Tras su receso por las celebraciones de los 250 años de la independencia, el Congreso estadounidense volvió a sesionar el lunes sacudido por la repentina muerte del senador de Carolina del Sur, Lindsey Graham. El republicano de 71 años, uno de los mayores aliados del presidente Donald Trump en el legislativo y uno de los “halcones” que pedía una política exterior más dura, habría muerto por una disección aórtica, según los reportes preliminares del Médico Forense del Distrito de Columbia.
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Para el resto del mundo, su partida genera incertidumbre. Como advierte Ian Lesser del German Marshall Fund, Graham “encarnaba una postura más positiva hacia las alianzas estadounidenses, especialmente la OTAN” por lo que su ausencia “podría debilitar esas voces más cautelosas mientras EE. UU. revisa su presencia militar en Europa”.
Para Trump, el fallecimiento de Graham no pudo haber ocurrido en un peor momento. El Congreso tiene hasta el 19 de agosto, cuando empezará la vacancia legislativa, para culminar una amplia agenda de prioridades para la Casa Blanca. Nada más esta semana está programada una audiencia para la confirmación del fiscal general propuesto por Trump, Todd Blanche.
Graham era el miembro del Comité Judicial del Senado que debía escucharlo y tenía, además, un punto de vista más favorable que otros republicanos más preocupados por el nombramiento y que podrían abstenerse de respaldarlo, según el medio Politico. El nominado por Trump para ser el nuevo jefe de inteligencia, Jay Clayton, también tiene una cita con el Comité de Inteligencia para su respectiva confirmación.
Desde que los demócratas eliminaron el filibusterismo para aprobar nominaciones en 2013, solo se necesita una mayoría simple de 51 votos para una confirmación. Los republicanos contaban con una mayoría de 52 a 47 antes de la muerte de Graham. Trump, consciente de la escena, pidió que se avanzara pronto en el nombramiento del reemplazo de Graham, una tarea que recae sobre el gobernador de Carolina del Sur, Henry McMaster, quien el lunes nombró a Darline Graham Nordone, hermana del senador fallecido, como sucesora temporal.
En teoría, Trump mantiene así la ventaja de 52 votos, pero la ausencia del senador republicano Mitch McConnell por una neumonía lo deja en un punto crítico en la práctica. Aunque McConnell dijo el domingo que regresará pronto, no dio una fecha. Si no regresa en las próximas semanas, los republicanos tienen un voto menos. Cualquier abstención o votación en contra por su parte significaría que los nominados por Trump no serían aprobados.
Sumado a esto, se encuentra el debate de varios proyectos cruciales para Trump. El primero es sobre la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) y cómo se gestionan las solicitudes de gasto en defensa vinculadas al conflicto en curso en Irán. Los demócratas del Senado quieren bloquear el proyecto debido a la frustración por la guerra en Oriente Medio y que no se ha consultado al Congreso para tomar acciones.
Luego aparecen otros debates como el de la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales, sobre la regulación de criptomonedas, un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, que el mismo Graham lideraba, e incluso el de la Ley de Protección de la Luz Solar que busca establecer el horario de verano de forma permanente en todo el país y eliminar los cambios de reloj bianuales.
Pero la discusión más importante es la de la Ley de Protección de la Elegibilidad del Votante Estadounidense (SAVE), con la que el gobierno busca cambiar la forma en que todos los ciudadanos se registran para votar antes de las elecciones de noviembre. Dicha ley, que requeriría prueba de ciudadanía e identificación con foto para votar, ya fue rechazada en el Senado el mes pasado con la ayuda de cuatro republicanos votando en contra. Trump respondió negándose a firmar un paquete bipartidista de vivienda en señal de protesta, por lo que sus aliados en la Cámara paralizaron el trabajo legislativo para presionar al Senado.
Todos estos proyectos necesitan superar el filibusterismo, el mecanismo que permite a la minoría bloquear una votación en el Senado y que exige 60 votos para ser superado. La enfermedad de McConnell deja a Trump todavía más lejos de ese umbral y necesita al menos nueve demócratas para avanzar en cualquiera de estas iniciativas.
La excepción es el paquete de gasto en defensa, que el gobierno quiere tramitar mediante reconciliación presupuestaria, un procedimiento que elude el filibusterismo y solo requiere mayoría simple. Fue precisamente la iniciativa que Graham estaba a punto de liderar cuando murió. Pero las acciones de Trump del lunes podrían avivar el descontento sobre Irán y complicar este punto.
El lunes, Trump notificó formalmente al Congreso que el país está “nuevamente en guerra” con Irán, lo que le otorga 60 días adicionales para usar el ejército en la región sin aprobación del legislativo. La Ley de Poderes de Guerra de 1973 exige al presidente notificar al Congreso en 48 horas e impone un límite de 60 días para operaciones militares sin autorización del legislativo. Pero Trump ha sido astuto para saltarse ese límite, argumentando que, gracias al alto el fuego de abril, el contador se ha reiniciado y puede volver a usar esta regla.
Es decir, en el mismo momento en que el Congreso regresa a debatir cómo supervisar y financiar el conflicto, el presidente se aseguró legalmente de no necesitar su autorización por dos meses más. Esto podría incomodar todavía más a los republicanos que se han distanciado de Trump, en un momento en el que no puede darse el lujo de perder ni uno de sus votos.
La incertidumbre irá hasta septiembre. Sin McConnell, y mientras Nordone no sea formalmente asignada a los comités de su hermano, en un proceso que puede tomar días, el Comité de Asignaciones quedaría con 13 republicanos y 14 demócratas, dándole a la minoría demócrata una ventaja inesperada en el comité que decide si el gobierno federal cierra o no el 30 de septiembre.
Si los republicanos no logran contar con McConnell, parte del gobierno federal dejaría de operar en plena campaña para las elecciones de noviembre, el peor escenario posible para los republicanos.
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