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Lula salió a la calle a pedir votos para su delfina

En tono de despedida, el saliente Presidente del Brasil clama por el apoyo a Dilma Rousseff.

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El Espectador
02 de octubre de 2010 - 12:28 p. m.
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El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, recorrió este sábado las calles de Sao Bernardo do Campo (en Sao Paulo) en una marcha en favor de su delfina Dilma Rousseff, pero que llevaba un tono de despedida a pesar de la fiesta con que fueron recibidos.

"Él está emocionado porque hizo mucho por nosotros. (...) Él sufrió lo que nosotros sufrimos", señaló  Cleila Santos, una agente de salud de 54 años que enfundada en una camiseta roja acompañaba el carro abierto en el que viajaban Lula y Rousseff.

Un día antes de las elecciones nacionales, las estrellas rojas del Partido de los Trabajadores (PT, oficial) convirtieron en una verdadera fiesta a Sao Bernardo do Campo, la ciudad a 25 km al sur de Sao Paulo que tuvo a Lula como un líder sindical del gremio metalúrgico.

Pero este último acto de la campaña oficialista antes de la votación del domingo tuvo el sabor de una gran despedida de Lula con 'su pueblo', gente que lo conoce desde sus raíces y que siente por él una gran admiración y cercanía.

"Yo crié a los hijos de mi obrero", contó con mucho orgullo Maria Elizelia, de 61 años, que en su puesto de venta de recuerdos en el sindicato de metalúrgicos exhibe una foto del mandatario con una dedicatoria personal: "Para mi querida 'Zelinha' con cariño".

"Él es mi amigo. (...) Cuando fue preso (en 1980) cuidé de su casa y sus dos hijos", siendo que el mayor en aquel momento tenía sólo 8 años, recordó 'Zelinha', como gusta de ser llamada.

Cientos de personas se volcaron a la calle durante el paseo del mandatario junto a su candidata a sucederle en la presidencia. En un ambiente de histeria, la gente gritaba por lograr una sonrisa y una foto en primer plano de Lula.

Además de la esperanza por un posible nuevo gobierno del PT, los seguidores también recordaban el trabajo y la figura de Lula con cariño.

"Claro que lo vamos a extrañar. Fue todo en nuestra vida y nunca vamos a tener otro presidente como él", insistió Santos al recalcar: "mil veces volvería a votar por él".

Con los ojos un poco llorosos, el próximo ex presidente saludaba sin cesar a la gente que se apretujaba en las veredas y gritaba eufórica su nombre.

Incluso, de las peluquerías del centro salían las clientas a la calle, con sus ruleros y pinzas puestos, para saltar y saludar a la caravana, y se mostraban contentas al ganar una guiñada de Lula o de Rousseff.

"Fue el mejor presidente, y Dilma va a continuar con su trabajo", afirmó Vera da Conceicao Silva, una desempleada de 42 años, contenta con la oportunidad de haber regresado a la escuela para poder terminar sus estudios primarios.

"Toda la vida voté por él. Y ahora queremos que Dilma continúe lo que él dejó para que podamos vivir tranquilos", contó Iracy Jovelina da Conceicao, una jubilada de 69 años.

El domingo los brasileños concurren a las urnas para elegir al sucesor de Lula, luego de ocho años de gobierno.

La favorita en las encuestas es su apadrinada Rousseff, que según algunos sondeos podría incluso ganar en primer turno.

Por El Espectador

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