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En los últimos días, y ante el cambio presidencial del 7 de agosto, se han anunciado una serie de medidas en materia de política exterior y relaciones internacionales por parte del nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella (ADLE) que contrastan con las adoptadas por Gustavo Petro. Este hecho ha generado polémicas y posiciones divergentes de los dos extremos donde se confunden con frecuencia verdades, medias verdades e imprecisiones de los dos lados. Se privilegia la crítica al otro extremo y se defienden las políticas propias. Para poner un poco de orden en medio de tantas informaciones, a continuación trataré de hacer un ejercicio para poner los hechos en contexto, sobre la base de las realidades existentes. Cada lector sacará sus propias conclusiones.
La política exterior
Según el artículo 189 de la Constitución, numeral 2, le corresponde al presidente de la República “dirigir las relaciones internacionales. Nombrar a los agentes diplomáticos y consulares, recibir a los agentes respectivos y celebrar con otros Estados y entidades de derecho internacional tratados o convenios que se someterán a la aprobación del Congreso”. El ideal es que la política exterior sea de Estado, no de Gobierno. Para lograrlo, entre otras cosas, existe la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, establecida en la Constitución como un cuerpo consultivo del presidente de la República, cuya composición exacta debe ser fijada por la ley. Es decir que, en su función consultiva, sirve para dar consejos y opiniones al presidente en temas de política internacional, aunque sus decisiones no sean obligatorias.
Le corresponde al presidente, a través de su canciller, dirigir la política exterior y convocar a la Comisión Asesora en su función consultiva no vinculante, cuando lo considere necesario. Dada la polarización política vivida en Colombia en los últimos 32 años, y los problemas personales entre los expresidentes, la Comisión ha perdido buena parte de su utilidad, así se haya convocado con notables inasistencias.
Países como Chile o Uruguay, por citar dos casos en Suramérica, han establecido una política exterior de Estado y, frente a temas trascendentales, como temas de delimitación fronteriza, su presidente y expresidentes se unen como una sola voz para defender los intereses vitales para el país sin importar su ideología. Claro contraste con Colombia, donde la ideologización y las malquerencias políticas han impedido actuar de manera similar.
Vale la pena anotar que Gustavo Petro, durante su campaña presidencial prometió un apoyo total a la Cancillería y la Carrera Diplomática, evitando nombramientos de personas no idóneas o por motivos políticos. Sus cuatro años de gobierno demostraron lo contrario. En cuanto a ADLE, en su plan de gobierno presentado en campaña el tema de la política exterior estuvo casi desaparecido.
De otro lado, vale la pena resaltar que mientras Petro realizó 81 viajes internacionales, el presidente electo dijo en campaña que él no saldría del país en su cuatrienio y que en su lugar lo haría su vicepresidente, José Manuel Restrepo.
Cancilleres
El gobierno de Gustavo Petro tuvo cuatro cancilleres durante su cuatrienio. Álvaro Leyva Durán, que pasó sin pena ni gloria; Luis Gilberto Murillo, que con seriedad trató de hacer lo mejor que pudo durante su gestión; Laura Sarabia y Rosa Villavicencio fueron nombradas como parte de una política exterior errática, ideologizada y por lo mismo dedicada al activismo.
ADLE, por su parte, anunció la designación de Omar Bula Escobar como nuevo canciller; es una persona desconocida a la cual se atribuye una hoja de vida que lo califica para este importante cargo. La académica Sandra Borda hizo un muy serio trabajo de desentrañar quién era el nuevo canciller, a quien se le adjudicaba amplia experiencia diplomática internacional y un perfil académico importante con seis libros publicados sobre el tema. Ella demostró que el Dr. Bula tenía como experiencia previa de 20 años en cargos intermedios como funcionario internacional en la ONU. Es importante aclarar que una cosa es ser funcionario internacional, trabajando en un organismo como la ONU o la OEA, y otra la de ser diplomático, como representante de un país ante otro o ante un organismo internacional.
En cuanto al aspecto académico, el canciller designado no tiene ninguna trayectoria en el país o en la región como académico internacionalista.
Por su parte, la periodista de la Silla Vacía María José Restrepo profundizó, en un informe, sobre el tema de cómo los libros que aparecen en la hoja de vida de Bula fueron autopublicados en Amazon a través del servicio KDP (Kindle Direct Publishing). La periodista hizo una lectura detallada de su último libro, “Siete Memorias del Mundo: Cara a Cara con Saddam Hussein y otros relatos cortos”, de 134 páginas, donde afirma una serie de hechos en los cuales él es protagonista, constatando algunos hechos a través de Google y otros que no fue posible comprobar o figuran hechos que difieren de la versión del nuevo canciller. “Pasó por Ecuador, Senegal, Irak, Panamá, Brasil, Egipto y Sudán en cargos medios de coordinación”, se lee en la nota. “Lo que se sabe de su gestión viene de lo que él mismo cuenta”. Además, desde su retiro de la ONU (1989-2012), hasta ahora, el Dr. Bula publicó 550.000 trinos o mensajes de X, sobre temas altamente controversiales, sin tener claridad a qué dedicó estos últimos 14 años, fuera de publicar trinos, en los cuales ha sido un fuerte crítico de Naciones Unidas. En su hoja de vida se menciona que fue profesor de la Universidad Sergio Arboleda y que dio conferencias.
