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En la sexta reunión anual de la Red Euro-Latinoamericana de Gobernabilidad para el Desarrollo, organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo y universidades europeas, El Espectador habló con Edmundo Jarquín, ex candidato presidencial en las elecciones de 2006 en Nicaragua y uno de los personajes más influyentes dentro de la política democrática de su país.
¿Existe hoy un sistema político autoritario en Nicaragua?
Más que un régimen autoritario, en Nicaragua está en construcción una dictadura institucional. Ortega está utilizando el sistema judicial, la Contraloría, el Consejo Electoral para chantajear, reprimir y censurar utilizando la violencia física. Ha vuelto a sacar a las calles sus fuerzas de choque paramilitares, impidiendo que la Policía cumpla con su labor.
Como líder de la oposición, ¿qué garantías tiene usted hoy en Nicaragua?
El hecho de tener una oposición muy visible en la opinión pública, junto a la activa cobertura de los medios de comunicación internacionales, es un elemento de protección. Pero esto no significa que no haya riesgos. Ortega tiene hoy una política oficial de rehenes, abriendo causa penal contra prácticamente todos los críticos de su gobierno. Tiene causa penal contra el director de La Prensa, el periodista Carlos Fernando Chamorro, contra Eduardo Montealegre e, incluso, en un medio de televisión oficialista los representantes de Ortega interpusieron una denuncia ante la Fiscalía contra mí y otros dirigentes del MRS.
Usted hizo parte del Frente Sandinista. ¿En qué año comienza el partido a fracturarse?
Hubo muchas tensiones durante los años 80, pero la fractura se produce a principios de los 90 entre dos sectores, el autoritario y el democrático. Para nosotros, de inspiración social demócrata, la democracia que se alcanzó plenamente a raíz de las elecciones que ganó Violeta Chamarro en 1990 era un fruto de la revolución; en cambio, para el sector autoritario encabezado por Ortega, se trataba de volver al poder por cualquier medio y lo más pronto posible, incluso al margen de las reglas del juego democrático. No ocurrió así, pero ese fue el debate fundamental que condujo a la división.
Con la crisis económica, ¿Nicaragua tiene miedo de dejar de recibir ayudas de parte de Europa y Estados Unidos?
Nicaragua es un país muy vulnerable frente a la situación internacional. Es después de Haití el país más vulnerable frente a la Cooperación Internacional, que representa el 40% del presupuesto nacional. Cuatro de cada diez dólares provienen de la Cooperación Internacional, tanto de fuentes bilaterales, Europa y Estados Unidos, como de organismos financieros multilaterales. Las remesas también representan más del 15% del PIB.
¿Qué clase de apoyo espera Nicaragua de América Latina?
Hay más sensibilidad en las opiniones públicas europea y estadounidense frente al riesgo que está corriendo la democracia en Nicaragua, que lo que encontramos en América Latina. Esperamos que haya mayor conciencia y conocimiento de su parte.
¿Cuál es la influencia de Chávez en la política nicaragüense?
Es el factor externo de más influencia e injerencia. Hay un cierto maniqueísmo por parte de Ortega: toda palabra de Chávez es bien vista y la autenticidad de otras fuentes internacionales es una manifestación imperialista o neocolonialista. Chávez es una ayuda por el lado del petróleo, pero también una perturbación por el lado de la política.
¿Se lanzaría como candidato para las elecciones presidenciales de 2011?
En el marco de una gran alianza democrática de oposición a Ortega, sí.