El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

¿“Lavado de escombros”? El video de Roni Kaplan revive un viejo debate sobre Israel

Roni Kaplan, vocero que ha defendido los ataques en Gaza, apareció entre los escombros de Cali grabando un video que causó indignación. Sectores del progresismo colombiano lo acusan de usar el rescate para algo más propagandístico que humanitario.

Redacción Mundo

18 de agosto de 2026 - 08:51 a. m.
Roni Kaplan, vocero de las Fuerzas de Defensa de Israel, durante las labores de ayuda en Cali.
Foto: Delegación de Israel
PUBLICIDAD

¿Qué hacía Roni Kaplan, reconocido portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, metido entre los escombros del edificio Vanessa, en Cali, hablándole a una cámara el sábado? El video publicado por Kaplan, en el que se le ve entre las ruinas de dicha estructura hablando de las operaciones del equipo de 82 personas enviado por Israel para atender la emergencia en Colombia, marcó el momento más tenso sobre esta ayuda internacional que ha sido severamente cuestionada por la comunidad local desde sus inicios.

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar

De entrada, Kaplan, de origen uruguayo, ya es una figura profundamente controvertida, pues ha sido la voz que ha defendido ante el mundo hispanohablante la ofensiva militar de Israel en Gaza, que ha dejado hasta mayo unas 73.000 personas muertas. De hecho, hace dos meses se formalizó una denuncia penal en su contra en su país natal por su presunta responsabilidad en “crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio”. Su perfil motivó así un cruce de palabras con voluntarios y ciudadanía en Cali que lo reconocieron en plena zona del desastre a un día de su llegada.

“¡Palestina libre!”, le gritaron.

“Palestina libre jamás”, respondió Kaplan ante las quejas de los caleños, evidenciando la tensión política. Luego de esto apareció el video mencionado grabado en la mañana del sábado en el que Kaplan dice que están buscando cuerpos de fallecidos en el edificio del sur de la ciudad. En este, el portavoz dice que “hay probablemente 10 personas al parecer sin vida. Tres o cuatro de ellas están identificadas y estamos bajando a ver si podemos extraer a dos de esos cadáveres y seguimos trabajando con los bomberos, Ejército y autoridades colombianas”. “Seguime y te sigo informando”, concluye antes de hacer un movimiento con el que parece adentrarse más en los escombros.

Congresistas, influenciadores y ciudadanos en redes acusaron a Kaplan de “montar una escena” en el lugar de la tragedia, destacando que, aunque está entre las ruinas, en el video aparece con su uniforme completamente limpio de la cintura para arriba, sin guantes y con su casco en perfecto estado. También cabe destacar que Kaplan no es rescatista profesional, sino un reservista, como le reconoció a este periódico, un detalle que alimenta la suspicacia sobre la escena, pues él no tendría las competencias para estar en esa tarea.

Según explicó Kaplan, él funge como portavoz de la delegación de ingenieros y tecnólogos, pero al mismo tiempo, como es “el único que habla español”, también es el “traductor y enlace”. Kaplan describe en una llamada que debajo de él había cuerpos y el jefe de la delegación israelí, Yosi Pinto, lo llamó para que bajara con él para “ayudarlo en la coordinación y comunicación con bomberos de Cali”.

Le recomendamos: En la era Milei, más de 30.000 empresas han cerrado en Argentina: ¿cómo se explica?

“Básicamente yo estoy en todos los sitios donde está el jefe de la delegación en cinco puntos. Ahí le pedí a alguien que me haga ese video para contar lo que hacía la delegación”, agregó. “Si bien participo en todas las actividades de la delegación, yo no soy un rescatista profesional, pero acá uno no sabe con qué se va a encontrar, entonces básicamente a veces tenemos que ser muy elásticos”, añadió justificando su entrada al hueco de escombros. Sobre la camisa limpia, explicó que “el sábado es el día del Shabat, por lo que se puso la camisa más nueva para no olvidarse todo el día de recordar su importancia” y todo esto dio la impresión equivocada.

“No fue una puesta en escena”, sostiene diciendo que solo estaba desempeñándose abajo como el traductor entre equipos. Sin embargo, una parte de la comunidad está incómoda con lo visto en redes, calificando el hecho como “propaganda”, algo que el funcionario rechaza e insiste en que solo les importa ayudar. Al preguntarle cómo se decide qué y cúando se graba dice que hay páginas oficiales de Israel y también están las páginas privadas. “En lo que tiene que ver con mis perfiles, cuento en español lo que está sucediendo”, dice. Kaplan cierra respondiendo a las críticas que ha despertado el video señalando que “escuchamos su crítica y vamos a comunicar mucho más el trabajo de los rescatistas”. También, al cuestionarse sobre qué está comunicando sobre el terreno en redes, aseguró que “se reflexionará y de ser necesario hacer un ‘mea culpa’ también, porque ante todo la responsabilidad”.

