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A John Marion Grand, Julius Jones, Bigler Jobe Stouffer, Wade Greely Lay, Donald A Grant, Gilbert Ray Postelle y James Allen Coddington les dijeron que no les quedaría mucho tiempo vivos. El estado de Oklahoma en Estados Unidos fijó sus ejecuciones entre octubre de este año y la primavera del próximo, comenzando con la de Grant este 28 de octubre. Sin embargo, la justicia estadounidense ha suspendido todos los procesos de inmediato. ¿La razón? El cóctel letal de sustancias que se les suministran a los condenados es sospechoso de causar un dolor insoportable en las personas que caminan por el corredor de la muerte.
¿Qué tiene el cóctel letal?
El cóctel tiene tres fármacos: midazolam, un sedante de acción corta; bromuro de vecuronio, el cual detiene la respiración; y cloruro de potasio, que detiene el corazón.
El primero en administrarse es el midazolam, que debería dejar inconsciente al condenado antes de que entre el vecuronio y el cloruro de potasio en su cuerpo. Sin embargo, el primer fármaco no cumple con su misión.
Los defensores de derechos humanos han dicho que este proceso es igual a “quemar vivos a los condenados”. En otras palabras, este castigo es inconstitucional, pues incurre en la tortura y en una violación de la Octava Enmienda de la Constitución sobre el castigo cruel e inusual.
No es la primera vez que el sistema de pena de muerte de Oklahoma está en el centro de la polémica en Estados Unidos. En 2014 y 2015 se presentaron dos ejecuciones fallidas, las de Clayton Lockett y Charles Warner, por usar fármacos equivocados que le causaron un sufrimiento indescriptible a los condenados. También se presentó una ejecución casi fallida de otro preso, Richard Glossip. Los funcionarios del Departamento de Correccionales se percataron que tenía el fármaco equivocado minutos antes de suministrárselo a Glossip.
Tras una investigación que encontró que los protocolos estaban llenos de “fracasos imperdonables”, un fallo del Tribunal Estatal obligó a Oklahoma a reevaluar sus protocolos de pena de muerte. Por esta razón, el fiscal general del estado, Scott Pruitt, pidió una moratoria de las ejecuciones hasta que se ajustaran los procesos y se tuvieran los medicamentos necesarios.
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En 2020, las autoridades locales finalizaron un nuevo protocolo y fijaron varias fechas de aplicación en 2021, empezando por Grant.
“El protocolo ha demostrado ser humano y eficaz”, dijo el servicio penitenciario de Oklahoma en un comunicado, que presiona para hacer efectiva la ejecución de Grant, suspendida desde hace seis años.
Pero para el abogado del condenado, Dale Baich, hay “serias dudas” sobre el dolor causado por el cóctel letal y su conformidad con la Constitución, que prohíbe las “penas crueles e inusuales”.
Oklahoma fue el primer estado del país en presentar las inyecciones letales, y es también el que introdujo la administración de midazolam. También es, junto con Texas y Virginia, uno de los estados donde más ejecuciones se han presentado.
“Siempre han intentado estar a la vanguardia de diferentes formas de ejecutar a las personas”, le dijo Debaroah W. Denno, profesora de la Universidad de Fordham, a The Washington Post.
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La ejecución de Grant era esperada con expectativa por las autoridades, pues marcaba el reinicio del corredor de la muerte en el estado luego de seis años de pausa. Pero Grant y compañía llevaron el caso ante los tribunales para que revise el protocolo usado por Oklahoma y declare si el cóctel suministrado es el apropiado.
Luego de que la Corte de Apelaciones del Décimo Circuito otorgó la suspensión de las ejecuciones, el caso saltó a la Corte Suprema, donde se votará para restablecer o no las condenas. Se espera que el máximo tribunal emita su decisión el jueves. El máximo tribunal ya había dicho que el uso del sedante era constitucional en una votación de 5-4 en junio de este año, pero la defensa de los condenados tiene la esperanza de que cambie su opinión esta vez.
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