Antes de arrancar con los datos del informe, un poco de contexto...
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Ambos países pasaron por su peor momento diplomático cuando el expresidente Iván Duque reconoció a Juan Guaidó como presidente de Venezuela, en enero de 2019. Un mes después, Nicolás Maduro expulsó al personal diplomático colombiano, mientras que en marzo de 2020 se cerraron los pasos fronterizos, por la pandemia. Ahora, tras la llegada de Gustavo Petro, se abrió una puerta para restablecer unas relaciones bilaterales marcadas por el desprecio mutuo.
“Esta relación es quizá la más trascendental entre todos los países de América Latina. Su restablecimiento es una buena noticia, por sus posibles efectos en la vida de millones de personas. Pero habrá que superar retos complicados en materia de seguridad y comercio”, comentó Mariano de Alba, asesor sénior de incidencia para América Latina y el Caribe de Crisis Group. Sin embargo, agrega que todavía sigue siendo una incógnita si existe una voluntad, “especialmente por parte del gobierno venezolano, de abordar los múltiples problemas que hay que buscar resolver”.
¿Por qué es clave resolver este asunto?
Es vital la coordinación en temas de salud, seguridad, comercio y asuntos consulares para proteger el bienestar de los ciudadanos, especialmente de los 2,5 millones de venezolanos en Colombia. Sin hablar de los siete millones de habitantes que están en las regiones fronterizas. “La existencia de redes de servicios públicos deteriorados y la falta de servicios bancarios son los principales obstáculos para la actividad empresarial del lado venezolano. Y el contrabando a gran escala de alimentos, gasolina y otras materias primas, como minerales, desde Venezuela, ha potenciado las ganancias de los grupos armados”, dice el informe de Crisis Group.
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Las ventajas de restablecer las relaciones
Es probable que las empresas sean las que sientan de manera más inmediata los beneficios. “Funcionarios colombianos creen que el comercio bilateral pronto podría alcanzar US$1.000 millones anuales, siempre que se logre disminuir el contrabando, aunque un mayor crecimiento dependerá de una mejor infraestructura”, se lee en el documento de la organización. Agregaron que, entre otras cosas, los esfuerzos para facilitar la seguridad en los cruces formales, conexiones frecuentes de viaje y un mejor acceso a documentos de identidad también mejorarían la seguridad y el bienestar de los venezolanos en Colombia.
Pero el camino es largo...
Los retos son serios, sobre todo en materia de seguridad. En este punto, las negociaciones con el Eln están sobre la mesa y dependerán, en cierta medida, del apoyo del gobierno venezolano, que actúa como garante. Sin embargo, según fuentes consultadas por Crisis Group, las fuerzas de seguridad venezolanas han actuado en connivencia con el Eln, “permitiendo que los rebeldes ejerzan control sobre las comunidades fronterizas (...) y entrenen a grupos parapoliciales violentos leales a políticos chavistas”, dice el informe. De ahí que el gobierno de Maduro podría ser reacio a poner fin a su asociación con los rebeldes, según la organización.
A esto habría que sumar la desconfianza entre los ejércitos de ambas naciones. “Las Fuerzas Armadas colombianas siguen preocupadas por los informes de presuntos vínculos de Venezuela con el Ejército ruso, narcotraficantes y grupos armados que representan una amenaza para Colombia”, dice el informe.
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También mencionan que Petro enfrenta un dilema. Por un lado, Colombia tiene mucho que ganar con la resolución de la crisis en Venezuela. “Por otro, puede dudar en presionar con contundencia para que se logre un acuerdo en Venezuela, si instar a Maduro a comprometerse puede poner en peligro el progreso de los asuntos bilaterales, incluyendo los que están en el centro de las ambiciones políticas de Petro”, agregaron.
¿Algunas recomendaciones?
Sobre este dilema, será importante que Petro equilibre ambos imperativos, agregaron. “La necesidad de un acuerdo negociado en Venezuela es demasiado urgente desde el punto de vista de la seguridad, las necesidades humanitarias y la estabilidad regional para que Colombia lo margine”, se lee en el informe. De ahí que mencionaron que, para reducir el riesgo de retaliación de Caracas, Bogotá debe trabajar con socios regionales. “Esta medida podría fortalecer los intentos de persuadir al gobierno de Maduro para que haga concesiones, al mismo tiempo que se reduce el protagonismo de Colombia en este frente”, dice el documento.
También agregan que ambos gobiernos deben reconstruir el marco institucional para la gestión de intereses compartidos a escala nacional y local. “Los vínculos no deben limitarse a las conexiones entre los gobiernos nacionales, sino que deben descentralizarse y fomentarse entre las autoridades a nivel regional y local”, se lee en el informe.
Sobre la desconfianza presente entre las fuerzas de seguridad de ambos países, Crisis Group comenta que con el apoyo de autoridades regionales, la sociedad civil y, potencialmente, la experiencia de aliados extranjeros, “podrían ayudar a reconstruir los lazos y serán necesarias para reducir el control de las redes ilícitas sobre la economía fronteriza”.
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