No ad for you
Rescatistas del equipo enviado por Israel colaboran con bomberos y el Ejército colombiano.
Foto: Delegación de Israel

“Lavado de escombros”

El episodio revive otro hecho relacionado registrado hace una década con la ayuda humanitaria israelí que en su momento generó gran debate sobre sus misiones. Era abril de 2015 y un terremoto de 7,8 sacudió Nepal, el peor en 80 años. La profundidad, aunque superficial, amplificó la magnitud del daño. El saldo final rondó los 9.000 muertos y más de 22.000 heridos, con cerca de 2,8 millones de personas desplazadas.

Israel activó su despliegue con una rapidez inusual. Los primeros médicos aterrizaron en Katmandú entre 36 y 48 horas después del sismo. La delegación creció hasta convertirse en una de las más grandes enviadas por cualquier país: 264 personas, entre ellas personal militar, médico y de rescate, junto con 95 toneladas de equipo, incluido un hospital de campaña completo.

No ad for you

Cabe destacar que Nepal fue el primer país del sur de Asia en establecer relaciones plenas con Israel, en 1960, así que había una relación cercana entre ambos gobiernos. También que la respuesta de Israel a tragedias ha sido notable desde 1953, cuando envió un equipo de rescate a la isla griega de Kefalonia.

Pero dos semanas después del sismo, con el equipo israelí todavía desplegado en Katmandú tratando pacientes, el entonces canciller israelí Avigdor Liberman dio una rueda de prensa en la que dijo, sin rodeos, que ayudar a otros países es “el tipo de diplomacia más efectivo” y que, “al construir la imagen de un país, nada es más efectivo que brindar ayuda”. Esto fue interpretado por los sectores más críticos del Gobierno israelí como una declaración de que la ayuda no era solo ayuda, sino que tenía un componente de relaciones públicas detrás. Es decir, de manera cruda, que la ayuda también es propaganda.

No ad for you

Liberman no dijo nada que un canciller de cualquier país no podría decir sobre su política exterior: que se obtiene mucho rédito de imagen con gestos puntuales y visibles como este. Pero también mencionó que Irán había enviado ayuda a Nepal, enmarcando la respuesta israelí como parte de una competencia regional de influencia frente a Teherán.

Luego de esto, los críticos del gobierno acuñaron el término “lavado con escombros” (“rubble-washing”) para las declaraciones del funcionario y describir la práctica de usar ayuda en desastres como cortina para desviar la atención de las violaciones de derechos humanos que se le atribuían a Israel en el conflicto palestino.

No ad for you

El argumento central de los críticos es que al convertir una tragedia en una herramienta de relaciones públicas o palanca diplomática se trata el dolor ajeno como recurso transaccional. Pero autores como Rafael Ahren, en “Times of Israel”, intentaron desmontar en su momento esta narrativa asegurando que ningún país que recibiera ayuda de Israel ha cambiado su postura, siendo el caso de Armenia es aún más contundente: Israel envió ayuda en 1988, y las relaciones no mejoraron en absoluto y se mantuvieron tensas por la negativa israelí a reconocer el genocidio armenio.

El expresidente turco Recep Tayyip Erdogan también dijo que Turquía nunca olvidaría la ayuda recibida de Israel y el hecho de que salvó a 19 turcos de entre los escombros en su terremoto de 2023. Aún así, la “luna de miel” tras el terremoto se vino al piso y volvieron a distanciarse tras los ataques a Gaza.

No ad for you

Remitiéndose al mismo Liberman, no se puede desconocer el componente diplomático y positivo en la imagen de la ayuda prestada. La ayuda genuina y el beneficio diplomático no son mutuamente excluyentes y pueden coexistir sin que uno anule al otro, así como la ayuda prestada tampoco garantiza un beneficio diplomático, como quedó claro en el caso armenio y turco. Es decir, el hecho de que Israel obtenga rédito diplomático de una misión no prueba, por sí solo, que la ayuda sea falsa. Sacar un beneficio diplomático de la ayuda depende de otros factores, que en el contexto político actual hacen todavía más interesante la lectura de la ayuda humanitaria.

