El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La defensa de Nicolás Maduro en EE. UU. sigue sin resolverse

El proceso judicial contra Nicolás Maduro en Estados Unidos enfrenta cuestiones legales inéditas, mientras la narrativa política a su alrededor juega al equilibrismo en Venezuela.

María Alejandra Medina y Laura Henao Arévalo

26 de marzo de 2026 - 06:00 p. m.
Dibujo judicial de Jane Rosenberg muestra a Nicolás Maduro y Cilia Flores junto a sus abogados en la audiencia ante un tribunal federal en Nueva York.
Foto: EFE - Jane Rosenberg
PUBLICIDAD

En una audiencia que el jueves se extendió por cerca de una hora, el juez Alvin Hellerstein no desestimó el proceso contra Nicolás Maduro, de 63 años, y su esposa, Cilia Flores, de 69, en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Ambos seguirán enfrentando los cargos relacionados con narcoterrorismo, a los que podrían sumarse otros, según dijo el mismo día el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar

A la diligencia judicial pudo acceder la prensa, pero no se permitió el uso de aparatos electrónicos. Varios periodistas describieron a un Nicolás Maduro sonriente y con un bigote menos poblado que el que solía lucir. A diferencia de la primera audiencia, cuando se declaró no culpable y se dijo “prisionero de guerra”, en esta ocasión no habló. También se le vio más delgado, vistiendo de nuevo el uniforme de reo y con los auriculares necesarios para oír la traducción de la audiencia.

A las afueras, detractores y simpatizantes de Maduro Moros se manifestaron, no sin altercados que requirieron la intervención policial.

La defensa buscó que el magistrado descartara el caso por motivos procesales. Barry Pollack, apoderado del depuesto líder chavista, asegura que se está violando el derecho de su cliente a elegir quién lo representa: el gobierno venezolano busca pagar los costos del juicio, pero, debido a las sanciones estadounidenses, no puede hacerlo, a menos que se les otorgue una licencia.

Read more!

El asunto no se resolvió y, según el reporte de distintos periodistas, en la sala quedó claro que la justicia está ante un caso sin precedentes.

De acuerdo con Jonah E. Bromwich, reportero de The New York Times, el juez Hellerstein cuestionó la pertinencia de las sanciones que impiden el pago de los abogados. “Las cosas han cambiado en Venezuela”, dijo, e incluso aludió a los negocios que Washington está haciendo con Caracas.

La fiscalía defendió el bloqueo diciendo que “la política exterior y la seguridad nacional” son las razones, a lo que el togado respondió diciendo: “El acusado está aquí; Flores está aquí. No representan ninguna amenaza para la seguridad nacional”.

Ante la insistencia del fiscal principal, Kyle Wirshba, en su argumento, Hellerstein llegó a plantear que, si se demostrara que el bloqueo a los fondos venezolanos impuesto por el Departamento del Tesoro es arbitrario, sí podría contemplar archivar el caso. Finalmente, la fiscalía sugirió que el gobierno podría reconsiderar su decisión sobre si Maduro puede recibir la financiación venezolana.

Alejandra Martínez, directora para América Latina de Fundación Libertad y Desarrollo, en diálogo con este diario, destacó el llamado de atención que hizo el juez cuando la defensa se refirió a Cilia Flores como “primera dama”. Según ella, eso habla de una “intención deliberada de quitarles la majestad política que tendría un jefe de Estado para tratarlos como presos comunes”. Flores, por cierto, estaría sufriendo una afección cardiaca. Su abogado, Mark Donnelly, señaló que podría necesitar un ecocardiograma.

Entretanto, el presidente Trump se refirió al caso: “[Maduro] ha sido demandado por solo una fracción de las cosas que ha hecho. Otros cargos serán presentados, como probablemente saben”. Dijo que asume que tendrá un “juicio justo. Pero me imagino que enfrentará otros juicios”.

No ad for you

Por el momento, Maduro y Flores seguirán privados de la libertad en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, sin derecho a fianza. Allí, según la AFP, el depuesto líder permanece en su celda sin internet ni periódicos. “Según una fuente cercana al gobierno venezolano, Maduro lee la biblia y algunos de sus compañeros en la prisión le llaman ‘presidente’. Solo se le permite hablar por teléfono con su familia y con sus abogados por un máximo de 15 minutos”.

El juez Hellerstein no fijó fecha para la próxima audiencia.

La narrativa en Venezuela

Antes del inicio de la diligencia en Nueva York, Nicolás Maduro Guerra, hijo de Maduro Moros, publicó en sus redes sociales un mensaje de apoyo al líder chavista. En él, no solo respaldó a su padre, sino que expresó confianza en el sistema de justicia del país norteamericano, al asegurar que garantizaría su libertad. Este tono positivo hacia Estados Unidos llamó la atención en un contexto de alta tensión.

“Más allá de la presidencia existe un hombre de fe, un obrero que se reconoce como hijo de Dios. Bajo su bendición seguimos adelante, trabajando en beneficio del pueblo. La fe nos impulsa y la verdad nos guía. ¡Nicolás y Cilia!”, afirmó Maduro Guerra en X.

