25 Oct 2021 - 12:34 a. m.

Haití, donde todo puede empeorar: magnicidio, narcotráfico y secuestros

Cualquiera puede ser secuestrado en Haití: las pandillas eligen sus víctimas al azar en un país azotado en el que la mayoría de los habitantes es muy pobre y donde las autoridades parecen tener nexos con el crimen, que florece por la corrupción.

El pasado 17 de octubre, dos hombres llegaron a la ceremonia tradicional que honra la muerte de Jean Jaques Dessalines, el esclavo negro que se levantó contra Francia y dio paso al nacimiento de Haití, el primer país libre de América Latina. Los dos hombres estaban vestidos de blanco y corbata negra. Ambos rodeados por gente armada que vigilaba su seguridad. Ambos dicen tener el poder en el país, pero solo uno de ellos tiene razón. Fue fácil ver quién.

Cuando Jimmy Chérizier, alias Barbecue, llegó al evento, el presidente de Haití, Ariel Henry, salió huyendo del lugar a buscar refugio en una comisaría. Chérizier, líder de la alianza de pandillas G9 y Familia, se convirtió en el pandillero más poderoso de Haití, y al llegar a la ceremonia solicitó que el presidente se fuera. Los policías que debían proteger al mandatario aplaudieron la llegada del criminal y estuvieron atentos a su orden. El mensaje es muy claro: acá gobiernan las pandillas, el país les pertenece y no dejarán que nadie más tome el control.

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