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Durante años se sospechó de su posible implicación en casos de corrupción dentro del Partido de los Trabajadores (PT). Sin embargo, estas sospechas nunca tuvieron asidero. Hasta ahora que la Fiscalía de São Paulo lo denunció por lavado de dinero y ocultación de patrimonio, según medios brasileños.
Una investigación paralela a la del caso Petrobras, que estudia si el expresidente se enriqueció con la corrupción de la petrolera. La denuncia es un golpe durísimo para Lula, quien parecía estar capitalizando el malestar que causó en sus seguidores (y en algunos críticos) la operación policial mediante la cual fue conducido desde su casa a una comisaría para prestar declaración y que incluyó allanamientos a su domicilio y los de algunos de sus familiares y allegados. El otro caso que salpica a Lula, según un comunicado de la Fiscalía, tiene que ver con que el exmandatario es “uno de los principales beneficiarios” de una trama de corrupción que supuestamente desvió entre 10.000 millones de reales (unos 2.400 millones de euros) entre 2004 y 2012.
Lula se defiende. Llora y dice que todo es un montaje, una persecución. La presidenta, Dilma Rousseff, su ahijada política, lo respalda, y cientos de diputados del Partido de los Trabajadores también. En una reunión con Lula le propusieron ser nombrado ministro con el fin de garantizarle “inmunidad” frente a esa supuesta “persecución judicial”. Las carteras que estarían disponibles para el exmandatario son la Secretaría de Gobierno y el Ministerio de Comunicaciones. De esta manera pasaría a tener inmunidad y mientras ocupe una de esas carteras no podría ser investigado por el implacable juez Sérgio Moro, a cargo de la operación Lava Jato (lavadero de carros), que investiga el escándalo de Petrobras. El expresidente sólo podría ser juzgado por el Supremo Tribunal Federal.
Dicen que Lula rechazó la propuesta, pero que sigue siendo una opción dentro del PT. ¿Qué pasó con los líderes del Partido de los Trabajadores? Desde que llegaron al poder en 2003, con la presidencia de Lula, el partido se ha visto involucrado en varios escándalos. Los primeros cuatro años de gobierno de Lula se vieron sacudidos por cuatro grandes casos de corrupción que vincularon a un asesor de la Presidencia de la República que cobraba sobornos, diputados acusados de recibir dinero de empresarios, militantes del partido señalados de haber pagado millones para obtener el apoyo de dos partidos opositores y ministros en negocios turbios, como compra de documentos para ocultar las acciones de funcionarios cercanos a Lula.
Lula trató de distanciarse del PT y se declaró traicionado. Según investigaciones, no había pruebas de que supiera de las oscuras movidas dentro de su partido. Pero hoy las pruebas parecen demostrar otra cosa, según los medios. El escándalo aumenta la tensión en el país, que el próximo domingo saldrá a las calles a manifestarse a favor del impeachment (juicio político) de Rousseff, que está ganando fuerza, así como las protestas en defensa de Lula y el Partido de los Trabajadores (PT), que prometen estallar por todo el país.