No ad for you

En este contexto, en Venezuela existe una dualidad en el discurso del propio régimen, que ha denunciado la captura de Maduro como un secuestro. De hecho, el oficialismo ha organizado concentraciones, cadenas y actos públicos para reafirmar su lealtad a Maduro, todo enmarcado en una narrativa de “agresión imperialista” contra el país. Pero, al mismo tiempo, ha evitado involucrar de forma directa al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Por su parte, Delcy Rodríguez, reconocida por Washington como jefa de Estado, ha exigido “la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores”, presentando su captura como una operación militar ilegal de Estados Unidos y una violación del derecho internacional. Sin embargo, en su discurso, el señalamiento se dirige hacia “Estados Unidos” o “la administración de EE. UU.”, sin recurrir a una retórica vulgar o insultante contra Trump como figura personal.

Este enfoque contrasta con la narrativa del régimen cuando Maduro estaba al mando, ya que en ese entonces se acusaba directamente a Trump de actuar con intenciones “colonialistas” y “guerristas”, buscando apropiarse del petróleo venezolano y promover un cambio de régimen para imponer un gobierno títere.

No ad for you

“Las declaraciones que caracterizaron a la Revolución Bolivariana en Venezuela durante los años de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, marcadas por una dinámica de confrontación con Estados Unidos, han tendido a moderarse, y en este caso no es la excepción. En el contexto actual, Estados Unidos representa una amenaza real para el régimen venezolano, por lo que quienes detentan el poder buscan evitar un incremento de las tensiones”, afirmó Ronal Rodríguez, vocero e investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.

Asimismo, según Txomin Las Heras Leizaola, presidente de Diálogo Ciudadano Colombo Venezolano, el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez estaría fuertemente influenciado por Estados Unidos, lo que implica que sus decisiones y acciones no serían completamente autónomas, sino condicionadas desde el exterior. “Esta es una gran contradicción con la que se está enfrentando el gobierno de Rodríguez al aceptar el tutelaje del agente norteamericano”, añadió.

Para Alejandra Martínez, Rodríguez está buscando un equilibrismo, tratando de conciliar dos fuerzas en tensión. Por un lado, recurre a la figura de Maduro como un símbolo interno que permite mantener la unidad y cohesión del grupo. Por otro, hacia el exterior, opta por estrategias diplomáticas y mecanismos no confrontativos, ya que ha quedado evidenciado que Venezuela no cuenta con la capacidad material para enfrentarse a Estados Unidos en ningún ámbito.

No ad for you

Además, estas contradicciones también podrían leerse como una demostración del quiebre interno dentro del chavismo tras la captura de su líder. Los sectores vinculados a Nicolás Maduro y a Vladimir Padrino López, que han sido progresivamente relegados en este gobierno interino, manejan una retórica distinta, más agresiva en contra de EE. UU.

“En ese contexto, el principal desafío radica en cómo conciliar estas tensiones internas y hasta qué punto Delcy Rodríguez es capaz de sostener ese equilibrio dentro del propio régimen, donde parece haber fricciones crecientes”, aseguró Martínez.

La administración de Donald Trump, por su parte, también ha moderado algunos de sus planteamientos, evitando profundizar en aspectos como la caracterización del denominado cartel de los Soles, destaca Ronal Rodríguez. La referencia de Maduro como líder de esa supuesta organización fue eliminada por el Departamento de Justicia tras la captura efectuada en el ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela el 3 de enero pasado.

No ad for you

En este marco es que Maduro ha querido presentarse como un “prisionero de guerra”, una tesis que lo sitúa como víctima, apunta Las Heras. Por lo tanto, se trata de una argumentación que probablemente será utilizada desde el punto de vista jurídico.

“La defensa sostiene que el acusado es un presidente en funciones y prisionero de guerra, una estrategia usada en otros casos históricos para mantener su estatus. Esta postura, sin embargo, entra en conflicto con la estrategia de Delcy Rodríguez, que se basa en la negociación diplomática para lograr su liberación”, añadió Martínez.

Finalmente, ninguno de los discursos —ni de Estados Unidos ni de Venezuela— ha puesto el foco en un aspecto clave para los venezolanos, según el investigador Ronal Rodríguez: la ausencia de temas relacionados con violaciones de derechos humanos que afectan a la población. Aunque relevantes, estos no forman parte del proceso judicial en curso.

👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.

No ad for you

El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.

Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times. No pierda la oportunidad de acceder a todos estos beneficios y más. ¡Suscríbase aquí a El Espectador hoy y viva el periodismo desde una perspectiva global!

📧 📬 🌍 Si le interesa recibir un resumen semanal de las noticias y análisis de la sección Internacional de El Espectador, puede ingresar a nuestro portafolio de newsletters, buscar “No es el fin del mundo” e inscribirse a nuestro boletín. Si desea contactar al equipo, puede hacerlo escribiendo a mmedina@elespectador.com

Por Laura Henao Arévalo

Periodista de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente integra la sección internacional, donde cubre y analiza conflictos globales con un enfoque en género y derechos humanos.@lauraaahenaolhenao@elespectador.com
Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.