Relación con Estados Unidos
Durante la administración Petro hubo periodos de encuentros y desencuentros innecesarios con la Casa Blanca, el Departamento de Estado y congresistas republicanos. Entre ellos, la imagen del presidente con megáfono en mano arengando a algunos seguidores en Nueva York, coincidiendo con la Asamblea General de la ONU, y llamando a los militares de los EE. UU. en el exterior a desatender las órdenes de su comandante en jefe, el presidente Donald Trump. Sin embargo, a comienzos del presente año, el 3 de febrero, la visita del presidente Petro a su colega en la Casa Blanca fue un acierto y contribuyó a bajar las tensiones bilaterales. El papel del embajador en Washington, Daniel García-Peña, fue vital en el éxito de la misma. El 3 de julio pasado Petro conversó con Trump y reiteró su interés de salir de la lista OFAC, o Lista Clinton. La relación con el secretario de Estado, Marco Rubio, así como con congresistas republicanos, como Bernie Moreno y María Elvira Salazar, mantuvo su carácter controversial.
Con respecto al presidente electo, tanto ADLE como Omar Bula han expresado su interés por mantener la mejor relación posible. De la Espriella ha tomado a Trump como un modelo a seguir, lo que hace prever un retorno a la Doctrina del Réspice Polum, Mirar a la Estrella Polar, es decir hacia el norte, que acuñó en su momento el presidente Marco Fidel Suárez.
El presidente Trump mencionó, de manera equivocada, que ADLE estaba rezagado en los últimos lugares de las encuestas antes de su respaldo y que ganó de forma sorpresiva y contundente tras recibir su espaldarazo. Hace unos días una misión de la nueva administración, encabezada por el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, visitó Washington junto a los ministros designados de Hacienda, Miguel Gómez Martínez; Comercio, Mauricio Gómez Amín; y el canciller, Omar Bula, para presentar la propuesta de la “Patria Milagro”, e impulsar la agenda económica y diplomática del gobierno entrante.
Escudo de las Américas y Plan Patriota 2.0
La iniciativa del Escudo de las Américas, formulada por la administración Trump a través de su secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha sido presentada como la unión de países de las Américas, con el objetivo de luchar contra las drogas y promover la seguridad regional. No se sabe mucho más al respecto. En ella, formen parte 13 países de la región: Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago. Perú, a través de la recién posesionada presidenta Keiko Fujimori, manifestó que su país hará parte de la iniciativa. En Colombia, la actual administración no mostró mayor interés en el tema, mientras ADLE afirmó su deseo de pertenecer tan pronto se posesione. También dijo que Medellín será la sede en Colombia del Escudo de las Américas, cuando no existe una sede propia ni siquiera en Estados Unidos.
Con respecto al Plan Patriota 2.0 el gobierno entrante lo ha definido como una estrategia de seguridad y defensa, anunciada en julio de 2026 por ADLE, enfocada en romper con la política de “paz total”, relanzar la cooperación militar con Estados Unidos y combatir el narcotráfico transnacional.
Cierre de embajadas
El presidente de la República tiene la potestad de abrir o cerrar embajadas y consulados de acuerdo con la formulación de su política exterior. Para hacerlo, debe mediar un estudio técnico serio que analice las diversas facetas de la apertura o cierre. Hacerlo por mero capricho, sin estudios previos y tan solo por los vaivenes políticos o animadversiones ideológicas es nocivo para el país. Petro abrió 10 embajadas, en Barbados, Guyana, Haití, Etiopía, Senegal, Arabia Saudita, Nueva Zelanda, Catar, República Checa y Rumanía. ADLE anunció que abrirá una nueva en Nigeria.
La nueva administración ha anunciado el cierre de las sedes abiertas por Petro en Senegal, Etiopía, Haití, Barbados, República Checa y Rumanía. También cerrará, otras que ya existían, como en el caso de Argelia, Azerbaiyán, Cuba, Ghana, Hungría, Malasia, Nicaragua y Sudáfrica, sin llevar a cabo ningún estudio técnico.
El gobierno Petro dedicó su diplomacia, como lo hicieron sus funcionarios, al activismo. ADLE, por su parte, ha enunciado que sus embajadores y legaciones diplomáticas se deberán dedicar a vender productos colombianos en el exterior, desconociendo la finalidad diplomática de las embajadas, sin demeritar la labor comercial, y sin aclarar cuál será el papel de Procolombia en los diversos países donde tiene oficinas.
La internacionalista Clara Inés Chávez llevó a cabo una crítica muy válida sobre el cierre innecesario de embajadas por parte de la nueva administración.
