgano con grandes dificultades para llegar a un consenso debido al peso del veto de sus cinco miembros permanentes.
*Con información de EFE, Reuters y AP.
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