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Los polémicos acercamientos de Donald Trump con sus adversarios políticos

En una entrevista publicada este fin de semana el presidente de Estados Unidos afirmó que se reuniría con Nicolás Maduro para negociar su salida. Durante su mandato, sin embargo, Trump ha sabido maniobrar la proximidad con sus oponentes para intentar sacar provecho de la situación.

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23 de junio de 2020 - 01:22 p. m.
El presidente estadounidense, Donald Trump, durante un mitin.
El presidente estadounidense, Donald Trump, durante un mitin.
Foto: Agencia AFP
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El mandatario de Estados Unidos vuelve a jugar una estrategia del pasado. Este fin de semana, en una entrevista aseguró que estaría dispuesto a sentarse con Nicolás Maduro a negociar su salida. De paso, Trump dejó en el aire, en un primer momento, su apoyo al líder opositor Juan Guaidó, pero luego publicó un tuit aclarando que Estados Unidos sigue comprometido con el presidente de la Asamblea Nacional. La polémica no es nueva, de hecho, se inscribe en una serie de aproximaciones a rivales políticos que en algún momento se cruzaron en sus planes.

Trump ha mostrado despreciar la opinión de sus aliados a tal punto de confrontarse con algunos de ellos. Algunos, como el presidente francés Emmanuel Macron, han logrado eludir las arrebatadas decisiones del republicano ofreciéndole, en vano, un fortalecimiento de su amistad. Pero el mandatario no logra reconocer sus errores. Sus propios funcionarios son incapaces de guiarlo por el camino de la diplomacia, y los que logran manifestarle sus inconformismos son despedidos de la administración.

La agenda de Trump a nivel internacional se ha focalizado en las últimas semanas en galopar tres batallas: Irán, Cuba y Venezuela. Sin olvidar que China y el resto de Centroamérica continúan siendo de gran importancia para la administración.

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Desde el primer momento los fragmentos de la entrevista publicada este fin de semana en el portal digital Axios fueron un balde de agua fría para muchos, pues plantearon un giro de 180 grados en su política de “máxima presión” hacia Venezuela. Pero en la mañana del lunes, el mandatario precisó en Twitter que solo se reuniría con Maduro para “discutir una cosa: una salida pacífica del poder”.

A las horas Maduro respondió que está “dispuesto a conversar respetuosamente con el presidente Donald Trump”, tal y como en algún momento lo hizo con Joe Biden, candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos. El hecho no es de poca monta, teniendo en cuenta que en marzo, Washington inculpó lo inculpó por “narcoterrorismo”, y ofreció hasta 15 millones de dólares por información que permita su arresto.

La complicada relación con Irán

Su relación con el gobierno iraní tampoco ha sido fácil, tanto así que abandonó el acuerdo nuclear con el país de Oriente Medio. Después de escalar la tensión militar con Teherán hasta el límite el pasado enero, al asesinar al general Qasem Soleimaní, Trump sorprendió a quienes visualizaban un conflicto apocalíptico y renunció a profundizar más en una espiral bélica con Irán.

“En materia internacional fue una apuesta arriesgada, pero demostró que Irán no estaba interesado o no tenía como responder proporcionalmente a los ataques de Estados Unidos”, explicó en su momento la internacionalista Sandra Borda, profesora de la Universidad de los Andes a El Espectador.

Uno de los análisis que hizo popular en ese momento, como cada vez que Trump lleva al máximo la tensión para luego ofrecer la mano, es el de la instrumentalización de la guerra. Michael Traugott, profesor de la Universidad de Michigan y experto en opinión pública, dijo que “probablemente” Trump tuvo en cuenta dos importantes acontecimientos para escalar el conflicto: el juicio político en su contra -en el que ya quedó absuelto- y las elecciones presidenciales de noviembre de este año, en las que se presenta a la reelección.

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Corea del Norte, una piedra constante en el camino

Los capítulos de tensión entre Trump y Kim Jong-un, líder supremo de Corea del Norte, ha sido varios en los últimos años. Eso sí, el mandatario ha logrado lo que antes parecía imposible: reunirse y sentarse a hablar con los dirigentes del país asiático. Además, el año pasado se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos que pisa suelo norcoreano. Aunque el encuentro entre líderes no remedió las diferencias entre ambos, el hecho tuvo una carga simbólica incuestionable para dos naciones que hace apenas dos años hablaban de aniquilación y destrucción.

El tema de la desnuclearización de Corea del Norte sigue siendo un obstáculo para el acercamiento entre ambos países. De hecho, ese es uno de los temas con el que amenazan cada vez que quieren intimidarse o asustar a la población mundial: la posibilidad de desatar una guerra nuclear. Washington exige que Pyongyang renuncie definitivamente a su programa nuclear para que se levanten las sanciones internacionales, opción que Corea del Norte descarta de plano.

Además, el pasado abril, cuando Kim Jogn-un parecía estar pasando por un momento delicado de salud, Trump le envió un mensaje de alivio para desearle una pronta recuperación. “Si su estado de salud es como reportan los medios, es muy serio”, afirmó en ese momento en referencia a que algunos periódicos del mundo afirmaron que líder podría estar muerto.

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