En declaraciones divulgadas por los medios oficiales, el general alegó que Irán no está en busca de armas nucleares. “La producción de armas de destrucción masiva atenta contra nuestros principios religiosos, humanos y nacionales.... Fabricar una bomba atómica no está ni estará en nuestra agenda”, afirmó Vahidi, a quien cita la agencia de noticias laboral Ilna.
Estados Unidos, Israel y varios países de la Unión Europea acusan al régimen iraní de ocultar, bajo su programa nuclear civil, otro clandestino de naturaleza militar cuyo objetivo sería la adquisición de armas atómicas.
Teherán niega las acusaciones e insiste en que la meta de su esfuerzo nuclear es la aplicación de esta energía en proyectos pacíficos, como la generación de electricidad.
El régimen iraní presentó esta semana una nueva propuesta para dialogar con la comunidad internacional, pero reiteró que en ningún caso renunciará a lo que considera sus derechos legítimos en materia nuclear.
Estados Unidos, que rompió sus lazos diplomáticos con Irán en abril de 1980, respondió hoy que está dispuesto a emprender una negociación cara a cara con Teherán.
“Desde que se inició el expediente nuclear iraní, Washington no ha entendido la situación, ha diseñado una estrategia errónea y ha tratado de influir en otros países de la región”, afirmó Vahidi.
Según el ministro, “utilizando una estrategia disuasoria contra Irán, Estados Unidos trata de tomar el control militar total de los estados de la región”.
En este sentido, el oficial iraní afirmó que el objetivo final sería provocar una nueva guerra entre vecinos.
“La meta es crear un conflicto entre Irán e Irak... Advertimos a los responsables estadounidenses de que no traten de militarizar la atmósfera de la región y cambien de estrategia para enmendar sus errores pasados”, señaló Vahidi, según la agencia de noticias local Fars.
Irán e Irak libraron una larga y cruenta guerra fronteriza entre 1980 y 1988.
En una entrevista transcrita por la televisión por satélite qatarí Al-Yazira, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, insinuó que la mejor estrategia contra Irán sería amenazar su seguridad.