En Venezuela, por ejemplo, la ayuda de Israel por el terremoto de junio llegó mientras el país llevaba seis meses de un proceso de giro hacia Washington que se inició con la caída de Nicolás Maduro. Dicha ayuda allanó el camino a la apertura para el restablecimiento de relaciones consulares entre ambos países, mientras se evidenciaba un resquebrajamiento de la cercanía con la delegación de Irán en el país. Es decir, la ayuda humanitaria no fue la causa del giro geopolítico, sino el vehículo oportuno para ejecutarlo.

No ad for you

“Reconstruir ruinas y reconstruir relaciones”, sentenció el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al hablar de la ayuda para Venezuela. El terremoto en Venezuela proporcionó la ocasión concreta y el pretexto públicamente presentable para ejecutar un giro que quizás iba a ocurrir de todas formas, pero que sin el desastre hubiera tenido que justificarse políticamente de otra manera, quizá con más fricción interna o más tiempo. Es lo mismo que ocurrió con Colombia.

Horas después del sismo, con colombianos aún atrapados bajo escombros, la Cancillería publicó el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde la guerra de 1967. Colombia se convirtió así en el segundo país del mundo en reconocerlo, después de que Estados Unidos lo hiciera en 2019 bajo la primera presidencia de Donald Trump.

No ad for you

La decisión generó un rechazo inmediato de la Liga Árabe, que agrupa a 22 Estados de Medio Oriente y el Magreb, entre ellos Arabia Saudita, Catar y Egipto. Siria, Turquía y Palestina también la rechazaron. El politólogo peruano Farid Kahhat lo resumió sin rodeos ante France 24: “El objetivo es demostrar que eres un aliado leal de Trump e Israel”, y recordó que “no hay ninguna duda posible en el derecho internacional de que es inadmisible la adquisición de territorio por medio de la guerra”.

Como en Venezuela, la pregunta no es si la ayuda por el terremoto causó el giro diplomático, la decisión ya estaba tomada antes del sismo, sino si el Gobierno aprovechó la crisis humanitaria como cortina para ejecutarlo con menor fricción política y escrutinio público del que habría tenido en circunstancias normales.

No ad for you
Miembros de la delegación israelí trabajan en las labores de búsqueda y rescate en Cali.
Foto: Delegación de Israel

La línea entre comunicación y propaganda

Todo esto no significa que documentar ayuda, volviendo al video actual, sea automáticamente corromperla. Toda organización humanitaria seria como Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras documenta su trabajo y lo hacen por razones legítimas como rendición de cuentas ante donantes, prueba de que los recursos se usaron como se dijo o generar apoyo para la siguiente emergencia. Sin embargo, importa qué se graba y quién lo hace.

Kaplan, como se mencionó, no es rescatista, sino vocero. Su función profesional, antes de Cali, durante la guerra en Gaza, fue narrar la versión israelí de eventos militares. Es decir, llega con un historial específico de comunicación estratégica polarizante, lo cual hace que cualquier audiencia razonablemente informada lea su presencia como continuidad de esa función, y no como algo diferente como lo es narrar una tragedia civil.

No ad for you

Cuando la figura central de la cobertura mediática de una misión es alguien cuyo trabajo es la narración, la comunicación deja de ser un subproducto del rescate y puede ser tomada como el producto principal, con el rescate como telón de fondo. El problema, entonces, no es la cámara, sino que el resultado puede opacar los dotes del personal especializado que sí está haciendo un trabajo.

Los 82 rescatistas enviados por Israel pueden estar haciendo trabajo genuino y verificable de estructuras evaluadas, constatado por las autoridades locales de Cali, mientras, en paralelo, la capa de comunicación que lo envuelve puede tener una lógica distinta, con sus propios objetivos, que no necesariamente sirven a las víctimas sino, por ejemplo, a la audiencia internacional que ve el video. Cabe destacar que, tras la respuesta de Israel en Venezuela, Kaplan también ofreció entrevistas en inglés, español e incluso portugués sobre lo que se estaba haciendo, lo que destaca un amplio intento por mostrar internacionalmente las labores israelíes.

No ad for you

Vea también: Ministro israelí Ben Gvir llama a asesinar “entre 30 y 40 personas cada noche” en Gaza

👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.

No ad for you

El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.

Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times. No pierda la oportunidad de acceder a todos estos beneficios y más. ¡Suscríbase aquí a El Espectador hoy y viva el periodismo desde una perspectiva global!

No ad for you

📧 📬 🌍 Si le interesa recibir un resumen semanal de las noticias y análisis de la sección Internacional de El Espectador, puede ingresar a nuestro portafolio de newsletters, buscar “No es el fin del mundo” e inscribirse a nuestro boletín. Si desea contactar al equipo, puede hacerlo escribiendo a mmedina@elespectador.com

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.