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"Mi mejor compañía es la inocencia"

Con casi un mes de cautiverio, el líder opositor dice que cree en un diálogo real para que Venezuela salga de la crisis.

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Roberto Giusti / El Universal
17 de marzo de 2014 - 02:00 a. m.
Leopoldo López, cuando se entregó a la justicia venezolana el pasado 18 de febrero. / EFE
Leopoldo López, cuando se entregó a la justicia venezolana el pasado 18 de febrero. / EFE
Foto: (EPA) EFE - MIGUEL GUTIERREZ
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De trazos firmes, nítidos, resueltos y muy pocas tachaduras, la letra de Leopoldo López habla, más allá de los contenidos, de alguien que mantiene su firmeza de convicciones. Limitado para su comunicación con el exterior (al menos de dentro afuera) al viejo recurso del lápiz y el papel, se vale de estas herramientas que, en la Venezuela de hoy, ya no resultan un anacronismo que creíamos superado hace ya bastante rato. Privado de los medios habituales, de los cuales disponen otros presos, Leopoldo recurre a la tinta y a la página en blanco (todavía se consiguen) para responder un cuestionario de 13 preguntas, a casi un mes de cautiverio, desde una estrecha celda, aislada, de la prisión militar de Ramo Verde, en Los Teques.

¿Cómo mata el tiempo tomando en cuenta que está sometido a un aislamiento relativo?

En la cárcel no mato el tiempo. Lo aprovecho. Decidí hacer de mi encarcelamiento una oportunidad. He desarrollado una rutina que comienza, todos los días, a las 6:00 de la mañana, leyendo La Palabra del Día. Luego, de 6:30 a 8:00 de la mañana, hago ejercicio, entreno, desayuno y cumplo con un primer bloque de lectura de historia. En la tarde escribo y dedico un segundo bloque a la economía, con énfasis en temas petroleros, así como a la literatura. Antes de cenar vuelvo a entrenar y reviso los periódicos que me llegan. Trato de ser muy disciplinado porque soy consciente de que el principal terreno de mi lucha, en la cárcel, son mi mente y mi espíritu.

¿No se equivoca al suponer que la prisión sería breve porque la protesta que impulsó permitiría salir rápidamente?

No calculé los tiempos. Hice lo correcto, lo que me dictaba mi conciencia, mi convicción y mi espíritu de lucha por Venezuela. Estoy preso porque así lo decidí. A pesar de que me buscaban todos los cuerpos de seguridad, no me capturaron y no me iban a capturar. Me presenté voluntariamente y le di la cara al país a pesar de ser acusado por delitos que no cometí. Las otras opciones que tenía, el exilio o la clandestinidad, hubieran representado una verdadera prisión para mí.

¿No teme que la prisión sea más larga de lo que imagina?

Estoy preparado, física, mental, espiritual y familiarmente para asumir el tiempo que Dios disponga que esté en la cárcel. Mi mejor compañera, en la soledad de la celda, es mi inocencia.

La convocatoria a la protesta, a la calle, ¿no fue un error de cálculo?

Todo lo contrario. Quizá debimos hacerlo antes. La respuesta masiva y pacífica de cientos de miles de venezolanos en las calles, durante un mes (y estoy seguro de que continuarán), nos ha dado la razón. Hay un pueblo indignado al cual no le quedó otra. El régimen cerró todas las otras puertas. Quienes pensaban y piensan que el régimen se cae (o caía) solo y claudica (o claudicaba) por la situación económica, se equivocan. Veámonos en el espejo de Cuba.¿Cuánto más íbamos a esperar? ¿Cincuenta años? Ya van quince.

Maduro lo acusa de ser la cabeza visible de un golpe de Estado que fracasó. ¿Qué le responde?

El golpe a la democracia, al bienestar y a la seguridad de los venezolanos lo dio y lo sigue dando Maduro. Ese es el verdadero golpe continuado que estamos viviendo. Asumo mis responsabilidad de haber convocado a la salida a la calle y a la protesta no violenta. Si tuviera que hacerlo de nuevo, lo volvería a hacer.

Al considerar las consecuencias de este largo mes de protestas, ¿valió la pena la cifra de muertos, heridos, detenidos y torturados?

Los muertos, heridos, torturados y presos jamás se justifican. Me duele mucho el sacrificio de nuestro pueblo, de todos los que han sufrido, los descamisados y los uniformados. Pero no podemos olvidar que la principal responsabilidad es de Maduro. Así lo demuestran las evidencias: las fotos, los videos y los testimonios.

¿No era necesario, como sostiene Henrique Capriles, construir primero una mayoría y concentrar la estrategia en los problemas reales antes que en “Maduro vete ya”?

Los que queremos cambio somos mayoría. Así quedó demostrado el 14 de abril y fue el propio Henrique quien denunció el fraude electoral cometido ese día, cuando dijo (y nosotros lo apoyamos) que le habían robado las elecciones. Pero está claro que sigue vigente nuestra propuesta de La Salida, que no es otra cosa sino abrirnos a una solución constitucional, popular y democrática ante el desastre al cual nos ha conducido Maduro. Hoy, incluso, más que ayer, estamos obligados a construir una vía que nos saque de esto, como ya lo han reconocido todos lo sectores democráticos, incluyendo a Henrique, a quien le envío un abrazo de lucha por Venezuela.

El Gobierno ha convocado a una diálogo al cual han acudido algunos sectores, sobre todo los empresarios.

Creo en un diálogo que nos permita avanzar hacia una salida. No creo en un diálogo teatral, que sólo sirva de fachada para darle estabilidad al régimen corrupto, ineficiente y antidemocrático de Maduro.

Por Roberto Giusti / El Universal

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