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Las dudas tras la nueva política de Nicaragua para el manejo de la cooperación internacional

La salida de la representante del Sistema de Naciones Unidas ha sido vista pro muchos como un de mitigar la participación ciudadana y evitar la llegada de la “primavera centroamericana” al país.

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14 de octubre de 2015 - 04:22 p. m.
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 El retiro anticipado de Silvia Rucks, coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas (ONU) en Nicaragua, llenó de inquietudes lo que puede ser señales de un timonazo en el manejo del sensible aspecto de la cooperación internacional en el gobierno de Daniel Ortega. Según los consultados por el portal local 'Confidencial', se deberían esclarecer las verdaderas razones por las que la diplomática dejará su cargo de forma intempestiva el día de hoy.

En un comunicado oficial publicado a inicios de semana, la representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) informó que “en el contexto de una nueva política de gestión de la cooperación internacional (del gobierno de Nicaragua)”, se consideró pertinente un cambio en el liderazgo dentro de la entidad, para “facilitar la transición a un programa ONU que responda al modelo de cooperación recientemente adoptado por el país”. Esto generó en fuentes del ámbito diplomático inquietud de que esto sea algo relacionado con el apoyo que el PNUD brinda a ONGs y a la percepción que existe en el gobierno sobre la uruguaya Rucks por ser ella “una persona muy independiente, que no es sí señor, no señor, en cuanto al tema de las oenegé. Es un asunto de fuerzas”, indicó una de las fuentes.

Extraoficialmente se conoce que el cierre de siete programas del PNUD por órdenes del gobierno, y la reducción de operaciones provocó el cese de la Coorinadora Residente.

Para Franscico Aguirre Sacasa, excanciller de la República, la salida de la diplomática es un completo misterio, tomando en cuenta que sólo fungió en el país durante quince meses para un cargo que dura cuatro años. Miembros del gobierno negaron a Confidencial, que se hubiese solicitado a las Naciones Unidas el retiro de Rucks, pero confirmaron que el Estado quiere hacerse cargo de las iniciativas de cooperación externa de forma directa, sin intermediarios. “Resulta irracional que se consigan fondos externos para que sean ejecutados por terceros, si el gobierno cuenta con unidades ejecutoras que lo pueden hacer bien o mejor”.

Esta política, citada por el PNUD en su comunicado, pretende centralizar el manejo oficial de la cooperación externa, para alinearla a la estrategia política y económica del gobierno. En una reunión sostenida con cooperantes bilaterales y multilaterales a finales de Septiembre, la administración de Ortega justificó la medida alegando que al ser Nicaragua un país de ingreso medio, toda las gestiones de esta índole y la implementación de proyectos se realizarían sin ninguna clase de intermediarios.

El economista Mario Arana, empresario y expresidente del Banco Central manifestó que los órganos de cooperación de cada país deberán analizar si el Estado tiene la suficiente madurez y las capacidades necesarias para administrar los recursos de esta manera. El exfuncionario del gobierno de Enrique Bolaños, advirtió que la transparencia es vital para garantizar el éxito de dicho modelo. También recordó que el poco acceso que existe a información clave, principalmente económica, ha generado preocupación a nivel gremial.

“Cualquier país necesita transparencia o rendición de cuentas, sino te exponés a todo tipo de problemas. Primero, porque el mercado pierde Norte sobre lo que está ocurriendo en el país y eso es fundamental para que una economía de mercado funcione y se creen las condiciones idóneas para que haya inversión. Si Nicaragua quiere aumentar su crecimiento económico, debe crear condiciones institucionales y reglas de juego estables que permitan el desarrollo de la inversión”, dijo.

Para Mauricio Díaz, diputado al Parlacén por el Partido Liberal Independiente, la aplicación de un modelo sin intermediarios es un asunto de voluntad política e institucionalidad. “¿Por qué hasta ahora deciden abrir esa “caja”, después de que lo manejaron como un secreto de Estado, sin rendirle cuentas al país, como ha sucedido con la cooperación venezolana? Sólo tenemos estimados, sabemos que son casi cuatro mil millones de dólares. ¿Dónde están? Esa es la pregunta que todos nos hacemos (…) Esto podría ser una manera de intentar demostrar al mundo que las cuentas se manejarán de forma transparente, pero ya corrió demasiada agua sobre ese puente”, lamentó.

Por su parte, el excanciller Norman Caldera explicó que este modelo podría traer ventajas para el país, porque permitiría manejar más eficientemente los proyectos que haciéndolo a través de varios intermediarios. “Pero el problema, de nuevo, radica en la transparencia (…) Para que esto se dé, los donantes requieren de transparencia absoluta en el manejo de los fondos, y es allí donde difícilmente se podrá implementar en Nicaragua. Hemos visto lo poco transparentes que han sido (el gobierno) en el manejo de la cooperación venezonala”, criticó.

Es así como los intempestivos cambios en el organismo multilateral, dejaron en el ambiente más dudas que respuestas.

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La presente entrega de este artículo fue realizado por Confidencial (Nicaragua) y es republicado en CONNECTAS gracias a un acuerdo para difusión de contenidos.

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