La población carcelaria femenina aumentó un 567,4 % en Brasil en los últimos quince años, desde 5.601 mujeres encarceladas en 2000 hasta 37.380 en 2014, de acuerdo con un estudio divulgado este jueves por el Ministerio de Justicia.
Esta tasa de crecimiento, muy por encima del 119 % experimentado en el número de presos en general en todo el sistema penitenciario brasileño, sitúa a Brasil como el quinto país con mayor número de mujeres encarceladas, sólo por detrás de Estados Unidos (205.400), China (103.766) Rusia (53.304) y Tailandia (44.751).
Según los datos del sistema penitenciario recopilados para la elaboración del estudio, en junio de 2014 la población presidiaria en Brasil era de 579.781 personas, de las que 542.401 eran hombres y el resto mujeres.
El perfil de la población carcelaria femenina trazado por el estudio apunta a que la mayoría de las reclusas son jóvenes de entre 18 y 29 años, y un 66 % son de raza negra.
Los motivos del encarcelamiento de las mujeres difieren de los de los hombres, ya que mientras que sólo 25 % de los presos cumple condena por delitos relacionados con el tráfico de drogas, entre las reclusas esta cifra llega a ser del 68 %.
Por el contrario, el número de hombres encarcelados por robo es, en proporción, tres veces mayor que el de mujeres.
De las reclusas extranjeras en Brasil, el 53 % es latino y norteamericana, el 27 % africana y el 13 % europea.
Los principales países de origen de las presas foráneas son Bolivia (99), Paraguay (83), Sudáfrica (47), Perú (35) y Angola (29).
De las 1.420 cárceles incluidas en el estudio, 103 son presidios para mujeres, 1.070 son para hombres y 239 son consideradas mixtas, por tener una sala o un ala específica para mujeres.
"Lo que se observa en muchos casos son establecimientos masculinos adaptados precariamente para recibir a mujeres, sin ofrecer las condiciones básicas para ellas ni para sus hijos pequeños", señaló la directora de Políticas Penitenciarias del Departamento Penitenciario Nacional, Valdirene Daufemback, citada en un comunicado del Ministerio de Justicia.
De hecho, sólo el 34 % de las cárceles para mujeres en Brasil tiene celdas adaptadas para reclusas embarazadas. En el caso de los presidios mixtos, este dato se reduce al 6 %.
La semana pasada una reclusa dio a luz cuando estaba sola en una celda de aislamiento de la cárcel para mujeres Talavera Bruce de Río de Janeiro, lo que provocó la suspensión de su directora.
Según cifras más actuales del Gobierno, uno de los principales problemas carcelarios de Brasil es el hacinamiento, ya que el sistema alberga a 607.730 presos pese a su capacidad para 376.669.
Esta situación llevó en su momento al ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, a calificar esa realidad de "medieval".
"Nuestro objetivo es acabar con el déficit de plazas femeninas en las penitenciarías y cambiar los proyectos arquitectónicos", dijo este jueves el ministro, quien reconoció que el encarcelamiento en cárceles mixtas puede tener "consecuencias perversas".