Cierre de embajada en Cuba
Mientras el gobierno saliente ha mantenido una estrecha relación con Cuba y se ha apoyado en el país caribeño para su iniciativa de la Paz Total, el anuncio del cierre de la legación diplomática en La Habana, por parte de ADLE, he recibido comentarios y criticas fundamentadas. El excanciller Julio Londoño Paredes, en un artículo para la revista Cambio, habló de los altibajos de la relación bilateral, e hizo una descripción de las distintas etapas de esta. Allí se evidencia cómo desde la administración Pastrana, es especial, Cuba ha desempeñado un papel central en los distintos procesos de paz en Colombia. Julio Londoño fue embajador en Cuba durante la administración Pastrana y participó activamente en el proceso de paz que se sostuvo en ese momento.
El exministro y exsenador Humberto de la Calle con razón expresó su malestar por el cierre de la embajada en Cuba, al señalar que dicho país no promueve la revolución en nuestro país, y que dicho país ha sido muy importante para la búsqueda de la paz en Colombia. También expresó que “el argumento de que es un gobierno dictatorial no resiste el menor análisis, no porque uno defienda a ese gobierno, sino porque con ese criterio Colombia debería romper relaciones con una infinidad de países”.
La politóloga y analista Pilar Gaitán avaló lo mencionado por De la Calle y agregó acertadamente que “la política exterior y la inserción internacional no pueden depender de la naturaleza del régimen político. Si fuera así, tendríamos que romper relaciones diplomáticas con más de 40 autocracias en el mundo, empezando por cerrar nuestra embajada en El Salvador”.
Relación con Israel
Mientras Petro cerró la embajada en Tel Aviv y ha criticado fuertemente al gobierno de dicho país, con válidos argumentos, se sumó a Sudáfrica y los países que presentaron una demanda contra el primer ministro Benjamín Netanyahu y otros altos funcionarios de su gobierno por el genocidio en Gaza y las más de 73.000 personas allí asesinadas. Como hecho paradójico, a las permanentes y válidas críticas a Israel, el presidente Petro no condenó a Hamás por el ataque sangriento contra territorio israelí, el 7 de octubre de 2023, que tuvo como repudiable resultado el asesinato de cerca de 1.200 personas, la inmensa mayoría civiles indefensos que fueron vejados y se presentaron actos de sevicia y violaciones a mujeres. Entre los muertos se encontraban dos ciudadanos colombianos: el crimen del que fueron víctimas, al menos, hubiera merecido una condena por parte de Petro. También se presentó el secuestro y toma de 251 rehenes que fueron mantenidos en condiciones denigrantes por parte de Hamás. De otro lado, como hecho político y simbólico creó una embajada ante Palestina, cuyo embajador actuó desde Bogotá, dada la imposibilidad de hacerlo sobre el terreno.
ADLE ha expresado que se reanudarán de inmediato las relaciones con Israel. Rompiendo la tradición colombiana y contrariando las resoluciones 242 y 478 de la ONU, dijo que trasladará la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén. ADLE ha expresado su deseo de acceder a inteligencia, tecnología y armamento israelí, como sucedió en los gobiernos de Pastrana, Uribe, Santos y Duque.
El anuncio del cierre de las embajadas en Sudáfrica y Argelia ha sido interpretado como un gesto hacia Israel, por las posiciones de dichos países frente a los que la ONU ha señalado como un genocidio de los gazatíes en los últimos tres años.
ONU y OEA
La administración Petro le asignó un papel importante a Naciones Unidas, asistiendo a su Asamblea General y logrando un puesto para Colombia, como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, por dos años. Como representante, nombró a la líder wayú Leonor Zalabata Torres, una persona reconocida por su incansable labor en favor de los pueblos originarios y los derechos humanos. Sin embargo, su desconocimiento de la diplomacia y la geopolítica mundial, así como su desconocimiento del idioma inglés, no le permitió adelantar su labor de manera más productiva para el país. Con respecto a la OEA, logró que la reconocida internacionalista Laura Gil, previo paso como embajadora en Austria y ante la agencia de la ONU para el narcotráfico, resultara elegida como secretaria general adjunta de la OEA. Como embajador para el organismo interamericano mantuvo durante cuatro años al exmagistrado y jurista Luis Ernesto Vargas.
De la Espriella, por su parte, anunció en campaña que cerraría su representación diplomática ante la ONU y la OEA, mientras su canciller designado manifestó en diferentes mensajes en redes su crítica frontal a Naciones Unidas, organización con la cual trabajó por 20 años. Sin embargo, ADLE tuvo el acierto de designar al reconocido jurista Mauricio Gaona como embajador ante la ONU.
Muerte de ciudadano colombiano en Maine
El asesinato de Joan Sebastián Durán, un ciudadano colombiano en el Estado de Maine, en Estados Unidos, por parte de ICE, fue condenado de manera enérgica por el presidente Petro, quien pidió a su embajador en Washington que se apersonara del tema.
El hecho coincidió con la visita a Estados Unidos de la delegación conformada por el electo vicepresidente, José Manuel Restrepo, que mantuvo absoluto silencio sobre el hecho, así como ADLE, con toda seguridad para no molestar a la administración Trump.
Hay que esperar la posesión del presidente Electo, Abelardo de la Espriella, y de su canciller para ver qué tanto de los que se ha dicho hasta ahora se traduce en hechos concretos.
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