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El secuestro se produjo en el estado de Mato Grosso do Sul, y fue realizado por parte de indígenas de la etnia guarani terea, que piden un total de 400 hectáreas para adicionarle a su territorio.
Jair do Prado, y el coordinador del servicio de Patrimonio Indígena y Medio Ambiente, Antonio Ricardo Araújo, son los funcionarios secuestrados en la aldea donde trabajan y en la que viven los indígenas.
El líder indígena Oriel Amorim Pereira afirmó que las tierras ubicadas en el municipio de Mirinda, fueron "robadas hace 40 años", y ahora hacen parte de una hacienda. La necesidad de aumentar el tamaño las tierras, explicó el líder, radica en que mil 800 familias viven en un terreno de 45 hectáreas.
Otras estrategias de presión, han sido la retención de varios miembros de la misma fundación en Sao Paulo, además de la toma, por parte de 50 indígenas guarani terea, de una hacienda durante seis días.
El año pasado, el presidente del ente, Marcio Meira, justificó la legitimidad de que los indígenas de ese país utilicen la técnica del secuestro para conseguir sus objetivos.