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27 Apr 2021 - 7:00 p. m.

¿Por qué era tan difícil que EE. UU. donara sus vacunas a otros países?

Hace semanas supimos que el país compró suficientes vacunas para inmunizar completamente a 750 millones de personas, eso es tres veces la cantidad de adultos estadounidenses. Le explicamos por qué hasta ahora EE. UU. anunció la donación de 60 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca a otros países. (Y sí, Trump era parte del problema).

Redacción Mundo

Internacional

El lunes, India rompió otro récord de infecciones diarias por quinto día consecutivo con más de 350.000 casos, y agregó 2.812 muertes a su número total de más de 195.000. Aunque el país anunció el fin de semana que todas las personas mayores de 18 años serán elegibles para una vacuna, lo cierto es que solo cerca del 2 % de la población ha sido completamente inoculada, según cifras del New York Times. La presión internacional contra los países ricos como Estados Unidos no es menor; el 82 % de las vacunas en todo el mundo se han distribuido en países de ingresos altos y medianos altos, según datos de Our World in Data. Mientras que en lugares como India se están quedando sin vacunas contra el Covid-19 justo cuando la segunda ola continúa devastando el país.

En ese panorama, y contra la pared, Estados Unidos anunció este lunes que enviará a otros países 60 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca, siempre que se apruebe una revisión de seguridad que está llevando a cabo la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). A esto se suma que, por el momento, el país no necesita más dosis para los estadounidenses. En otras palabras, en algunas zonas de EE. UU. hay más oferta que demanda de vacunas, y por eso se pueden compartir las dosis. “Dada la sólida cartera de vacunas que ya tiene EE. UU. y que han sido autorizadas por la FDA, y dado que la vacuna AstraZeneca no está autorizada para su uso en el país, no es necesario utilizar esta vacuna durante los próximos meses en EE. UU.”, dijo un alto funcionario de la Casa Blanca.

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Por un lado, millones de personas se niegan a recibir la vacuna contra el coronavirus en EE. UU., donde el 40 % de la población tiene dudas de ponerse la vacuna o directamente se niega a recibirla (un 22 %), según una encuesta publicada este domingo por la cadena CBS. Ese porcentaje ha bajado desde el inicio de la campaña de vacunación en diciembre, pero las autoridades temen todavía que dificulte alcanzar el objetivo de inmunidad de grupo, clave para retomar la normalidad y evitar nuevas mutaciones del virus. (Aquí le explicamos mejor el tema)

Sin embargo, lo cierto es que desde hace semanas sabíamos que el país compró suficientes vacunas para inmunizar completamente a 750 millones de personas, eso es tres veces la cantidad de adultos estadounidenses. De hecho, en EE. UU., hasta ahora, se han administrado 231 millones de dosis, según datos de Bloomberg, que también muestran que la tasa de vacunación en el país es de 2.741.021 dosis por día. A este ritmo, se necesitarán otros 3 meses para cubrir el 75 % de la población estadounidense. De ahí, la gran pregunta: ¿Por qué era tan difícil que EE. UU. donara sus vacunas restantes a otros países?

Sí, Trump era parte del problema

Los contratos que firmó la administración anterior con los fabricantes de vacunas prohibían que EE. UU. compartiera sus dosis excedentes con el resto del mundo. “De acuerdo con el lenguaje del contrato, los acuerdos con Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Janssen establecen: ‘El gobierno no puede usar, ni autorizar el uso de, ningún producto o material provisto bajo este Acuerdo de Proyecto, a menos que dicho uso ocurra en Estados Unidos o territorios del país.’”, se lee en el artículo de la periodista Katherine Eban en Vanity Fair.

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Trump invocó la Ley de Producción de Defensa (DPA) para enfrentar la escasez de suministros médicos esenciales durante la pandemia en EE. UU. “La ley de la era de la Guerra Fría otorga al presidente una autoridad de emergencia significativa para controlar las industrias nacionales. Trump usó la ley para limitar las exportaciones de productos médicos y aumentar la producción de suministros críticos”. Biden también utilizó esta ley, ¿siguió la misma línea de Trump?

Tim Manning, coordinador de suministros de COVID-19 de la Casa Blanca, aclaró que “hemos utilizado el DPA para asegurarnos de tener acceso a todos los suministros necesarios con muchas empresas de EE. UU. DPA, en estos caso, solo significa que las empresas estadounidenses deben priorizar sus contratos gubernamentales antes que otros pedidos, pero no significa una prohibición de exportación”. Manning insitió en que el DPA no significa una prohibición “de facto”. “De hecho, las empresas que suministran nuestra fabricación de vacunas exportan su producto a todo el mundo. Somos solo un ‘cliente’ de las empresas de materias primas”.

La administración de Biden, y en general los países ricos, recibieron fuertes críticas por no agilizar la distribución equitativa. “Incluso, si obtenemos una cobertura de vacuna de alto nivel aquí (en EE. UU.), seguiremos siendo vulnerables a las variantes importadas que responden menos a las vacunas de primera generación. Va a ser un problema continuo“, dijo Mark Feinberg, presidente y director ejecutivo de la Iniciativa Internacional de Vacunas contra el SIDA, a Kaiser Health News.

Ahora, en medio de la crisis sanitaria que enfrenta India, la Casa Blanca anunció el domingo que había eliminado los impedimentos a la exportación de materias primas para vacunas, así como el suministro de productos terapéuticos, kits de prueba, ventiladores y equipo de protección personal. “Así como la India envió ayuda a los Estados Unidos debido a que nuestros hospitales estaban sobrecargados al comienzo de la pandemia, estamos decididos a ayudar a la India en su momento de necesidad”, dijo el presidente Joe Biden en su cuenta de Twitter. Sin embargo, Jen Psaki, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, advirtió que enviar vacunas a India llevará más tiempo.

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Y este es justamente un gran problema. Todos los días, más de 2.000 personas en India mueren por COVID-19, según cifras oficiales. Aunque expertos consultados por la revista Time dicen que el panorama es mucho peor, y que el país ya superó la cifra de 10.000 muertos diarios. “No hay escapatoria de ello; solo en la última semana, perdí a cuatro personas a causa del COVID-19: un pariente lejano, mi vecino de al lado y dos de mis amigos más cercanos, ambos de unos 30 años”, contó una fuente al mismo medio estadounidense. La crisis es seria; en Nueva Delhi, la capital, los pacientes se están asfixiando por la escasez de oxígeno, y los familiares de los enfermos buscan desesperadamente en redes sociales pistas sobres las camas de UCI disponibles.

Sí, EE. UU. dio un paso importante para mitigar el nacionalismo de vacunas, sin embargo, Gian Gandhi, coordinador de suministro de COVAX de UNICEF, dijo en una entrevista con la revista Time que teme que las donaciones de vacunas de muchos países ricos no lleguen hasta finales de 2021, justo cuando se espera que aumente el suministro mundial. ‘“Eso puede causar un efecto de cuello de botella: todas las dosis pueden llegar a la vez, en lugar de a un ritmo lento pero constante que permita que los países con redes de atención médica más pequeñas las distribuyan. “Necesitamos dosis ahora, cuando no podemos acceder a ellas por otros medios”‘, de acuerdo con Gandhi.

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