17 Feb 2018 - 8:00 p. m.

Las metanfetaminas, asesinas olvidadas, están de regreso

En la frontera de Estados Unidos, los agentes están incautando de diez a 20 veces las cantidades que decomisaban hace una década. Según los expertos, la metanfetamina nunca ha sido más pura, más barata ni más letal.

Frances Robles / The New York Times

Trataron de cubrirse del viento gélido, yendo de una esquina a otra con la esperanza de conseguir heroína o pastillas. Sin embargo, era mucho más probable encontrar una droga distinta afuera de la estación del tren en el centro de la ciudad, donde los drogadictos sin hogar viven en tiendas de campaña sobre la acera.

“Todos tienen metanfetaminas por aquí… todos”, dijo Sean, de 27 años, quien usa heroína, pasa el rato en el centro de la ciudad y solo dio su primer nombre. “Es lo más fácil de encontrar”.

La plaga de los cristales de metadona, con sus laboratorios explosivos y graves efectos en la piel y los dientes, casi se ha olvidado en medio de la preocupación nacional en torno a la crisis de opioides. No obstante, 12 años después de que el congreso tomó agresivas medidas para reducir su uso, las metanfetaminas han regresado, ahora con más fuerza. En Oregon, las muertes relacionadas con la metanfetamina superan en mucho mayor número a las provocadas por la heroína. En la frontera de Estados Unidos, los agentes están incautando de diez a 20 veces las cantidades que decomisaban hace una década. Según los expertos, la metanfetamina nunca ha sido más pura, más barata ni más letal.

Oregon adoptó una línea dura en contra de las metanfetaminas en 2006, cuando comenzó a pedir receta médica para comprar el descongestionante nasal usado para fabricarla. “Fue como si alguien hubiera apagado un interruptor”, dijo J. R. Ujifusa, un fiscal sénior en el condado de Multnomah, donde se encuentra Portland.

“Sin embargo, donde hay un vacío, alguien lo llena”, agregó.

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El esfuerzo de décadas para combatir la metanfetamina es un cuento de dos moralejas. Uno: la cantidad de laboratorios domésticos de metanfetaminas ha disminuido precipitadamente y, junto con ella, el número de niños afectados y de oficiales enfermos por la exposición a químicos peligrosos. Dos: hay más metanfetamina en las calles actualmente, más gente la está usando y hay más muertes.

Las drogas pasan por ciclos: en la década de 1980 y principios de la década de 1990, aumentó el consumo de cocaína en crack. A principios de la década de 2000, la metanfetamina hecha a partir de la pseudoefedrina, el descongestionante en productos farmacéuticos como Sudafed, salía a cántaros de laboratorios domésticos como los que aparecen en las primeras temporadas de la exitosa serie de televisión “Breaking Bad”.

Los escuadrones antinarcóticos se convirtieron en equipos glorificados que se encargaban de sustancias peligrosas y pasaban turnos enteros en operaciones de limpieza. En 2004, la policía de Portland desmanteló 114 laboratorios caseros de metanfetaminas. “Íbamos de uno a otro”, dijo el sargento Jan M. Kubic de la oficina del alguacil del condado. “La patrulla atendía una llamada de violencia doméstica y en la cocina encontraba un laboratorio. Todo terminaba en un alto estridente”.

En 2005, el congreso aprobó la Ley de Combate a las Metanfetaminas, la cual estableció que la pseudoefedrina estuviera detrás de los mostradores en las farmacias, limitó las ventas a 7,5 gramos por cliente en un periodo de 30 días y exigió que las farmacias rastrearan las ventas. Aunque algunos fabricantes de metanfetaminas intentaron lo que se conoce como “smurfing”, o enviar emisarios a comprar a varias tiendas, los casos de metanfetaminas se desplomaron.

Estados como Oregon y Misisipi exigieron receta médica, lo cual hizo que la compra de sustancias por parte de emisarios fuera casi imposible. Además, llegó una nueva epidemia: los analgésicos recetados y los opioides como la heroína. Sin más explosiones de laboratorios de metanfetaminas en las noticias de la noche, el público olvidó la droga.

Sin embargo, resulta que la metanfetamina solo estuvo en recesión. Cuando los ingredientes se hicieron difíciles de conseguir en Estados Unidos, los carteles mexicanos de la droga entraron al mercado. Ahora, combatir la metanfetamina 

investigadores experimentados en materia de narcóticos, era inaudito hace cinco años.

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“He estado involucrado en casos de metanfetaminas durante los últimos 25 años. Una caída del precio al por mayor por kilogramo, combinada con un gran aumento de la pureza, me dice que han perfeccionado la producción o la fabricación de metanfetaminas”, dijo Steven Bell, un vocero de la Administración para el Control de Drogas. “Han averiguado cómo lograr las reacciones químicas adecuadas para obtener el mejor rendimiento de su dinero”.

Con una pureza de casi el 100 por ciento y un precio cercano a los cinco dólares por dosis, es más difícil que los consumidores se resistan a la nueva metanfetamina. “Estamos viendo que muchos adictos de hace mucho tiempo que consumían cocaína en crack la cambian por metanfetaminas”, dijo Branden Combs, un oficial de Portland que asignaron a la unidad de crímenes callejeros. “Si les preguntas, te dirán: ‘Caray, está a mitad de precio y es de buena calidad’”.

En 2015, casi 6000 personas murieron en todo el país a causa del consumo de estimulantes —en su mayoría metanfetaminas—, un aumento del 255 por ciento desde 2005, de acuerdo con el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades. El porcentaje de la cantidad de sobredosis de droga en el país atribuidas a estimulantes aumentó a 11 por ciento de las muertes.

Las estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos demuestran que, en los últimos cinco años, la cantidad de metanfetamina decomisada se ha triplicado, mientras que las incautaciones de otras drogas han disminuido o solo tuvieron aumentos modestos.

En Oregon, 232 personas murieron por consumir metanfetaminas en 2016, casi el doble de las que murieron por heroína, y tres veces más de las que murieron por metanfetaminas diez años atrás, de acuerdo con el Departamento de Salud estatal.

La eficacia de los carteles ha inundado el mercado más allá de Oregon. En 2016, las autoridades aduanales de San Diego decomisaron 9864 kilogramos de metanfetaminas, casi diez veces la cantidad que se incautó en 2007. En los puntos fronterizos en Arizona, California y Texas, los agentes decomisaron 24 veces esa cantidad.

En Montana, los delitos relacionados con metanfetaminas aumentaron más del triple entre 2010 y 2015. En las muertes relacionadas con drogas en Oklahoma, la metanfetamina es por mucho la causa número uno (la oxicodona tuvo un distante segundo lugar). En Hawái, donde las metanfetaminas se introdujeron por primera vez en Estados Unidos, el número de personas de más de 50 años que dijeron que la metanfetamina era su droga preferida se duplicó en cinco años. En Dakota del Sur, el fiscal general ha proclamado una epidemia.

Para contrarrestar la caída del precio, los carteles de la droga están yendo de manera activa tras nuevos mercados en la Costa Este, de acuerdo con la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas emitida por la DEA el otoño pasado.

Eric, un exbailarín, dijo que la metanfetamina de las calles era tan fuerte que funcionaba mejor cuando se usaba combinada con heroína para suavizar los efectos.

“He visto a personas que consumen metanfetamina que van de los 12 a los 90 años”, dijo. “Te aleja de todo malestar. Es explosiva e intensa. Después esa sensación se va, y te quedas arriba durante mucho tiempo. Primero se siente bien. Después de un tiempo, es demasiado”.

The New York Times 2018

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