El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Las primeras respuestas

Una semana después de su desaparición, las autoridades rescataron 17 cuerpos sin vida y varios objetos personales.

Redacción Internacional

07 de junio de 2009 - 04:38 p. m.
PUBLICIDAD

Una silla marcada con números seriados, una mochila, varias máscaras de aire, trozos de fuselaje y 17 cuerpos sin vida conforman el primer testimonio de la fatídica suerte del vuelo 447 de Air France, el mismo que hace una semana desapareció de los radares cuando cruzaba el océano Atlántico con 228 personas a bordo.

“Ya no hay duda de que todo lo que está siendo encontrado es del avión accidentado ni de que los cuerpos son de personas que estaban en ese aparato”, reportó el coronel Henry Wilson Munhoz,  oficial del ejército brasileño a cargo del operativo de rescate, al tiempo que explicó que la Marina de su país se ha ocupado del rescate de nueve de los cuerpos, mientras que los otros ocho han sido recuperados por la fragata francesa "Ventose", que también opera en la zona de búsquedas. Se espera que los restos humanos lleguen en el transcurso del día a la ciudad de Recife, donde expertos forenses realizarán las respectivas autopsias.

Las autoridades brasileñas reportaron también que sus hombres recuperaron un morral con un computador portátil, una bolsa de cuero que guardaba un billete de abordaje de Air France y una billetera con un certificado de vacunación.

Un elemento que atrajo la atención de los rescatistas fue el serial 237011038331-0 encontrado en la silla de avión, el mismo que fue enviado a la aerolínea francesa para que comprobara si realmente pertenecía a al avión siniestrado; horas después, en una rueda de prensa, un vocero de la compañía confirmó que el asiento pertenece al Airbus A330-200 que la semana pasada cubría la ruta Río de Janeiro-París.

La búsqueda se concentra en un radio de 220 kilómetros alrededor de las islas de São Pedro y São Paulo, el punto donde se cree que habría caído la aeronave y que está situado a 704 kilómetros del archipiélago Fernando de Noronha. El escuadrón de rescate espera que el próximo miércoles arribe a aguas brasileñas el submarino nuclear francés Emeraude, cuya misión principal es rescatar las cajas negras del fondo submarino.

“Sólo nos quedan tres semanas para hallarlas”, le dijo el secretario francés de Transporte, Dominique Brussereau, a la emisora de radio parisina RTL, mientras explicaba que la vida útil de los emisores de señales de dichos artefactos no supera los 30 días; el funcionario agregó: “Desintegración en el aire o choque, golpe con la superficie del océano, por el momento no existe ninguna indicación que permita preferir una u otra hipótesis sobre el accidente”.

La última teoría sobre el siniestro señala que el avión perdió su rumbo al adentrarse al “caldero negro”, un lugar de la zona intertropical entre América y África, en donde se habría enfrentado a una tormenta con granizo, vientos fuertes y nubes altas de 15.000 metros.

Por Redacción Internacional

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.