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Entrevista con Lucio Gutiérrez
Esta semana Gilmar Gutiérrez y Fausto Lupera, diputados ecuatorianos, llegaron a Bogotá con la intención de reunir pruebas sobre los supuestos nexos entre las Farc y el presidente Rafael Correa. Este hecho despertó mucha indignación en el mandatario del vecino país, que acusó a los diputados de “traidores a la patria”. Detrás de esta descalificación está un viejo enfrentamiento que Correa tiene con Lucio Gutiérrez, ex presidente ecuatoriano y hermano de uno de los diputados. El día de su posesión el actual mandatario calificó a Gutiérrez de “traidor” y se preguntó: “¿Quién puede confiar en un tipo como Lucio Gutiérrez?”. Éste a su vez respondió que “Correa es un títere de Hugo Chávez”.
El Espectador habló con el ex mandatario, quien aseguró que lo único que él y su hermano Gilmar buscan es la verdad. “Sólo queremos ver qué información hay y qué tan implicado está Correa con las Farc”. “Porque —aclaró— a mí no me pueden demostrar ningún vínculo con esa guerrilla. El ex presidente fue enfático en aclarar que “si resulta que las acusaciones son ciertas, pediré una investigación, pero si no encontramos nada, pediremos que quienes dijeron eso se retracten”.
Han pasado casi dos meses del operativo que terminó con la muerte de ‘Raúl Reyes’ y cada vez la situación entre Colombia y Ecuador es peor. ¿A dónde cree va a parar todo esto?
Estamos muy preocupados por la grave situación. Primero, porque no se restablecen las relaciones como es el deseo de la mayoría de ecuatorianos. En segundo lugar, por la actitud del gobierno ecuatoriano de no permitir, de negar, de oponerse a que se investiguen las denuncias gravísimas que se hacen en su contra. Y tercero, porque se está desatando una “cacería de brujas” en el país. Todo aquel que pide que se investigue, es calificado de traidor, apátrida e inclusive le inician acciones penales.
Pareciera que hablar duro contra Colombia le da réditos políticos a Correa. ¿Le ha servido la crisis al Presidente a nivel interno?
Cuando inicia cualquier conflicto internacional, el gobierno trata de rodearse de su pueblo. Y eso fue lo que pasó en Ecuador. Tan pronto pasaron los hechos, los ecuatorianos rodearon a Correa. De tener una aprobación del 52%, pasó a una del 72%. Sin embargo, el tema ya se está desgastando. La próxima semana se va a revelar la última encuesta, en donde se ven las cosas muy diferentes: la popularidad del Presidente ha caído en los últimos días.
¿Por cuenta de la situación con Colombia?
Colombia es la cortina de humo. Los ecuatorianos están cansados de la situación interna. Como producto de la pésima política económica del actual gobierno la inversión se ha frenado, los alimentos están muy caros, muchas empresas han tenido que cerrar, la inseguridad es muy grande, la delincuencia está imparable. El país es un caos. El pueblo está descontento con el gobierno.
Y con Colombia, pues en los últimos días han aumentado los incidente en contra de nacionales en ese país. ¿Esto es producto del verbo encendido de Rafael Correa?
Sí, claro. Él con su discurso fuerte hace que los ánimos se alteren. Pero por más que el Presidente agreda cada rato al Gobierno colombiano, no creo que todos los ecuatorianos estén sintonizados en esta misma línea. Lo que sí es claro es que ni siquiera durante la guerra contra el Perú se rompieron relaciones. Correa no debió romper relaciones con Colombia.
Desde hace varios años se dijo que las Farc estaban en Ecuador, que tenían campamentos en la frontera y que muchos de sus miembros entraban al país fácilmente. ¿Cómo fue esto durante su gobierno?
En esa época hubo una mutua colaboración con el Gobierno colombiano y sus fuerzas militares. Firmamos convenios, existió un gran intercambio en materia de seguridad e información. Hasta el punto que a Simón Trinidad se le capturó en el país durante mi gobierno. En Colombia capturaron a un banquero solicitado por nuestra justicia. Siempre hubo gran coordinación y los conflictos se solucionaron mediante un diálogo.
¿Usted sabía que existían campamentos de las Farc en Ecuador?
No. Las autoridades vigilaban constantemente la frontera. Pero el presidente Chávez acaba de ratificar que el gobierno de Rafael Correa sí conocía de la existencia del campamento de Raúl Reyes, según dijo, porque allí se iba a realizar un intercambio humanitario. Eso es lo queremos investigar, porque es gravísimo. Por eso Gilmar Gutiérrez y Fausto Lupera, dos asambleístas ecuatorianos, están en Bogotá investigando los supuestos nexos de Correa con las Farc.
Hace unos días también se habló de que su gobierno tuvo vínculos con esa guerrilla. ¿También buscan esta información?
No existe una sola prueba de eso. No hay ningún documento o nada que pruebe que yo tuve relación alguna con las Farc.
En una entrevista, revelada recientemente, ‘Raúl Reyes’ dice que usted les incumplió. ¿A qué se refiere?
Las Farc establecieron una estrategia para tratar de tomar la revancha con Lucio Gutiérrez y confundir al pueblo ecuatoriano. Eso fue porque mi gobierno capturó a Simón Trinidad. Tan pronto pasaron los hechos, ellos publicaron: “Lucio traidor”, “Lucio se comprometió a dejarnos circular por Ecuador con tranquilidad”. Pero eso jamás pasó. Que nos digan cuándo yo firmé algún documento o muestren pruebas de eso. Ponen a circular una fotografía del año 2001
tomada en El Salvador durante una conferencia. Sí, yo me tomé una foto con el señor Rodrigo Granda, el llamado “canciller de las Farc”, porque él hacía parte de los conferencistas. Nunca más lo volví a ver. Es más, ni siquiera en Colombia la prensa sabía quién era este señor en esa época, porque yo pregunté.
¿Qué han encontrado?
Seguimos buscando, pero lo que necesitamos es la verdad. Están en juego el honor nacional y la imagen internacional de nuestro país.
¿Usted cree que a Correa lo financiaron las Farc?
Hay que investigar el grado de involucramiento que tuvo el gobierno con el tema de las Farc. Como el Presidente se niega a crear una comisión que investigue, pues nosotros nos tomamos la tarea de investigar y conseguir pruebas.
¿Qué pasa si se comprueba esto?
Las autoridades ecuatorianas tendrían que actuar. Si ellas no lo hacen, nos toca acudir a los organismos internacionales. En Ecuador, las entidades de control están vinculadas con el gobierno, así que no se logrará nada.
El presidente Correa dijo que en algún momento habría que reconocer el estado de beligerancia a las Farc. ¿Esto qué significa?
Eso es muy grave, él no puede tomar estas decisiones por cuenta propia. Estos temas tienen que discutirse en un Consejo de Seguridad Nacional. Él, a título personal, no puede tomar una decisión de esto. La patria no es Correa.
¿Qué sabe usted del caso Aisalia? Las autoridades dicen que lo investigaban desde hace cinco años, así que esas pesquisas se hicieron durante su gobierno...
Hay evidencias muy claras de que el señor Aisalia estaba colaborando con las Farc. Su compañera también tenía una colaboración con la guerrilla. Y eso se estaba investigando.
Este caso y otra serie de revelaciones llevaron a que el presidente destituyera al ministro de Defensa y se presentara un revolcón en su gobierno. ¿Por qué la crisis, en vez de unir a los funcionarios, los enfrentó?
Hay muy fuertes rumores de que los militares sabían la ubicación del campamento de las Farc, pero que nunca existió una orden del gobierno para que ellos actuaran. También había rumores de que el coronel Jorge Brito era el contacto de las Farc con el gobierno actual. Esto hizo que se cambiaran algunos cargos del gobierno.
¿Cómo están las Fuerzas Armadas en Ecuador después del escándalo?
Sé que hay inconformismo y habría que preguntarles qué piensan de todo esto que está diciendo Rafael Correa. Yo diría que no están de acuerdo.
¿Qué tanta es la presencia de funcionarios de Estados Unidos en Ecuador?
No mucha. No se nota, se siente más la presencia de asesores venezolanos y cubanos. Ellos son más notorios y tienen una participación más activa.
Con el operativo de ‘Raúl Reyes’, el presidente Correa le subió el tono a su discurso en contra de la Base de Manta, que según dice, va a cerrar. ¿Qué cree que puede pasar?
Esta base vivió un proceso legal y constitucional aprobado por el Congreso y el Presidente de la República de esa época. El convenio era que un sector de la Base de Manta fuera ocupada por elementos norteamericanos para la lucha contra el narcotráfico. Si el convenio no sigue, el lugar se puede convertir en un santuario de la droga, del narcotráfico. El gobierno dice que la soberanía se afecta, pero eso no es así. ¿Por qué no se dice lo mismo de los campamentos instalados por las Farc en Ecuador?
¿Cómo está la relación de Correa con Estados Unidos?
Podría estar peor por su discurso. La gente que está vinculada con las Farc es la que insiste en lanzar ataques en contra de Washington y Bogotá.
Ex militar golpista
Lucio Gutiérrez empezó su carrera política el 21 de enero del año 2000, cuando siendo un coronel del Ejército ecuatoriano protagonizó un golpe de Estado que derrocó el gobierno de Jamil Mahuad. Fue apresado por seis meses y luego fue dado de baja. Cuando salió de prisión se postuló para la Presidencia. Ganó en segunda vuelta y se posesionó en el año 2003.
Luego de duras críticas en su país por su posición a favor de Colombia y los estrechos lazos que hizo con el gobierno de Estados Unidos, Gutiérrez fue víctima de una rebelión popular. El 20 de abril de 2005, y en medio de graves disturbios, el Congreso de Ecuador declaró la vacancia presidencial por abandono del cargo y procedió a nombrar a Alfredo Palacio como nuevo Presidente. Gutiérrez se fue al exilio y en el 2006 volvió al país para postularse de nuevo a la Presidencia. La Corte Suprema de Quito desconoció su candidatura y debió retirarse. Desde entonces se convirtió en un fuerte opositor del gobierno de Rafael Correa, quien fue elegido por amplia mayoría Presidente de Ecuador.